COLUMNA| QUE HABLE LA BANDA|

Por: Alfredo Páez Galindo

Humberto Morgan Colon / Analista

El nuevo campo de la filosofía, la Filosofía Aplicada

Por: Humberto Morgan Colón/

En entornos complejos, a veces confusos, violentos y altamente competitivos. Nuestros estados de ánimo pueden oscilar como un péndulo, entre la frustración, el desgano o la satisfacción del éxito.

En un mundo obsesionado por el aquí y el ahora, que vive en un tiempo atomizado, como lo ha expresado Byung Chul Han. ¿Cómo hacer frente a esos pesares, a la perdida de un ser querido, de un empleo, afrontar el divorcio o alguna terrible enfermedad como el cáncer? Pero, si estamos del otro lado de la moneda. ¿Cómo administrar los bondades del éxito y de una vida sin complicaciones, para no extraviarnos, ni perder el piso y mantenerlo por mucho tiempo?

Para Sócrates, el gran filósofo griego, la preocupación era el hombre y la sociedad, la areté, es decir la virtud. Consideraba que el conocimiento consiste en deshacerse de las ideas adquiridas y convencionales que impone la sociedad para encontrar en el alma, los verdaderos conceptos, que nos ayuden a pensar por nosotros mismos y en un sano ejercicio, con los demás. Su método partía de la ironía y reconocía la propia ignorancia “Yo solo sé, que no sé nada”.

En sus famosos y extensos diálogos, el filósofo hacía entrar en contradicción a su interlocutor, orillándolo a reconocer, que lo que sabía era una mera convención. Después, ponía en práctica la mayéutica, el método de enseñanza basado en la interacción entre dos personas con el fin de llegar al conocimiento de la esencia o rasgos universales de las cosas.

En este paso, lograba descubrir la verdad, la aletheia, y finalmente conseguía la definición, donde se encuentra una verdad universal y necesaria, que otorga conocimiento y virtud para descifrar las grandes incógnitas de la vida. El amor, la muerte, el deseo, el odio y sobre todo, como vivir la vida de manera plena, sin complejos ni atavismos.

Desafortunadamente, este hacer de la filosofía se perdió, fue desterrado de las calles y las plazas públicas, para enclaustrarse en las universidades y en los grandes centros del pensamiento.
Sin embargo, en la década de 1960, una nueva generación de filósofos concibió a esta disciplina como una herramienta para ayudar a las personas en su vida cotidiana y resolver las cuatro grandes preguntas que planteo Inmanuel Kant: 1. ¿Qué puedo saber? 2. ¿Qué debo hacer? 3. Qué me cabe esperar? 4. ¿Qué es el hombre?

En 1967, John van Veen abrió una consulta de corte filosófico, perfeccionada en 1974, por Paul Sharkey ya en el papel de orientador filosófico.

No obstante, el alemán Gerard Achenbach es considerado el fundador de la Filosofía Aplicada y reconocido por haber instituido la primera práctica filosófica del mundo.

En 1981 abrió las puertas de su consulta, reemplazando a la terapia psicológica. Después de ellos, una extensa red de filósofos y asociaciones como Tim Lebon, Lou Marinoff, Peter Raabe, Ran Lahav, José Barrientos, Roxana Kreimer o la Asociación Holandesa de Filosofía Aplicada, entre otros, han desarrollado un enorme esfuerzo para instalar, desde cafés filosóficos o prácticas de filosofía con niños, hasta las consultorías filosóficas personales o grupales.

Un filósofo aplicado es un experto en filosofía, capacitado para coadyuvar con un consultante -la filosofía aplicada no otorga el termino de pacientes o enfermos a las personas-, para que éste sea capaz de re-interpretar los fenómenos o concepciones conflictivas de su propia vida.

Lou Marinoff, establece una diferencia entre la atención medica patológica y la asesoría filosófica. Para establecer la competencia de esta última, la categoriza en dos campos: el biológico y el cultural.

Para él, los animales se desarrollan en la dimensión biológica, los humanos gozamos adicionalmente de la dimensión cultural. Mientras los animales no humanos, focalizan su entorno vital en lo instintivo.

Las personas lo hacemos también en lo cultural, lo que nos permite enfrentar y tomar decisiones en el campo de lo ético, con una serie de dilemas morales a los que recurrentemente nos enfrentamos.

Desde su óptica, la Psiquiatría debe atender a la química cerebral, la Psicología a los efectos emocionales y la Filosofía Aplicada, a la eficacia del pensamiento. Ayudando a las personas a resolver y/o manejar los problemas cotidianos, cuyo enfoque cultural, requiere dilucidación o esclarecimiento.

Su libro “Mas Platón y menos Prozac”, es una importante obra dentro del circuito de la filosofía aplicada que ha registrado altas ventas, convirtiéndola en un best seller. En este texto, Lou Marinoff propone rescatar el conocimiento práctico acuñado a través de miles de años por la filosofía, para ponerlo al servicio de todos, como una tarea noble y efectiva, que nos ahorraría muchos sinsabores en la vida personal, con la familia y en las organizaciones en las que participamos, si fuese nuestra guía.

Es de destacar la manera ágil y sencilla con la que se dirige a un público que probablemente este fuera del ámbito intelectual, caracterizando a la filosofía como la enorme veta de sabiduría de la que han abrevado grandes pensadores en la historia, no solo para discernir sobre las relevantes incógnitas de la humanidad, sino para curar el alma y mostrar una disciplina alternativa a la psiquiatría y a la psicología, cuando de lo que se trata es de encontrar el equilibrio emocional y hacer frente a los grandes cambios y retos personales. En un mundo de constante estrés, transformaciones aceleradas y deshumanización.

Por ello, el autor propone aplicar la filosofía a nuestra existencia, para que de esta forma, podamos alcanzar la comprensión de asuntos que nos confrontan emocional, y moralmente. En este sentido, la filosofía se considera como una forma de vida, más que como una disciplina. El desarrollo de la obra se inspira en importantes filósofos de las distintas tradiciones occidentales, así como en las dos filosofías orientales más influyentes, el hinduismo y el budismo, enseñándonos a afrontar importantes y recurrentes temas de la existencia humana: el amor, la ética, la muerte o el enfrentar un cambio de trabajo.

Marinoff, afirma que la consultoría con un filósofo nos permite encontrar “nuevas ideas fundamentadas en las grandes tradiciones del pensamiento humano”, además de que esta ciencia abarca la lógica, la ética, los valores, la racionalidad, la toma de decisiones en situaciones conflictivas o arriesgadas, esa complejidad que determina la vida de las personas.

El proceso PEACE, método que propone el autor para ejercer la filosofía aplicada, es flexible y sencillo de aprender, incluso para personas que están fuera del ámbito filosófico. Sin embargo, para ofrecer asesoría especializada, es recomendable tener un amplio conocimiento de esta ciencia y abrevar de las múltiples prácticas que hoy se extienden en el mundo.

La consultoría filosófica se fundamenta en la revisión del presente y en la mirada en el futuro, más que en el pasado, al contrario de las psicoterapias tradicionales, que prolongan sus resultados, en demerito del equilibrio emocional y para ello, etiquetan a todas las personas que buscan ayuda, como enfermos o pacientes. Situación que ha motivado iracundos ataques de Marinoff a la psiquiatría y a la psicología, lo que ha desatado también, una fuerte confrontación con los especialistas de estas dos disciplinas. Una lucha que no solo se libra en el campo teórico o académico, sino también en el mundo comercial.

En ciertos pasajes del libro, podemos imaginarnos a un Marinoff, que le sienta muy bien el papel de gurú de la autoayuda, dictando una conferencia frente a un público numeroso en un teatro de Broadway, como lo hace Robert Kiyosaki o Miguel Ángel Cornejo.

No es sin embargo una crítica, sino una referencia objetiva, de un filósofo que ha tenido el valor de desafiar a la academia y a los despachos exquisitos del pensamiento erudito. Además de que ha terminado con el estereotipo del filósofo desaliñado, fuera del mundo terrenal y ha comprendido con claridad, la lógica de competencia del desafiante y complejo mercado Norteamericano, proponiendo a la consultoría filosófica como una nueva profesión.

“Más Platón y menos Prozac”
, es una obra escrita por un filósofo profesional, quien posee un amplio conocimiento académico con el que pretende hacer accesible esta disciplina, a todas las personas que deseen esclarecer y resolver los diversos problemas que padecen, en una sociedad alocada, consumista, que cosifica y en la que se pierden los valores y las guías para propiciar los procesos de empatía y colaboración que necesitamos urgentemente.

octubre 31, 2019

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