COLUMNA| O todos coludos…

Por: Alfredo Páez Galindo

Alfonso Jay Marínez. Columnista
Alfonso Jay Martínez. Columnista

Por: Alfonso Jay Martínez/

Siguiendo con el tema de las sanciones planteadas por la FIFA al fútbol mexicano, en relación al supuesto grito homófobico, racista y excluyente, hay dobles discursos por parte de las autoridades rectoras del deporte más hermoso del mundo.

En días recientes, durante el partido entre el Atlético de San Luis y el Querétaro, en el estadio Alfonso Lastras, casa del equipo Atlético de San Luis, se presentó una situación por demás bochornosa, los ánimos entre la afición local y visitante se fueron exacerbando al punto de desatar una batalla campal que derivó en el resguardo de aficionados ajenos a la trifulca dentro del campo de juego.

La sanción impuesta por la Federación Mexicana de Fútbol (FMF) fue de dos partidos de veto al estadio y una multa, para ambos equipos superior a los 500 mil pesos.

El 22 de marzo de 2014, clásico tapatío, la violencia de desató en el estadio Jalisco, la policía se enfrentó con aficionados del club rojiblanco, los civiles superaban en amplio número a los uniformados, las imágenes transmitidas por TV daban cuenta de la magnitud del hecho, cerca de 10 uniformados resultaron con heridas graves, el estadio fue vetado un juego y una multa económica de 370mil pesos; aunado a esto, el municipio jalisciense clausuró el inmueble por cerca de 3 días.

Casi un año después el 17 de mayo de 2015, en cuartos de final del torneo mexicano, de nueva cuenta se encontraban Chivas y Zorros, en esta ocasión el cuadro rojiblanco vapuleaba 1-4 al Atlas, la “barra” rojinegra invadió el campo y estuvo cerca de agredir a los jugadores y cuerpo técnico de su mismo club, la sanción inicial para el estadio fue de dos juegos, pero después de negociaciones quedó en solo un partido de veto.

En 2011, a las afueras del estadio TSM del club Santos Laguna, se suscitó una balacera que terminó en la invasión de la cancha por parte de aficionados que huían de las ráfagas, el partido fue suspendido, no hubo sanción alguna para nadie.
En ninguno de los eventos descritos, se sancionó con desafiliacion de equipos, o resta de puntos o el desalojo de los “aficionados” agresivos.

La violencia, que ha dejado resultados funestos para el fútbol mexicano y malas experiencias para los aficionados no ha sido, ni cerca, erradicada; la complicidad entre directivos y grupos de animación, la corrupcion y doble moral del órgano rector del balómpie nacional, en complicidad con la FIFA y las mínimas sanciones otorgadas por parte del mismo a hechos que han costado vidas ha sido el principal factor para la nula acción en contra de la violencia en los estadios.

¿Es posible que se juzgue con la misma vara un golpe que un grito?
¿Un muerto que una expresión?¿un balazo que una palabra?
Vivimos en tiempos en los que seguimos avanzando en la búsqueda de igualdad y equidad de derechos, de erradicación de la violencia y de unidad.

Sancionar de la manera más severa posible una expresión coloquial, es la manera más burda de erradicar una violencia que va más allá de un triste grito.

octubre 31, 2019

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