ADMIRAR A QUIEN NO LO MERECE

Por: Enrique Terán

Enrique Terán
Enrique Terán. Analista Político.

COLUMNA / MENTIRAS VERDADERAS

 

La historia de México está llena de caudillos y de eventos azarosos; que han forjado nuestra cultura del poder.

Sin embargo, no hemos aprendido, de los personajes siniestros que han sido calamidades para nuestra nación.

Estos últimos días ominosos: Hugo López-Gatell; ha sido el protagonista y el centro de atención de la nación entera; no por ser un prócer, un funcionario que haya atajado el problema de la supuesta pandemia que tiene colapsado al país y el mundo entero; solo ha sido un efecto de la cuestión mediática, manifestaciones virales; sin mucho sentido.

No hay mezquindad ni menoscabo la pequeña trayectoria de López-Gatell, pero la ciudadanía esta afiebrada; el doctor quizá conozca los términos médicos, la teoría de las epidemias; desde los libros, pero no tiene idea de la administración pública, de la sagacidad y perversión de ciertos políticos. Basta ver las maniobras inútiles; cuando quiso argumentar que el presidente podía andar por el país sin contagiar a nadie.

Bastó unos días, para que pudiera articular un discurso; ecuánime y cero amarillista; y admirarlo solo por eso, es una tontería; es como darle las gracias al piloto porque el avión vuela.

El doctor se volvió viral, un fenómeno, mujeres feministas, terminaron como grupies admirando sus canas, hubo diarios que sacaron fotos de su esposa; construyendo una incipiente candidatura presidencial.

No duden que cuando pase la cuarentena; la revista ¡HOLA! haga un publi reportaje. Este país admira a quien no lo merece, es un país dado a las idolatrías exacerbadas, devociones personales; ridículas y
francamente vomitivas.

Los ciudadanos, deberían tomar decisiones; racionales. Claro con una mezcla de carisma y simpatía; pero las capacidades deberían ser prioridad.

El país no ha aprendido nada, de los tiranos que nos han gobernado; ejemplos hay muchos: Miguel Ángel Mancera, resulto ser un imbécil y traidor. Vicente Fox; terminó en una caricatura, lástima que Colosio no nos dio la oportunidad de demostrarnos, lo machista y poco preparado que era.

Un pequeño hombre, con una modesta trayectoria académica; lo hicieron un caudillo de la noche a la mañana: Un truhan con lentes obscuros, periodistas lambiscones adulándolo y no porque el doctor sea un hechicero, un orador hipnótico; simplemente un hombre que se encontró con un país con carencias afectivas; parecida a una mujer recién abandonada que se entrega ante un hombre que le invita un refresco y una torta.

Sin duda muchas de nuestras posiciones políticas están dadas desde las emociones, nuestras historias de vida; la toma de decisiones y preferencias políticas son afectivas y no cognitivas; ni científicas; pero debería ser una combinación de las tres:

Deberíamos elegir políticos con amplia trayectoria, que hayan hecho algo en sus vidas, que tengan una hoja de vida con amplias capacidades:

Y este mal de amar a quien no lo merece; no es monopolio de los pobres o ignorantes o mujeres con
ausencias paternales.

Basta ver amigos y amigas, con una mediocre preparación universitaria, pero pasaron que pasaron por las aulas; sus admiraciones ridículas y devociones como si fuera el mismísimo cristo de Nazareth el doctor Gatell.

Vamos construyendo una cultura política participativa, que cuestione el poder, que despeine a todo aquel que tenga aires de autoritario; transitemos de ser súbditos, parroquiales, dejar los instintos básicos; a ser seres pensantes: Bienvenidos al siglo XXI.

Atte
Enrique Terán

abril 3, 2020

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