Columna| QUE HABLE LA BANDA

Por: Humberto Morgan Colón

SOBRE EL RACISMO Y OTROS PESARES

El pasado 16 de noviembre en Tepic Nayarit, el presidente de la república Andrés Manuel López Obrador, se comprometió a pagar la deuda histórica que tiene el país con los indígenas.

Para comenzar, anunció que los adultos mayores de las diversas etnias recibirán la pensión universal tres años antes que los mestizos. Es decir, a los indígenas se les otorgará a los 65 años y a los mestizos se les entregará a los 68.

Esta determinación, incendió las redes y la vida pública nacional, al considerarse que desde presidencia, se dirigirá una política racista a la inversa, o dicho de otra forma, se privilegiará a los indígenas sobre todos los demás.

Por supuesto que la propuesta, no es de ninguna forma una maniobra racista, es en esencia, una acción afirmativa y medida compensatoria, que reconoce la urgencia de subsanar las injusticias de cientos de años de exclusión, que los han llevado a la pobreza extrema, o a la inequidad más desleal.

Pero si bien es cierto, que es una política pública oportuna y con un amplio sentido de justicia. También lo es, que es un mensaje político, una dedicatoria para su clientela electoral. Lo que desde mi punto de vista, de alguna manera la mancha y le resta calidad moral a la decisión, porque se hace buscando un rendimiento electoral y no es plenamente una acción ética.

No obstante, en el ejercicio de la política pública, es una circunstancia que en la derecha o la izquierda, se efectúa con regularidad.

A propósito de racismo, el sociólogo y filósofo francés Michel Foucault, dictó una clase el 21 de enero de 1976 en el College de France, donde analizó el discurso de la lucha de razas y sus transcripciones. En ésta, afirmó que desde el siglo XVII, se observa que la idea de la guerra constituye la trama ininterrumpida de la historia.

Esa guerra que se desarrolla bajo el orden y la paz, la misma que socaba nuestra sociedad y la divide de un modo binario, como una guerra de razas.

Foucault definió al racismo de este modo. “…hay dos razas cuando hay dos grupos que, pese a su cohabitación, no están mezclados a causa de diferencias, disimetrías, barreras debidas a los privilegios, las costumbres y los derechos, la distribución de las fortunas y el modo de ejercicio del poder”.

El filósofo creía, que el mantenimiento de la guerra, su prosecución y desarrollo, se determinaba por las diferencias étnicas, diferencias de idioma, diferencias de fuerza, vigor, energía y violencia. Además de salvajismo y barbarie, conquista y sojuzgamiento de una raza por otra. Sostenía que en el fondo y en alguna época, el cuerpo social se articulaba en dos razas.

La idea de que la sociedad esta recorrida de uno a otro extremo por el enfrentamiento de razas, surge al final del reino de Luis XIV y se convertirá en la matriz de todas las formas bajo las cuales, de ese momento y en adelante, se buscará el rostro y los mecanismos de la guerra social.

Por ello no es extraño, que la polémica oferta del presidente López Obrador, haya calado profundamente en los mestizos y personas de tez blanca, quienes respondieron a esta provocación de guerra de manera súbita y desproporcionada.

Pues a parte de la denostación que se le quiere hacer al presidente, privilegiar a una raza sobre otra, implica el inicio de las hostilidades, desde la palabra compartida, a través de los medios de comunicación o de las redes sociales.

Foucault afirmó, que desde la teoría de las razas, o mejor dicho de la guerra de las razas, se potenció a principios de siglo XIX, con Augustin y Thierry una transcripción biológica que toma sus elementos, conceptos y vocabularios de una anatomofisiología materialista, con lo que se concibe la teoría de las razas, en el pleno sentido histórico biológico de la expresión y con la cual se sustenta ideológicamente la colonización europea, como aquella hecha por los más aptos o por los de raza superior.

Y en otra vertiente que se opera a partir del tema y la teoría de la guerra social, que se sostiene desde los primeros años del siglo XIX y que tiende a borrar todas las huellas del conflicto de razas, para definirse como lucha de clases.

En menos de dos siglos, Occidente paso conceptualmente de la lucha de razas de territorios externos, al desdoblamiento binario de una única raza, constituida por una súper-raza y una sub-raza cohabitando la misma nación.

Esto, con el objeto centralizador del poder, de sustentar un discurso de un combate que no debe librarse entre dos razas, sino a partir de una raza dada como la verdadera y la única, la que posee el poder y es titular de la norma, contra los que se desvían de ella, contra los que constituyen peligro para el patrimonio biológico.

Foucault, nos muestra con el discurso de la guerra de razas, que en el fondo lo que se percibe, es más la historia mítico-religiosa de los judíos y no de la historia política legendaria de los romanos.

Enfatiza, con esta guerra, luego convertida en lucha de clases, estamos más cerca de la biblia que de Tito Livio.

Mucho más en una forma hebreo-bíblica que en la del cronista que cuenta, día a día, la historia y la gloria ininterrumpida del poder.

Nos recuerda que después de la segunda mitad de la Edad Media, la biblia fue el instrumento de objeción, lucha moral y política al poder de los reyes y al despotismo de la Iglesia. La biblia fue el arma de la miseria y la insurrección, fue la palabra que sublevaba contra la ley y la gloria. “Contra la ley injusta de los reyes y la bella gloria de la Iglesia”.

En este relato a vuelo de pájaro, podemos observar algunos rasgos distintivos del andar del presidente. Una predilección por los más pobres, como en el relato bíblico de Jesús de Nazareth, a favor de la “sub-raza”.

Una oposición a la Norma que constituye la ley, como depositaria y garante de la transición continua del poder (“Al diablo las instituciones”) y la visión mesiánica de la profecía y la promesa bíblica, contra el despotismo del estado y de sus virreyes neoliberales.
Sugiero que nos vayamos acostumbrando a este encono de razas y clases, además de la argumentación bíblica contra el poder y la corrupción neoliberal. ¿Por cierto, ya consiguieron su cartilla moral?

noviembre 21, 2019

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