COLUMNA | QUE HABLE LA BANDA

Por: Humberto Morgan Colón

ENTRE LA LEALTAD Y LA JUSTICIA.

En la época que vivimos, en la que consideramos como deporte nacional o un modo de ser correcto, la Confrontación y la polarización política, debemos preguntarnos ¿hasta dónde queremos que nos lleve este antagonismo? O ¿Por qué hemos entregado nuestro compromiso moral y lealtad a las grupos de chairos o fifís, para descalificar a los que consideramos nuestros enemigos?

Esto en detrimento de la gran necesidad que tiene el pueblo mexicano, de que se imparta justicia, independientemente de los personajes, el sexo, la posición económica, el grupo social o la etnia a la que pertenecemos.

Hoy cualquier crítica, por objetiva que sea, se vuelve virulenta y desata pasiones y controversias. Perdiendo de vista la necesidad que tenemos de compartir los valores que nos son comunes, en una nación, que se ha debatido entre la invasión española, la colonización, la intervención extranjera, las guerras intestinas, los malos gobiernos y tristemente, nuestras irreconciliables diferencias.

Entre norteños y sureños, citadinos y provincianos, ricos o pobres y ahora, opositores moralmente derrotados, contra triunfadores moralmente desatinados, resultantes de una elección política.

Richard Rorty en Filosofía y futuro, expone en su capítulo titulado, La Justicia como lealtad ampliada, diversos dilemas morales que cuestionan grosso modo, el futuro de la democracia occidental, el mundo globalizado y el conflicto entre lealtad y justicia, que permuta en conflicto de lealtades.

Con su contundente pragmatismo, nos lleva a pensar en un supuesto caso, en el que algún familiar es perseguido por la policía después de cometer un crimen y que aun sabiendo la gravedad del asunto, no solo lo escondemos, sino que mentimos para salvar a ese familiar de la acción de la justicia, inculpando a otra persona.

Refiere, que si esa persona inculpada es un vecino o conocido, podríamos sentir algún remordimiento. Pero si es un desconocido, nos dice que probablemente no sentiríamos ningún pesar. Particularmente si esa persona es de otra raza, de otra clase social, religión y yo añadiría, si es chairo o fifí, no solo no nos acongojaría,
sino que lo disfrutaríamos.

El tema viene a cuenta, por el terrible asesinato de nueve miembros de la familia Le Baron, tres mujeres y seis niños, acontecido el pasado 4 de noviembre en los límites de los estados de Sonora y Chihuahua. Situación que desató una
monumental polémica, después del lamentable acontecimiento.

Ante el dolor y la nula respuesta del gobierno, Lafe Lanforg Jr. Integrante de esta comunidad, compartió el video del vehículo calcinado e hizo un llamado a los ciudadanos del mundo para informar con profunda tristeza, que siendo las “7:00 de la tarde, Cristina y Dawna Lanford junto con sus hijos preciosos e inocentes, fueron asesinados”, indicó.

“No hemos tenido ayuda de los poderes ni de autoridades hasta el momento. (…) Estamos arriesgando nuestras propia vidas, mientras el gobierno y el ejército no están por ningún lugar”.

Posteriormente hicieron un llamado al FBI, para que investigue y de con los responsables.

Con una completa indefensión hasta ese momento y con la desesperación por la brutalidad de los sicarios, entre otras acciones, la familia presentó una solicitud publicada en el apartado de peticiones a la Casa Blanca, pidiendo que se nombren a los cárteles mexicanos como Organizaciones Terroristas Extranjeras.

Hechos que originaron severas críticas y un linchamiento en redes sociales a los Le Baron, además de una profunda reflexión sobre esta determinación, que el presidente Trump estaría dispuesto a apoyar, pero que para México resultaría en un serio dolor de cabeza, por las posibles consecuencias de un gobierno que no tendría empacho en intervenir la vida pública de la nación, dependiendo de sus intereses.

La tragedia y las solicitudes de la familia a los Estados Unidos causaron revuelo en las redes y en los medios nacionales e internacionales, propiciando que el gobierno de la republica atendiera el caso. En un primer momento con el canciller Marcelo Ebrard y luego de que se desatará una guerra de declaraciones y la participación de algunos miembros de la citada familia en la marcha del 1 de diciembre, en contra del mandatario López Obrador.

El propio presidente, recibió a 38 de los miembros de la familia, el lunes 2.

En un caso que ya es emblemático en nuestro país, podemos encontrar los elementos a los que Rorty denomino conflicto entre lealtad y justicia o conflicto de lealtades, pues como bien sabemos, los Le Baron tienen la nacionalidad mexicana y la estadounidense. ¿A qué gobierno entonces tienen que recurrir? En esencia como ciudadanos de ambos países pueden solicitar ayuda a los dos, por ello el linchamiento y vituperio a la familia en las redes, exigiéndoles se largaran del país o eligieran entre los Estados Unidos y México, muestra un profundo
desconocimiento de su doble nacionalidad y el odio que puede originar, estar comprometido con una causa política irreflexiva, el ser leal a esa causa, sin importar la tragedia que viva un connacional o el derecho a la justicia que tiene
esa persona y por la cual puede recurrir a los medios que tenga a su alcance.

En el caso que nos ocupa, a solicitar la ayuda de las instituciones que les permite sudoble nacionalidad.

Muchos de los seguidores dede la 4T, al sentir que los Le Baron se equivocaron al pedir a los estadounidenses ayuda con el FBI y al solicitar que se catalogara a los narcos como Organizaciones Terroristas y además participar en la denominada marcha fifí del 1 de diciembre, desataron toda clase de descalificaciones e insultos, mostrando su lealtad a una causa política, no a la justicia que en cuestiones como esta, debería ser nuestra prioridad.

Ahora los mexicanos nos debatimos entre dos lealtades, a favor o en contra del gobierno y no de la justicia y lo mejor para el país. No en el engrandecimiento de una nación, sino en el fanatismo entre opositores a la 4T y seguidores de un presidente carismático y un gobierno que ha ofrecido un cambio, dejando de lado
por el momento, todo aquello que nos identifica como mexicanos.

diciembre 5, 2019

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