Columna| Mentiras Verdaderas

Por: Enrique Terán

EL FANATISMO EN LA POLÍTICA:

México es un país sui géneris, único en sus formas, en sus tradiciones, su cultura; la forma caótica que tiene para organizarse.

Con tendencias fanáticas, al caudillismo; que lo sufre toda la región latinoamericana. Solemos creer en nuestros líderes locales, en el futbol, en el arte, política, religión; solemos glorificar, los mexicanos se entregan a AMLO, a su equipo de futbol, a sus artistas, en sus santos religiosos, a sus actores y está bien en cierta medida.

Es el país de las grandes pasiones, pero es la obligación y responsabilidad personal de controlarlas.

Debería caber la duda, la mesura en las cuestiones políticas; abandonar el caudillismo, dejar de pontificar a Lázaro Cárdenas a su hijo, a la devoción personal. Entender que la política está hecha de humanos, de traidores, de consecuentes, de ladrones y honestos; entender que los políticos en América latina, son vendedores de autos usados, prometen la felicidad, hechiceros, embusteros; quieren que la devoción ciudadana sea casi religiosa, que los acompañes hasta el fin de los tiempos.

Tan es así que Cuauhtémoc Cárdenas se asume como líder moral de la izquierda mexicana; por el único hecho que fue hijo de un prócer de la patria. Claudio Lomnitz en su artículo de este mes en la revista: “Nexos”: “Apellidos históricos”; habla de Rosario Piedra  Ibarra duramente, por su linaje histórico, su historia trágica y sin capacidades profesionales; incapaz para asumir la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) y tiene razón; el linaje, el apellido de tu padre o madre, no te hace bueno o malo.

En una ocasión confronte al hijo de Lázaro Cardenas en la universidad. Le pregunte si al final de su vida, no le pesaba haber aceptado dinero y negociar con Salinas de Gortari en el fraude electoral de 1988; cuando su padre tuvo arrojo torero y en 1938 intimidado por el embajador de EUA por haber expropiado Petróleos Mexicanos, le dijo que si intervenían, él era capaz de prenderle fuego a todos los pozos petroleros y arrojarse en vuelto en una bandera en uno de ellos. Él se quedó helado, tartamudeo; dado que todo el auditorio estaba de zalamero y justificó sus tropelías en el pasado.

En el mismo evento el otro panelista era: Alejandro Encinas; actual subsecretario de estado, se me acerco en silencio y me felicito, por haberlo increpado y le regrese el halago con un reclamo: ¿Ustedes qué esperan para increparlo y dejar de aplaudirle? Encinas me dijo; no quiero acabar desterrado como Porfirio Muñoz Ledo, por increpar al “líder moral”.
Cuauhtémoc Cárdenas en estos días viajó a España y desde allá criticó a AMLO y despotricó contra él; yo estoy cierto que el talento siempre se salta una generación y es el caso de este caudillo viviente.

Me parece un hombre gris, sin talento político, acomodaticio y sin gracia; sin duda este país admira a quien no lo merece. Si fuera un opositor a este régimen, sus hijos no cobrarían en la nómina del actual gobierno; por una cuestión de congruencia intelectual, él  representa al político opositor que va y negocia su desobediencia al régimen a cambio de una embajada, una chambita para su hijo; y creo que este país ya está harto de esas prácticas priistas y que aún se siguen practicando.

Abandonemos esas prácticas del pasado; halagar e idolatrar y ser seguidores incondicionales de nuestros políticos. Nos hace mucho daño, no nos permite avanzar y construir una sociedad de avanzada. Ver las cosas en su justa dimensión: Yo no soy hijo de un prócer, pero mi madre es una dictadora del carajo, que me humillaba, me pegaba y yo sin duda; jamás le pegaría a un hijo mío.

Ni los talentos, ni los defectos se heredan, el linaje no importa, lo que habla de nosotros son nuestros hechos, la forma en que sucumbimos a las pasiones, la forma en la que amamos, odiamos u olvidamos.

Atte Enrique Terán

diciembre 6, 2019

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