Columna| #NoPolitices

Por: Alfredo Páez Galindo

Por: Rosalía Vergara/

Reportera de la Revista Proceso
@rosaliaproceso

¿Qué le pasa a Morena? ¡No sé!

No tiene ni un lustro de haberse formado como partido político y #Morena, la esperanza de México, desespera.

Todos parecen estar frustrados. Algunos parecen extrañar mucho su pasado perredista y pretenden revivir viejas prácticas para elegir a sus órganos de dirección.

En lo personal, me recuerdan a la pelea que protagonizaron, entre 2007 y 2008, los experredistas Jesús Ortega y Alejandro Encinas, por la dirigencia del partido, la cual, al final ganó Ortega por decisión del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF).

Jamás me imaginé la ambición de poder de algunos funcionarios públicos que quieren influir en el proceso interno para elegir a la dirección de Morena, cuando sus estatutos no se los permite o si se los permite, debieron ya renunciar a sus cargos.

Eso también me recuerda a la máxima perredista “acuerdo mata estatuto”.

La actitud de la secretaria general y presidenta en funciones, Yeidckol Polevnsky, ha sido muy pretenciosa y ambiciosa, pues quiere postularse anunció que se postularía a la presidencia, renunciando a su cargo de dirección un minuto antes.

Defiende el hueso como el expresidente José López Portillo al peso. #QuienEntendióEntendió

De acuerdo con los estatutos de #Morena, en el Capítulo Tercero: Principios básicos, artículo décimo, se indica textualmente: “Quien ocupe un cargo de dirección ejecutiva (comités ejecutivos municipales, estatales o nacional, solo podrán postularse de manera sucesiva para distinto cargo del mismo nivel hasta en dos ocasiones, en cuyo caso, para volver a integrar un cargo de dirección ejecutiva, en ese mismo nivel, deberá dejar pasar un periodo de tres años. No se permitirá la participación en dos cargos de dirección ejecutiva de manera simultánea”.

Si en el Capítulo Tercero: Participación Electoral, señala en el artículo 43, inciso “b”: “No participarán servidores y funcionarios públicos de los poderes legislativo y ejecutivo y judicial de los tres órdenes de gobierno, a menos que se separen de sus encargos con la anticipación que señala la ley.”

En el inciso “c” del artículo 43 de sus estatutos se menciona, literalmente: “No se admitirá forma alguna de presión o manipulación de la voluntad de los integrantes de Morena por grupos internos, corrientes o facciones o por grupos o intereses externos a Morena”.

Ahí es donde me pregunto: ¿Por qué diputados federales, senadores, presidentes municipales y diputados locales se reunieron el 9 de octubre, a las 5:30 pm, en el Hotel Hilton para apoyar al diputado Mario Delgado?

¿Por qué el 15 de octubre informaron sobre una reunión con el senador Ricardo Monreal y su equipo para acordar cómo ganarán la mayor cantidad de consejeros de Morena y convertirse en la primera fuerza política en la Ciudad de México, a través de Whatsapp?

De esa reunión, a la que Mario Delgado habría asistido como “invitado especial”, acordarían que sí habrá asambleas, no como en otros lugares donde se han cancelado porque a alguien se le ocurrió auto sabotearse.

El jueves 17 de octubre trascendió que se reunieron a las 19:00 horas, en el Hotel Ramada Reforma, donde anunciaron la participación del alcalde de Cuauhtémoc, Néstor Núñez, diputados locales y federales, así como en el pasado lo hacían los perredistas.
¿El invitado sorpresa especial? ¡Mario Delgado!

La advertencia en esa encerrona es que cerrarían filas y saldrían hasta que acordaran cómo se van a posicionar en la Ciudad de México.
La forma como lo harán será contabilizando todos los códigos QR de todos sus distritos para consolidar su lista de aspirantes.

El sábado y el domingo 19 y 20 de octubre se comprometieron a transmitirlo en cada distrito para ganar las asambleas.
Y, a manera de burla, desde mi punto de vista, terminaron diciendo: “Sonrían y paciencia… ¡vamos a ganar!”
Nadie ha renunciado a sus cargos para competir, pero ya andan haciendo perredismo, digo proselitismo.

FIN

octubre 22, 2019

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