Columna| El Humor y la Política

Por: Enrique Terán

Enrique Terán
Enrique Terán. Analista Político

COLUMNA| Mentiras Verdaderas

 

Esta semana un comediante llamado “El costeño” hizo un chiste, comparando la conferencia de prensa que hace el presidente Andres Manuel López Obrador todas las mañanas; con una erección.

Y se desataron los demonios, desde los defensores casi fanáticos; hasta los odiadores de tiempo completo, que en nombre de la libertad de expresión, según ellos, tiene cabida toda manifestación.

A confesión de parte: siempre he odiado la sorna en la política; odio a los caricaturistas de izquierdas y de derechas, al payaso Brozo, al conductor amarillista que pontifica todo. Pero debo reconocer que a este país se la da la burla; la ironía, el humor ácido.

Basta ver memes en las redes sociales, de cualquier acontecimiento. El mundo está cambiando y hay gente necia y cuadrada que se creen los guardianes de la moral progresista, otros que nos oponemos a la estupidez y otros que deciden burlarse de esa estupidez.

El problema no es que existan estas diferencias apasionadas e irreconciliables, incluso es sano en una sociedad libre; no hay que reprimirlo. El problema es cuando hay odios sin fundamento, el desprecio por el simple desprecio y maldad gratuita; México siempre ha sido muy proclive a la violencia, deberíamos tener más prudencia; ambos bandos.

Y si me apuran “El costeño” me parece un mal comediante, vulgar. Burlarse de un estereotipo provincial; me parece grotesco, burdo y vomitivo.

Mi desprecio no es porque insulte al presidente, desde hace muchos años la figura presidencial se desacralizo; para bien o para mal, dejamos poco a poco los rituales del poder, los protocolos chatos y sin sentido.

Me parece que el humor mexicano es de muy baja calidad; es una temeridad hacer afirmaciones como la mía: El chavo del ocho es una porquería, los comediantes rayan en la vulgaridad simplona: Tornillo y tuerca, como analogía de los genitales, el pastelazo y toda esa basura existe porque hay gente que lo consume.

Sin afán de caer en lo pretencioso, hace años dejé de ver televisión mexicana; y opté por el entretenimiento de la televisión española, argentina, chilena, ya que tienen una calidad alta, un humor fino, de gente pensante e inteligente.

Tú escuchas a los “Les Luthiers” sus monólogos de humor, la sátira política; aderezado con cultura, es un manjar. El programa chileno infantil: 31 minutos; un entretenimiento que compromete el pensar, una crítica social de excelencia.

En España hay series donde se mofan de la autoridad, chistes en contra del presidente; muy ingeniosos y claro que debe respetarse eso, la burla es una válvula de escape que hace que nuestras sociedades se entretengan y hagan una catarsis sana, ante los sin sabores de la vida.

Hago esta reflexión, porque es verdad que no deberíamos espantarnos de las burlas; es pueril, deberíamos entender que el presidente tiene detractores en todas las esferas sociales.

Los defensores de este gobierno; deberían ser más tolerantes ante las críticas despiadadas, severas; incluso cuando estas rayan en la vulgaridad como lo hace este comediante poca monta.

Y al mismo tiempo exigir y construir un humor, más inteligente; modificar la demanda, para que cambie la oferta del entretenimiento, hoy ya no hay monopolio del entretenimiento: Raúl Velasco, ya no existe más, Adal Ramones ya no marca la agenda del humor; como lo hizo con mi generación; el mundo cambió y como dijo el dramaturgo Dario Fo: “La sátira es el arma más eficaz contra el poder: el poder no soporta el humor, ni siquiera los gobernantes que se llaman democráticos, porque la risa libera al hombre de sus miedos” pero un buen humor; no estas indignas porquerías del humor mexicano.

Atte. Enrique Terán

diciembre 27, 2019

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