Columna| Al vino, vino

Por: Daniel Barranco

LA GENERACIÓN CON ROPA INVISIBLE

Debo confesarles que escribo por las madrugadas, soy noctámbulo sin duda alguna, si pudiera escoger que animal pudiese ser, sería una pantera nebulosa, lucubro y planeo por las noches, cazo pues por las noches para completar la analogía; sé que muchos me entenderán, la noches es el momento donde yo particularmente, encuentro destellos de lucidez y tranquilidad para poder expresar algo que durante la semana lleno mi mente de preguntas, razonamientos, dudas, etcétera, porque siempre estamos dialogando con nosotros mismos, diario nos hablamos y algo nos decimos, es como si mi yo interior en ocasiones tuviera posturas diferentes, y es justo ahí, donde comienza un ejercicio dialéctico del cual necesito hacer catarsis a través de la escritura.

Hace unos días reflexionaba sobre el concepto de líder, hoy en día mi generación la ocupa sin ton ni son, y lo curioso es, que a la vieja usanza del deleznable presidencialismo priista, se ocupa con una idea de respeto, de resaltar la importancia de alguna actividad, por vaga que sea, no importa que no trascienda, que no exista participación ciudadana conspicua o peor aún que no conlleve la convicción de hacer incidencia política, el tema es vender humo, tomarse la foto y reflejar a la sociedad que se es un joven “distinto”, un joven “fuera de serie”, un líder como entre ellos mismos se llaman en tono burlesco en ocasiones.

Lo primero que me vino a la mente, fueron las fotos de algunos contemporáneos “lideres” vistiendo en sus fotos prendas de marcas “lujosas”, y ahí comenzó el diálogo interno, ¿qué es lujo?, ¿qué buscan mostrar a los demás?, ¿realmente están interesados en ayudar?, y una serie de cuestionamientos, acerca de la idea que aún poseen algunos jóvenes del noble oficio del quehacer político, porque lo sabemos de sobra “Quien no vive para servir, no sirve para vivir”.

Las redes sociales y la mundialización han convulsionado las relaciones interpersonales, han trastornado la manera de asimilar el mundo, y como todo tiene sus pros y contras, respecto al ideal de que es ser exitoso, popular y demás adjetivos que tienen que ver con la falsa imagen que se tiene sobre el ser político, han abonado de manera negativa, a que la juventud siempre este siendo pretensiosa respecto a cómo mostrarse en las redes sociales, la autenticidad es escaza, el objetivo, siempre mostrar la mejor cara, la comida en un buen restaurant, un auto o un caballo, y demás simbolismos que pretenden hacer creer a los demás que se posee poder, que se tiene dinero, que se es pues “exitoso”.

El contexto antes narrado, me recordó el famoso cuento de Hans Christian Andersen “El traje del emperador”, donde haciendo una reflexión profunda y concienzuda, al igual que ese rey que pensaba que vestía un traje único, exclusivo y especial, cuando realmente estaba desnudo, hoy mi generación vive desnuda, los aparatos de enajenación han hecho su chamba de manera fenomenal, recuerden que en el cuento se les había hecho creer a los ciudadanos, que si no veían el traje, es porque en realidad no eran hijos de quienes ellos consideraban sus padres, el chantaje emocional basado en la vergüenza surtía efecto, ya que nadie se atrevía a cuestionar el supuesto traje, y hoy es lo mismo, nadie cuestiona, nadie critica, nadie presiona, ¿Por qué?, es simple, el gobierno te ayuda en tus viajes de promoción como un gran líder juvenil oaxaqueño, eres proactivo siempre y cuando no toques al gobierno, no lo critiques y mucho menos lo cuestiones, porque si lo haces se acabó el patrocinio, y entonces nos volvemos esclavos de un dicho popular, dime a quien no puedes criticar, y te diré de quien eres esclavo.

Por supuesto que cada quien es libre de ocupar sus recursos económicos como mejor le parezca, pero en la psicología de del status bien desarrollada por Bourdieu, esta inclinación vebleniana por ocupar marcar “lujosas”, que en su mayoría tras su historia y funcionamiento, existen pasajes muy oscuros en cuanto a violación de derechos humanos, esclavitud, explotación laboral infantil, y demás acto viles, que demuestran que más que verte exitoso, se es ignorante y fantoche.

Les recomiendo “La teoría de la clase ociosa” de Thorstein Veblen, para que puedan analizar, como en la mayoría de ocasiones se vive de manera contradictoria a lo que piensan que son sus ideales, son capitalistas y liberales, y ustedes mismos brindan los argumentos para destacar los horrores del capitalismo, pero bueno eso es otro tema que con más calmita podremos discutir.
Nos leemos próxima semana, y recuerden MÁS ACCIÓN MENOS DISCURSO.

diciembre 9, 2019

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