La rifa del tigre

Por: Rosalía Vergara

Rosalía Vergara
Reportera de la Revista Proceso
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Columna/ #NoPolitices

 

Hoy es la rifa “simbólica” del avión presidencia. Si, ese Boeing 787-8, denominado TP-01 “José María Morelos y Pavón”, el cual compró Felipe Calderón durante su sexenio pero disfrutó su sucesor Enrique Peña Nieto y que costó 281 millones 700 mil dólares, dinero que nunca veré en mi vida, ni en mi cuenta bancaria ni en el Monopoly pues.

Se sortearán 100 premios de 20 millones de pesos cada uno. Mi mamá quería uno desde que empezó la rifa pero como buena mexicana me esperé hasta el último día para cumplirle su sueño y ya me dijo que si lo gana solo me regresará lo que gasté sin gastos de traslado, operación, viáticos o algún tipo de impuesto que quiera colgarle como milagrito al santo de mi devoción.

Quizá o más bien estoy segura que esta columna no tendrá sentido después de las 16:00 horas tiempo de México porque ya se habrá realizado el sorteo, pero ¿qué importa? Esa es LA NOTA del día, para bien o para mal.

Desde diciembre de 2018, el avión presidencial se quedó en California, Estados Unidos, con la finalidad de venderla o rentarla. Un año después, como nadie quiso adquirirla, regresó a México.

López Obrador informó entonces que la estancia en el vecino país costó 13 millones de pesos para su preservación y 15 millones para su mantenimiento. Semanalmente se pagaban 4 mil dólares para que estuviera en condiciones de volar.

En la conferencia de prensa mañanera del 17 de enero, cuando López Obrador dio a conocer las cinco opciones que se evaluaban para deshacerse del avión, las “benditas redes sociales”, como las bautizó el mandatario, echaron a volar su imaginación y se generaron muchos memes burlándose sobre el lugar dónde lo colocarían los mexicanos premiados, dada la magnitud de la aeronave, tan lujosa que el mismo mandatario se burlaba diciendo que no lo tenía ni Obama, en alusión al expresidente de Estados Unidos, Barak Obama o el sucesor, Donald Trump.

En menos de 30 días se vendieron más de 1.5 millones de billetes, según datos oficiales. Hasta el 7 de septiembre, según datos de López Obrador se habían entregado el 63-5% de los cachillos, equivalente a mil 907 millones de pesos y el Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi) adquirió un millón más para hospitales.

Después, anunció que alrededor de 956 hospitales recibirán alrededor de mil boletos a 500 pesos cada uno, para que “si son afortunados” puedan invertirlo en materiales. Los “cachitos”, como se le conoce a cada boleto de la Lotería Nacional (Lotenal) sería comprado por el Instituto para Devolverle al Pueblo lo Robado, organismo encargado también de subastar los bienes confiscados al crimen organizado para destinarlo a financiar programas sociales.

El 14 de septiembre, López Obrador anunció que había llegado a la meta de cachitos vendidos para la rifa y los premios. Se reunieron, dijo, 2 mil millones de pesos, monto suficiente para cubrir los 100 premios de 20 millones de peso y anunció la licitación de la compra del equipo médico con los recursos recaudados.

“Les adelanto que cumplimos con la meta para obtener los premios. Eso está resuelto, de modo que se va a llevar a cabo la rifa el martes por la tarde-noche, a las 4:00 p.m. Va una comisión, la Secretaría de Gobernación, va el secretario de Hacienda y Crédito Público, de Salud, porque todo lo que se está obteniendo por la venta de boletos es para obtener los equipos de salud, equipos para hospitales. Una vez que se haga la rifa, la semana próxima vamos a presentar un informe del dinero obtenido y todo ese dinero será para comprar equipos médicos”.

Además, anunció que se dará a conocer la licitación de la compra de los equipos médicos y va a ser una licitación pública de cómo se va a utilizar el dinero y cada equipo se va a poner una plaquita que diga: ‘Rifa del avión presidencial. Recursos obtenidos por la rifa del avión presidencial. Aportación del pueblo 2020’, para que el pueblo sepa que quedó su aportación”.

“Solo tener un billete es hacer historia. Se puede contar a nuestros hijos y nietos”, dijo López Obrador.

Después de ese recordatorio sobre los preparativos de la rifa, lo cual no creo que haya sido divertido paso a lo que sí fue divertido: El hashtag #TeLoExplicoEnCachitos produjo todo tipo de comentarios, insultos, halagos, promocionales, publicidad y memes a favor y en contra del gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

Desde quienes se molestan por todo, hasta quienes no les salieron las cuentas y reclamaron un robo en despoblado, una maratónica manera de verle la cara al mexicano promedio, tachar de ilusos a quienes lo hicieron para ayudar a alguien, llámese presidente o nosocomio o quienes recordaron que es más grave que uno de los hermanos presidenciales recibiera dinero en efectivo para no sabemos qué, a que dos expresidentes hayan usado el dinero del erario para tan lujoso avión que ningún presidente, empresario, millonario o multimillonario quiso comprar.

O quienes felizmente aman ser parte del lambicómetro como le llaman en las redes sociales a un imaginario medidor de halagos a la figura presidencial, lo cual también me parece patético porque rayan en lo ridículo, pero también quienes están al otro extremo de la insensatez criticona y machacona hacia cualquier acto o acción gubernamental.

Los extremos siempre son malos y más si se parecen a las esquinas puntiagudas de una mesa cuadrada, pero los extremistas son peores porque como diría aquél que sí disfruto del avión presidencia: “ningún chile les embona” o “nadie aplaude” o “estamos como a un minuto de aterrizar, a menos, como en cinco” o algo así.

Si no sabe a quién me refiero, pues gugléalo.

Contadores SDV

 

 

septiembre 15, 2020

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