Caballos, jinetes, militares… Así revivió la Revolución Mexicana en la CDMX

Por: Orlando Ramírez Chávez

Rizados, lacios, trenzados y alaciados, con tocados o simplemente con monturas, así desfilaron más de dos mil 700 caballos y yeguas en conmemoración del 109 aniversario de la Revolución Mexicana.

Desde muy temprano el Centro Histórico de la Ciudad de México se encontraba resguardado por miembros de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la CDMX con cordones y dos mil 400 vallas de seguridad que delimitaban el área del desfile.

Asimismo, se encontraban agentes de tránsito evitando el entrar de los autos a la zona, y miembros del Ejercito mexicano, quienes por radio parecían organizar todo.

Con algo de retraso, el presidente Andrés Manuel López Obrador otorgó condecoraciones y ascensos a las fuerzas armadas mientras el zócalo, a pesar de estar resguardado, acogía a un bajo número de asistentes comparado con eventos pasados como los Desfiles de día de Muertos.

No obstante, al grito de “¡Viva México!”, “¡Viva la Revolución Mexicana!”, silbidos y uno que otro “¡Viva el presidente!”, el ánimo comenzó a encenderse y seguido a ello dio inicio la escenificación histórica de la revolución.

Cuetes, música, actuaciones, piruetas y caballos mantenían atentos a quienes pudieron obtener un lugar en las gradas temporales e incluso a aquellos que solo pudieron ver a través de las dos pantallas gigantes a un costado de Palacio Virreinal y de la Catedral.

Tras la interpretación musical de la poco aclamada por los asistentes, María Inés Ochoa, la Rumorosa, siguió la acrobacia ecuestre, misma que captó la atención de todos los medios de comunicación.

Al intentar realizar una acrobacia india, el soldado de caballería, Juan ángel López Acevedo, cayó al momento en que el caballo derrapó en el asfalto.

El soldado pertenece al grupo montado y de honores del primer cuerpo del Ejercito Mexicano y hasta donde se sabe fue trasladado, con aplausos del público, al Heroico Colegio Militar para ser atendido.

A pleno apogeo del sol, el desfile comenzó y durante el recorrido por la calle 5 de Mayo, Eje Central y Avenida Juárez, que a ese momento ya se encontraban repletas, los más de dos mil 700 caballos y yeguas así como sus jinetes hacían gala de su vestimenta y cabalgar.

De acuerdo con cifras oficiales, fueron mil animales de la caballería del Ejército Mexicano, 500 de la Federación Mexicana de Charrería, 50 de la Asociación Nacional de Charros y el resto de las Policías de Montada de los Estados.

Sin embargo, también se hicieron presentes contingentes de grupos como el Pentatlón Deportivo Militarizado Universitario.

La mayoría de los primeros grupos de jinetes eran precedidos por carros temáticos y carros militares que con grandes mantas anunciaban el inicio de un nuevo contingente.

Fueron 16 carros temáticos tipo tracto camiones de plataforma y cama baja, 25 vehículos temáticos con exceso de dimensiones y de 40 a 50 vehículos motorizados complementarios.

Frente al Palacio de Bellas artes, tres médicos veterinarios de la SEDENA recibieron la alerta de una yegua herida entre los caballos del estado de Oaxaca, por lo que procedieron a esperarla y auxiliarla.

Afortunadamente, al llegar, la yegua solo presentaba signos de deshidratación y entre un tono de voz con autoridad, la mujer que revisó a la yegua ordenó al jinete no descuidar su animal y darle muchos líquidos.

Desde la esquina del centro de atención de Telmex, sobre Eje Central y Avenida Juárez, un hombre sobresalía gritando ¡Viva México cabrones! y ¡Al que no le guste, que se vaya! Ante su euforia, turistas y mexicanos respondían con un ¡Viva México!

El desfile siguió su curso con meta el Campo Marte, sin embargo, los animales ya agobiados por los rayos de sol y tanta presencia humana parecían no aguantar más, se podía ver en sus ojos y en la piel de los caballos blancos que por el sol ya se encontraba rosada pero que por instrucciones seguían su cabalgar.

noviembre 20, 2019

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