Columna| Al Vino, vino

Por: Daniel Barranco

LA BUROCRACIA SUMISA

Esta semana, visité los dos grandes complejos que albergan a las instancias administrativas de gobierno estatal, me refiero a Ciudad Administrativa y Ciudad Judicial, les diré que no fue una experiencia grata, todo lo contrario, pude darme cuenta de la obesidad del aparato, gente platicando en grupo sin mayor control, divagando y procrastinando (perdiendo el tiempo pues), con cara de pocos amigos, si preguntas algo, es como en el Oxxo, pase a la siguiente ventanilla, y mi pregunta inmediata fue ¿cuántas de estas personas serían prescindibles?, ¿Cuánto dinero podríamos ahorrar si las tareas se cumplieran a cabalidad con el número de personas necesarias?, pero lo más curioso del asunto es, que estos burócratas son muy liberales y capitalistas en su pensamiento, son la supuesta clase media en ascenso, ¿pero si sabrán que realmente el liberalismo realmente aboga por reducir al mínimo la intervención y acción de la burocracia?, David Ricardo y Adam Smith se arrancarían los pelos tan solo de saber que en Oaxaca este año a falta de creación de empleos e inversión, el gobierno optó por aumentar la burocracia, pasamos de 3.6% a 4.3% de personas ocupadas en el sector gubernamental, vaya vaya, ¿será con miras a generar un clientelismo electoral?, naaambre como creen eso aquí en Oaxaca no pasa, pero no solo eso, morirían de risa al saber que son estos mismos los que defienden estos ideales capitalistas, de derecha con un ímpetu como ni las mismas clases potentadas lo hacen.

En la columna de la semana pasada hablé de la inexistente clase media, muchos que se auto adscriben a la misma han sido desclasados, y han adoptado una falsa conciencia que no les permite ver más allá, y tiene que ver con la falaz idea de certidumbre, con que yo reciba mi nomina cada quincena todo va a estar bien, no importa que el gobernador haga uso ineficiente de los recursos y endeude al estado, mientras me llegue el aguinaldo completo todo es prosperidad, si existe pobreza, pero así les toco, ni modos, que le hagan como puedan, lo preocupante es que nacieron como una estructura organizacional inherente a la administración pública, la cual es el gobierno en acción, pero las burocracias no siempre fueron serviles y sumisas, dijeran los cuentos hace mucho tiempo cumplían con la parte amable de la dicotomía propia que presenta la administración pública, y la cual es por una parte dirigir y ordenar los procedimientos, y por otra parte dominar.

Hoy más que nunca, nos encontramos alejados del concepto burocrático weberiano, aquel donde se describe a la burocracia como un contrapeso de los políticos, en cuanto a la ejecución e incidencia en las políticas públicas, estamos lejos de la afirmación teórica de que las burocracias tienen idea de que hacer realmente dada su cultura organizacional y sus tipos de ideología, por una parte la ideología blanda constituye la idea de familiaridad de ideas respecto al programa de trabajo existente y la parte dura que establece nuevas prioridades , sabiendo que se deben mantener las actuales.

Hoy esa burocracia desapareció y solo queda una burocracia sumisa, subordinada y alienada, que a lo que aspira es a conservar su empleo, e ir a gastar sus quincenas en cualquier cosa que llene ese vacío existencial, que proviene de la aspiración constante de algún día llegar a hacer clase alta con todas las comodidades que eso implica.

Por tanto, hoy es necesario transitar a ese nuevo paradigma post-burocrático, donde se concibe el trabajo socialmente útil, cambiar la imposición de responsabilidad autoritaria, por incentivos y reconocimiento social en sus labores.

Al hablar de un ímpetu renovador hablamos de atravesar la burocracia, abriendo la administración hacia un trabajo multidisciplinario y participativo, que sea consciente de la consecución de metas y satisfacción de los ciudadanos en favor de un bienestar generalizado.

Finalmente concuerdo con el fundamento naturalista de la colectividad, bien nutrido y planteado por Kropotkin en su Moral anarquista, si observamos más de cerca los nuevos ímpetus renovadores centran su atención en este hecho, la cooperación, apertura, y una fuerte interacción generalizadora del conocimiento a fin de tomar las mejores decisiones, involucrando a los interesados en un entramado interno y externo.

Si bien el fundamento moral de Kropotkin pudiera distar de ser aplicado al sentido burocrático por el sentido burgués genuino y genético de su concepción, la idea se revela por si sola en ese intento de perfeccionar y volver eficaz y eficiente la conducción de la administración pública.

noviembre 25, 2019

Deja un comentario