8 de marzo, el protagonismo de los hombres

 

Rosalía Vergara

Reportera de la Revista Proceso

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Columna #NoPolitices

 

Este Día Internacional de la Mujer, colectivos feministas convocaron a una protesta virtual en redes sociales, que incluyeron comentarios para hacer valer el descontento, en el chat de la conferencia de prensa matutina encabezada por el presidente Andrés Manuel López Obrador.

“#NoSoyBotinDePartido. #8M #NiUnxMenos. ‘Nos están matando’. ‘Nos queremos vivas. México feminicida’. ‘Ojalá fuéramos monumentos para que así sí nos cuidaran’”, fueron algunos mensajes, éste último en referencia a las vallas que colocaron alrededor de Palacio Nacional y monumentos históricos que el fin de semana fueron pintados con los nombres de las mujeres víctimas de feminicidio, se colocaron flores y se transmitieron mensajes como: “Ni una más”. “Aborto legal, ¡ya!”, “México feminicida”.

Durante la conferencia mañanera transmitida por el canal del gobierno en YouTube, se convocó a usar los hashtags antes citados, así como: #JuntasSomosMásFuertes y se comentara: “Somos las voces que nunca se callarán”.

También colocaron hashtags contra la postulación de Félix Salgado Macedonio como precandidato a gobernador de Guerrero: “#UnVioladorNoSeráGobernador” y “#NiUnXMás” y “#NiUnXMenos”.

Propusieron tomar capturas de pantalla de las intervenciones para colocarlas en redes sociales y así demostrar que no son bots ni pertenecen a ningún partido político.

 

La meta es “usar la mañanera como espacio de protesta, para quienes simpaticen con la desesperanza que genera la falta de respuesta, esperando que sean muchas personas quienes quieran participar y comunicar su descontento, a medida que nuestro gobierno no tenga más remedio que escucharnos”

Lo lograron. Este día no fue de fiesta, fue de lucha y de protesta.

Sin embargo, como cada año, el 8 de marzo es Día Internacional de la Mujer, pero como cada año, ese día está relacionado con los hombres ya sea por violentos, feminicidas, misóginos, machistas, violadores, acosadores, habladores, etcétera.

No es que ser hombre sea malo, es que lo bueno de ser hombres no lo visibilizan. Un ejemplo, es el ámbito sindical. 

Pese a los logros alcanzados en la Ley Federal del Trabajo (LFT) del 2019, el mundo de los sindicatos sigue perteneciendo a los hombres. 

Se reforzaron, sí, las obligaciones para prevenir y erradicar toda forma de discriminación y violencia de género en ese ámbito, pero son pocas, entre muchas mujeres, las que, a contracorriente, han conseguido incidir en cambios a la ley laboral para combatir los estereotipos y prejuicios discriminatorios que buscan perpetuar la impunidad.

Una de ellas es Inés González Nicolás, presidenta de la Red de Mujeres Sindicalistas (RMS). Se sumó a la lucha sindical en 1982, cuando el entonces presidente José López Portillo nacionalizó la banca y “se hace realidad el viejo anhelo de los trabajadores a tener sindicatos”. Era parte del Banco Crédito Mexicano, del que fue despedida en octubre de 2002.

“La desigualdad laboral de género, como la violencia que enfrentaban las mujeres en los bancos, me arraigó en el trabajo sindical y dedicó que mi lucha tendría ese enfoque: la igualdad de género”, cuenta la Licenciada en Sociología por la UAM y maestra de Estudios de Género y Derecho por la Universidad Autónoma de La Barcelona. 

Sindicalista feminista, investigadora, experta en temas de género y coordinadora del Diálogo Sindical de la Fundación Friedrich Ebert, también es presidenta y fundadora de la Red de Mujeres Sindicalistas, creada en 1997.

Con otras mujeres tuvieron un papel preponderante en la mencionada reforma laboral de 2019, cuya discusión y análisis comenzó desde 2004 con la formación del Grupo de Trabajo de Género y Sindicatos (GdTGS) que potenció las propuestas rumbo a la reforma de 2012, plasmadas en la reforma del 2019.

— ¿Qué obstáculos enfrentaron para poner el tema de la igualdad en la ley? 

— Transmitimos y defendimos las propuestas. No era fácil encontrar todo el apoyo para una reforma secundaria con enfoque de género. Un primer argumento de rechazo fue que dicha reforma obedecía a la reforma constitucional y no procedían cambios legales de género. Traducido en sus palabras: ‘no era el momento’.

“La visión androcéntrica dominaba el ambiente de los debates de la reforma laboral. Con los meses, pasamos del rechazo a debatir el alcance de las reformas para finalmente encontrar el respaldo”.

A casi dos años de su promulgación, considera que se está viviendo un nuevo momento sindical para las mujeres, y que es un parteaguas para que tomen el poder en los sindicatos, porque por primera vez se legislan aspectos de género, si bien de manera parcial, por lo cual asegura:

“Será un proceso largo y tal vez va doloroso, porque no va a ser tan fácil que los hombres líderes y los hombres no líderes tomen en cuenta que las mujeres son capaces de dirigir un sindicato”.

Considera ingenuo pensar que las leyes transforman la realidad por sí mismas:

“Las leyes no dejan de ser papeles. Tienen que difundirse, formar, educar, encontrar las palabras sencillas para transmitir el lenguaje técnico de toda la ley. Nadie va a exigir nada que no conoce. Así pasa con la ley”. 

— ¿Qué le hace falta al sindicalismo en cuestiones de género?

— Los sindicatos tienen buenos discursos. Son inclusivos en sus narrativas. El paso siguiente es trascender de las palabras a las acciones. Por ley, tienen la obligación de generar las condiciones necesarias para avanzar hacia sindicatos más incluyentes.

“Tendrán que reformar sus estatutos para incorporar la perspectiva de género, realizar elecciones sindicales garantizando la representación de género. Las minorías deben estar representadas. En esencia, promover la igualdad de género en el sindicato y la igualdad sustantiva en el trabajo”.

Y se pregunta:

“Porque, ¿cómo le vamos a hacer para que los hombres entiendan que las mujeres también tienen el derecho a representar y ser representadas? Tienes que romper con muchos esquemas. Con toda una cultura, el machismo. No es fácil. Hay que crear estrategias para ejercer esos derechos. Yo creo que ninguna tarea puede estar concluida si esos derechos no son ejercidos por las trabajadoras y los trabajadores.

 “¿Por qué no tenemos hasta hoy una presidenta de la República? Porque todavía se nos sigue considerando que no somos lo suficientemente capaces”. 

Contadores SDV

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