COLUMNA| Mentiras Verdaderas

Por: Enrique Terán

EL SUICIDIO Y LA POLÍTICA:

 

Albert Camus decía que el único problema filosófico de la condición humana era el suicidio y que el suicida debía dilucidar si su vida era digna de ser vivida.

Muchos han decidido que su vida; ya no es digna de ser vivida y en un arranque salvaje de libertad se la han arrancado. Yo confieso que soy un suicida cobarde, me da miedo el dolor y que mi suerte contrariada me deje vivo, con secuelas que me impidan movilizarme y ejercer mi libertad.

La propiedad privada es algo que hemos avanzado en los gobiernos liberales; claro en democracias avanzadas. Pero no sobre nuestro cuerpo, no te puedes suicidar porque es un delito; claro la condena es leve. Se prioriza la vida sobre la libertad; si me dedicara a construir políticas públicas progresistas y de avanzada, me gustaría que uno pudiera tener un trámite burocrático con diez sesiones y un comité de médicos; donde te dieran la libertad y te inyectaran y pudiéramos morir en paz; como lo hacen las mascotas cuando no hay remedio a su enfermedad, como los que tienen cáncer terminal y les inyectan morfina y pueden morir en paz.

Claro cualquiera podría pensar que suicidarse es un acto cobarde, que la vida es maravillosa y que con meditación, un poco de yoga y un curso de “coaching” y unas tabletas de prozac pueden alejar los pensamientos suicidas; pero eso es una visión simplona de la vida; ya que esta es mucho más compleja.

Hay una gran lista de suicidas políticos: Salvador Allende al verse derrotado y traicionado por propios y extraños; que sus sueños no eran viables y cercado con un batallón por cielo y tierra bombardeándolo: decidió morir con dignidad y volarse la tapa de los sesos con un AK47 que le regalo Fidel Castro.

Su hija Beatriz Allende, se quitó la vida en la ciudad de la Habana, meses después de sufrir una depresión grave. La hermana de Allende: Laura, también decidió quitarse la vida en la misma ciudad; la vida les pesó, ya no les fue digna y vivir en depresión y luchando contra ella; ya no era viable.

Sin embargo hay personas que han alcanzado las mieles del éxito y no están contentas y la vida le es un tormento: Violeta Parra; días antes de meterse un tiro en la sien; escribió “GRACIAS A LA VIDA” un canto a la vida, al amor, a la buena fortuna, la mejor folclorista de todos los tiempos; decidió abandonarnos con un final trágico.

De ninguna manera el suicida es un cobarde; los que lo han hecho, solo han ejercido la libertad humana hasta las últimas consecuencias, gobernar su cuerpo y su espíritu; aun cuando ellos se destruyan.

La desgracia insoportable, un amor fallido o simplemente un fracaso; lleva a tomar una decisión así para descansar y acabar con esa fatiga; liberarse de una pesadilla; quien ha sufrido depresión sabe que enfrentar esto no es una tarea fácil.

Hay historias de éxito, de vidas ejemplares que han sabido sortear la suerte contrariada: En 2002 Hugo Chávez sufrió un breve golpe de estado en la ciudad de Caracas Venezuela; quedo preso unas horas, Fidel Castro le llamó por teléfono y le grito: “No te mates, no hagas la bobería que hizo Allende; eres un hombre joven, la vida es larga, ya volverás al poder” y vaya que Fidel sabia de eso; el hombre que hizo el asalto al cuartel Moncada, sin un rasguño, con unas manos impecables, con la cutícula de las uñas intactas; pero no todos somos Fidel y se me apuran, Chávez volvió al poder unas horas después pero sufrió una agonía horrible por un cáncer mortal; quizá Fidel, debió dejarlo morir con dignidad.

Quizá los creyentes como Nelson Mandela que estuvo en la cárcel, que supo afrontar con sabiduría, una vida con caos y sufrimiento, con injusticia: estoicamente se entregó a su dios y tuvo aplomo en las horas aciagas; pero insisto no todos somos Fidel Castro o Nelson Mandela.

Hay seres humanos que hemos conocido, las mieles del éxito, la gloria azucarada del amor, ser adorado; pero también hemos conocido el abismo, la soledad, la humillación, el caer en desgracia y ser despreciado por los que antes te idolatraban.

En el tránsito pasajero del dolor; debemos tener humildad, aprender de la condición humana; aun cuando la suerte no nos sonría, pero también tenemos el derecho de dejar caer el telón del gran teatro de la vida y como dijo Romero el amante suicida, en la Obra de Shakespeare: “La vida fue mi tormento; la muerte será mi descanso” Gracias.

noviembre 29, 2019

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