Columna| Polvo en el Viento|

Por: Alfredo Páez Galindo

 

¿Quién es San Judas Tadeo?

Por: Alfredo Páez Morales

“Judas (no el Iscariote) le dijo:
¿Por qué Señor, estás dispuesto a manifestarte a nosotros, y no al mundo?
Juan 14:22

A lo largo de los siglos, la tradición Católica ha sido enriquecida por las aportaciones de sus personajes. Quienes difunden las enseñanzas de Cristo entre los pueblos gentiles, fundando la doctrina católica y trazando una línea divisoria con la fe Judía.

Agustín de Hipona es reconocido como uno de los máximos pensadores de la Iglesia y uno de los primeros filósofos en cuestionarse sobre las bases del cristianismo, Francisco de Asís fundó la Orden Franciscana y puso el ejemplo de cómo vivir bajo estricto apego a los Evangelios.

Por sus logros en vida, dichas figuras históricas fueron canonizadas por las autoridades eclesiásticas y se les venera como Santos.
¿Pero qué hay de aquéllas figuras divinas de las que muy poco se sabe, a partir de los registros neotestamentarios?

Varios de los apóstoles gozan de la distinción de ser los primeros discípulos de Jesús, pero el resto de sus vidas es un misterio.

Es por esto que el caso de Judas Tadeo nos presenta el siguiente dilema:
¿Cómo es que un apóstol que tiene una participación mínima y confusa en los Evangelios logra ascender en tiempos recientes para figurar entre los Santos más venerados del México actual?

Esta polémica cede a una nueva interrogante: ¿Qué determina la devoción a un Santo? ¿Tienen más peso sus logros históricos o su influencia póstuma, es decir, su capacidad de protección espiritual, de acompañar a los difuntos, o ya de plano de hacer milagros?

Para los miles de feligreses que peregrinan en el Templo de San Hipólito y Casiano el 28 de octubre (y los días 28 de cada mes) la respuesta está escrita en sus rostros, “San Juditas” tiene poderes, y su reputación se ha propagado entre las más vertientes, las más diversas (aunque poco ha contribuido la propia Iglesia para difundir su culto).

¿A qué se debe la popularidad de San Judas Tadeo, el llamado Santo de las causas perdidas?
Toda explicación racional de un fenómeno religioso parece ser un ejercicio inservible, pero hay algunas lecciones que incluso los no-creyentes pueden rescatar de esta indagación.

Ante la presuposición de que la Epístola de Judas fue escrita por otro autor del mismo nombre, el versículo citado al inicio representa la única participación activa de Tadeo en los Evangelios.

Básicamente, San Judas es un personaje que no se tiene muy claros quién fue ni sus devotos ni sus exégetas (persona que interpreta, expone, erguimiento o esclarece las Sagradas Escrituras, o La Biblia).

Vaya, ni siquiera los evangelistas parecen estar seguros de aquel personaje que siempre anda postrado en el fondo, como un miembro de la audiencia en una obra, siempre callado, a veces atento.

Para mucha gente ajena al fenómeno de San Judas, Tadeo es el mismo que traicionó a Jesús tras el episodio de la última cena.
Si fuera cierto, este detalle encajaría en la morbosa narrativa de un Santo apócrifo y su devoción entre las partícipes de la delincuencia.
De hecho, una pregunta que a menudo surge es si Tadeo e Iscariote son la misma persona.
Pero no, los estudiosos de la Biblia tienen la certeza de que son personajes distintos.

El nombre de Judas es bastante ordinario en la comunidad judía (en hebreo, Judas significa “alabanzas a Dios”) por lo que los evangelistas tuvieron que distinguir a Tadeo e Iscariote de otra forma.

Para Mateo y Marcos, es simplemente “Tadeo” o “Lebeo” y para Lucas es “Juan Santiago”.
Juan es el menos elegante de todos al identificarlo como “Judas (no el Iscariote)”.
El léxico popular lo tienen etiquetado como “Judas el Apóstol”.

Fuera de esta distinción, poco se puede decir con total certeza sobre este personaje.
¿Fue el primer hermanastro de Jesús?
¿Fue hermanastro o primo de Santiago el Menor?
¿Fue hijo, hijastro o sobrino de María Cleofás?
¿Y cuál es el parentesco de ésta María con María, la madre de Jesús?

Para un retrato más elaborado, habría que apoyarse en relatos, pasiones y leyendas ajenos a la Biblia.
Tras el episodio de la resurección, Tadeo fue encomendado con la misión de difundir las enseñanzas de Cristo por los caminos del este. Se dice que viajó a Samaria, Edom, Siria, Mesopotamia y Persia.

Incluso hay textos que sitúan al apóstol itinerante en la India, el Tíbet, China y hasta Japón.
¿Qué más se ha dicho de la vida personal de Tadeo? Es probable que el Apóstol haya contraído matrimonio, se dice que una mujer llamada Martha que acompañó a Tadeo en su proyectos y que incluso era capaz de realizar milagros similares a los de su marido.

En lo relativo a su muerte, la versión más popular indica que Tadeo fue asesinado por órdenes de sacerdotes pagan o en algún lugar remoto de Persia.
El martirio fue llevado a cabo entre los años 60 y 70, por decapitación.
Se dice que antes fue torturado y golpeado por una maza y que su ejecución fue acompañada por la de Simón el Zelote, detalle que explica porque ambos Santos son venerados el mismo día.

¿Cómo interpretar aquello de las causas perdidas?
San Judas Tadeo, santo de las causas perdidas, desesperadas o imposibles.
Esta distinción ha traído consigo una gama de peculiares consecuencias para el Apóstol, aunque también lo ha colocado al nivel de otras divinidades de “peso pesado” en México como la Virgen María o la Virgen de los Remedios.
Pero antes de preguntarse sobre las interpretaciones, vale la pena explorar…
¿Cómo fue que un Santo minúsculo fue adjudicado a este patronato?
Irónicamente,la fascinación por San Judas Tadeo se puede deber en parte al Iscariote.

A causa de una mala fama con la que carga el nombre de Judas en la tradición católica, Tadeo fue reducido a rango de “Apóstol olvidado”.

San Judas Tadeo fue ignorado a lo largo de los siglos por los fieles, se volvió tan ansioso por ayudar al que se acordara de él y le rezará que estaba dispuesto a intervenir hasta en las circunstancias más desesperadas.
Por ende, se invoca al Santo en las causas perdidas.


Esto se debe a otra ironía, así es como San Judas Tadeo se adueñó del templo de San Hipólito en la Ciudad de México, también el formar parte de la cultura chicana no debe ser sorpresas que San Judas Tadeo haya sido adoptado en las ciudades fronterizas.
Como Santo de las causas perdidas me mucha gente en situaciones marginales se entrega a la devoción, particularmente en lugares azotados por la violencia del crimen organizado.

De manera curiosa San Judas también ha sido incorporado al folclor del hampa. Compartiendo espacio en la vitrina con ídolos profanos como Jesús Malverde y la Santa Muerte.

Qué nos dice su devoción sobre el pueblo mexicano?

28 de Octubre. Las estatuas del apóstol se hacen presentes en el transporte público, en las calles y en los parques de la Ciudad de México, y con el paso de las horas, se multiplican. ¿Por qué hay tanta gente cargando efigies de Jesús? Preguntará una foráneo.
A primera vista se parecen pero no. La túnica verde, el báculo, la flama del Pentecostés, el medallón con el perfil de Cristo… ¿Quién más podría ser aparte de San Judas Tadeo?

Es fascinante ver el desarrollo de nuevas costumbres entre los creyentes cargando sus ídolos y vistiendo sus mismas prendas.

Muchos devotos incluso compiten entre ellos al presentar esculturas cada vez más grandes, lo que cede a una pregunta, ¿entre más grande es la efigie, más probable es el milagro? Cada quien tendrá su motivo, Pero si ponemos a un lado las efigies y nos concentramos en la presencia de los miles de fieles en el Templo de San Hipólito, los prejuicios que nublan el discernimiento de los laicos comienzan a disiparse.

La cultura popular ha retardado a los seguidores de San Judas como delincuentes, vándalos y demás pecadores sin remedio, pero sólo basta un recorrido entre la congregación para darse cuenta de que la mayor parte de esa gente no representa a ningún “ente del mal” vienen solos, vienen de lejos, o vienen sin una moneda en la mano para buscar un rastro de esperanza fuera de la sociedad que les ha vuelto la espalda.

En efecto, ellos son la personificación de las causas perdidas, desesperadas e imposibles. De los que ya nadie recibe en su casas, ni prende una vela por ellos.

San Judas Tadeo no proviene de la figura de porcelana o mármol postrada en el altar, sino de la convicción que nace del mismo ser y s e transmite en los fieles a través del éxtasis de la oración consciente.
Esa reacción química que inunda en el interior miles de voces unidas, concentradas en un sólo punto: la veneración de un ídolo que se vuelve un instrumento de armonía social.

De repente, le perdido no está solo, ni el desesperado está desamparado, porque su consciencia individual se ha integrado en un ser colectivo, un ser fuerte y vigoroso que trasciende los límites de cuerpo humano.

He ahí el milagro de San Judas Tadeo: unidad en la diversidad.
A final de cuentas es el enlace de vuelta a Jesús, ya que su mensaje puede poner en palabras de la experiencia espiritual que se ha vivido.

octubre 14, 2019

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