Columna| #NoPolitices

Por: Rosalía Vergara

@rosaliaproceso

Y la culpa es de todos

El 25 de noviembre, el colectivo de mujeres chilenas LASTESIS lograron con su creatividad que el mundo las escuchara corear y coreografiar consignas en contra de la violencia de género. #UnVioladorEnTuCamino

El video se reprodujo en México, se volvió viral y, al ser un tema sensible para la sociedad, dividió las opiniones. #Feministas #Machistas #FemiNazis #MachoNazis #NingunoDeLasAnteriores

Revisando un chat grupal vi que a alguien se le ocurrió hacer un meme de una madre con su hija, tomada de la mano, tipo El Libro Semanal –la primera historieta del género rosa, en los ochenta y noventa–, en la que la chamaca grita: “Y la culpa no era mía, ni dónde estaba ni cómo vestía”.
Muchos enviaron stickers (pegatinas) para disimular sus risas como si fuera un chiste. #PrimerAsh

A principios de diciembre, a unos jugadores del Club América Sub-17 se les ocurrió “bailar” #UnVioladorEnTuCamino en sus vestidores, grabarse y compartirlo en alguna de sus cuentas en redes sociales.
¿Se sintieron graciosos? ¿Especiales? ¿Hicieron la diferencia? Por supuesto que no, su insensibilidad es el reflejo de la sociedad mexicana. #SegundoAsh

Luego, un par de individuos vestidos de militar, con el rostro cubierto, se grabaron mofándose de la protesta musicalizada. Según son de la Marina, pero me resisto a pensar que los uniformados se esconden al realizar alguna acción, aunque esta sea grotesca. #TercerAsh

Después se difundió que un cantante apodado “Babo”, líder de una banda apodada “Cártel de Santa”, había compartido en su cuenta de Instagram su versión de #UnVioladorEnTuCamino.

Se trata de un video con escenas de mujeres agarrándose los senos, bailando vestidas de enfermeras, otra amarrada de las muñecas con cara de asustada y así.
Él se burla y repite el coro: “Y la culpa no era mía, ni dónde estaba ni cómo vestía”. Leí que se justificó culpando a “alguien” de haberlo hecho y se le hizo fácil publicarlo en su cuenta de Instagram. #CuartoAsh

Una bailarina exótica pensó que estaba bien incluir las estrofas contra la desigualdad, la violación, la indiferencia respecto a los derechos de las mujeres, en su rutina con el tubo.
Esto sucedió el 6 de diciembre, en el table dance D’Fox Night Club en Mérida. #QuintoAsh

Y no menciono los (censurado) comentarios de los ciudadanos. #SextoAsh

El tema es muy delicado. No caben celebraciones ni expresiones de odio, mucho menos burlas de personas insensibles que solo quieren llamar la atención. #BúsquenseUnaVida

Debatir si los de la Sub-17 son chamacos inmaduros, si los dos tipos con el rostro cubierto son realmente militares, si el tal “Babo” es o no machista, si a la bailarina exótica ganó más dinero por su baile o si aprecio menos a mis amigos porque cada vez que alguien hace algo corean: “y la culpa no era mía, ni dónde estaba ni cómo vestía”, sería inútil, un desperdicio de tiempo y de palabras. #NoHayManera

Como tampoco hay manera de defender a la mujer que le mintió a su mamá para irse con el novio a un bar. Si nos enteramos fue por la preocupación de los progenitores que querían ver con vida a su hija, pidiendo ayuda en las redes sociales y todos debemos asumir las consecuencias de nuestros actos.

Aún así, ninguno de los ejemplos anteriores demerita la lucha de las mujeres a una vida libre de violencia. Tampoco justifica a los extremistas del machismo y del feminismo con sus posturas irreductibles. Pero, desde mi punto de vista, sí es válido exigir respeto.

Y la burla no es respeto ni libertad de expresión.
De acuerdo con la Real Academia de la Lengua Española, la burla es una acción, un ademán o son palabras para poner en ridículo a alguien o a algo.

Si querían causar polémica. ¡Felicidades, lo lograron!
Si querían llamar la atención. Idem.
¿Por qué lo hacen? #NoLoEntiendo

Mi única certeza es que los aludidos sí tienen la culpa de las reacciones a sus desafortunadas acciones.

diciembre 10, 2019

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