AMLO – UNA DEUDA CON LA DEMOCRACIA

Por: Enrique Terán

COLUMNA | MENTIRAS VERDADERAS:

Enrique Terán
Enrique Terán. Analista Político

A un año del gobierno del presidente: Andrés Manuel López Obrador, muchos recalcitrantes opositores, han tratado de imponer en el discurso público que las cosas van mal; basta cualquier traspié de algún miembro del gobierno, para desatar las huestes. Si Porfirio Muñoz Ledo crítica a su partido, no desaprovechan la ocasión; si algún adulón con iniciativa propia se atreve a profesar su idolatría al presidente; es linchado. Básicamente el nuevo régimen haga lo que haga; será criticado y para buena fortuna de MORENA cuenta con el respaldo de 30 millones de votos; el presidente cada mañana que se levanta ve a Dios retratado al mirarse al espejo. Gracias a ello, su enorme soberbia y popularidad no se ha visto minada y tiene licencia para decir cualquier disparate, para provocar a la oposición. Ejemplo de ello: La rifa del avión, decir que no importa el crecimiento del PIB y muchas más.

La única verdad es la realidad y la realidad es que si uno lee el informe de “INTEGRALIA” la consultoría de Luis Carlos Ugalde: “El primer año de AMLO” basado en una metodología académica, sin filias y sin odios. El país, el gasto social, la macroeconomía van bien; nadie dirá que el Exconsejero presidente del IFE es de la cuarta transformación. Basta recordar que en 2006 el hoy presidente lo acusó de haber orquestado el fraude electoral, tan fue así que fue destituido todo el consejo general del entonces IFE.

Dicho informe dice que el presidente logro recuperar la confianza en la política, todas las encuestas afirman que en este primer año la confianza en las instituciones se han recuperado. El dispendió del Estado se redujo drásticamente, las finanzas públicas en equilibrio, no hay endeudamiento; se mantiene una disciplina fiscal y monetaria ortodoxa; propia del liberalismo económico; si, seguimos siendo neoliberales. Si bien es cierto que están llevando las mismas medidas económicas que llevaron los gobiernos priistas y panistas; el gasto social en el nuevo gobierno, ha ido en incremento con políticas sociales de redistribución. Han aumentado el salario mínimo, están facilitando las negociaciones colectivas y la ampliación de derechos laborales.

Sin embargo AMLO llega al poder con un peligro eminente, que es la falta de una oposición digna y articulada: Este gobierno con una visión `progresista y de izquierda por mucho que algunos se nieguen a colocarlo en ese espectro ideológico: Ha intentado ser una izquierda moderada al estilo de la chilena y uruguaya: respetando la propiedad privada, las instituciones financieras y un gasto social para equilibrar la distribución de la riqueza. Si AMLO hubiera sido presidente en 2006; hoy sería un gran expresidente, hubiera pasado a la historia por la puerta grande; como lo hizo Ricardo Lagos en Chile, Tabaré Vázquez en Uruguay: hubiese gozado las mieles del petróleo; las instituciones políticas estarían mucho mejor: El IFE tendría una gran credibilidad, el sistema de partidos no hubiera colapsado: AMLO hubiera llegado con una maquinaria electoral profesional y una masa orgánica decente y todos entenderíamos las reglas del juego. Por desgracia no fue así y esto puso, en riesgo nuestro sistema político y nuestras instituciones construidas a lo largo de nuestra cacareada transición.

Steven Levitsky el autor de “Cómo mueren las democracias” hace un análisis de cómo se dio el surgimiento de las izquierdas en Latinoamérica: Y claro hay de izquierdas a izquierdas; no es lo mismo Michelle Bachelet que Hugo Chávez o Nicolas Maduro que José Mujica: No todos fueron respetuosos de las instituciones, ni tuvieron talante democrático, ni fueron tolerantes con sus opositores; Venezuela hizo una economía petrolizada y estatista. La manera en que llego AMLO, con un desgaste institucional, una sociedad polarizada, golpeada por la desigualdad, el abuso de nuestra clase política, corrupción, una violencia insólita; bordeando los límites de un estado fallido: fue el asidero y caldo de cultivo para que AMLO llegara al poder sin contrapesos institucionales.

Esa es la diferencia entre AMLO y Ricardo Lagos: Chile con una autoridad dispersa y México una autoridad concentrada; sustituyendo una izquierda institucionalizada a una maquinaria populista con una movilización política de arriba hacia abajo y eso pone en riesgo nuestra democracia. Y no es que el presidente sea malo, simplemente está bordeando los límites del autoritarismo, una tentación humana, cuando no hay contrapesos, limites institucionales; toda la autoridad moral la tiene el. Es por eso que AMLO quedara en deuda con la democracia; y tener democracia significa tener garantías institucionales para proteger derechos humanos, dirimir conflictos con la oposición. Desde 1977 con la gran reforma política, abrazamos la democracia liberal al participar en elecciones rutinarias, respetando la norma y con ello hemos fortalecido los derechos ciudadanos, la participación popular. Tener una democracia plebiscitaria, movilizando masas para omitir o alterar las reglas institucionales; nos llevara a concentrar el poder y debilitar las instituciones. La oposición rabiosa, sin ética, preocupándose por el nieto del presidente y señalando a morenistas que compran en “Palacio de Hierro”; son un germen y peligro para nuestra democracia. El presidente simplemente se aprovecha y toma ventaja, para incrementar su popularidad; dejar omisas sus fallas en el sistema de salud, la seguridad y el debilitamiento de nuestros órganos reguladores y autónomos. Ojalá el presidente, pague su deuda con la democracia; aun cuando sea un concentrador del poder, prevalezca un espíritu democrático, le de entrevistas a los periodistas que se ensañan, algunas veces desmedidamente con él, les demuestre que él es más tolerante que ellos; como lo hizo con Denise Dresser Los buenos lideres escuchan al adversario, detectan en que tienen razón; persuaden a sus enemigos, ya que el que ocupa el poder, tiene que tratar con todos, respetar y hacer concesiones incluso hasta con los más abyectos. Si no lo hace así; y solo quiere gozar de las glorias almibaradas de la popularidad e impunidad que dan 30 millones de votos; caerá en el autoritarismo, a despecho de lo que es el y será repudiado al final de su mandato.
Atte Enrique Terán

enero 31, 2020

Deja un comentario