Columna| Sapere Aude|

Por: Alfredo Páez Galindo

EL SINDICALISMO EN TIEMPOS DE AMLO

Por: Moisés Montoya García/

Debido al caótico enfrentamiento entre miembros del narcotráfico y agentes de la seguridad pública del Estado Mexicano, se opacó una noticia que me pareció sumamente relevante para el actual contexto mexicano: el relevo de los líderes sindicales.

Como ya se ha escrito en diversas notas periodísticas, después de 26 años, Carlos Romero Deschamps renunció como secretario general del sindicato petrolero. Sin embargo, no fue el único, también el líder de la FSTSE (Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado) Joel Ayala hizo lo propio…

Esto ya lo había comentado en su columna del día 17 de octubre en el Universal Salvador García Soto, en donde dijo que el “gobierno federal, por conducto de la Secretaría de Gobernación, dialoga con varios dirigentes de sindicatos importantes para promover rotaciones ordenadas en las cúpulas del sindicalismo” esto para efecto de facilitar “la aplicación y consolidación de la Reforma Laboral aprobada en abril pasado”.

Otro que se mencionaba como posible líder en vías de dejar la secretaría general es el actual dirigente de la Confederación de Trabajadores de México, Carlos Aceves del Olmo.

Por si eso fuera poco, una medida tomada por la Administración Pública Federal es el inicio de investigaciones penales, como es el caso de Carlos Romero Deschamps… Estableciendo un ultimátum claro: Se van por las buenas o se van por las malas.

Y si bien es cierto que es plausible el fin de una etapa execrable del sindicalismo mexicano en donde predomino la corrupción y la falta de libertad sindical, cabría preguntarnos: ¿qué implicaciones tiene éste cambio en las cúpulas sindicales? No solamente para la vida interna de los sindicatos, sino, para la política nacional.

En primer lugar, ¿por qué se dan estas renuncias ahora y no al inicio de la administración?
Es cierto que al inicio de la administración de Andrés Manuel López Obrador la consigna fue clara: Acabar con la corrupción. De ahí que se acabaron con los privilegios de altos funcionarios y el inicio de procedimientos penales contra funcionarios de administraciones pasadas.

No obstante, los primeros meses del gobierno de AMLO vimos a Carlos Romero Deschamps sin ninguna preocupación grave e incluso, en la detención de Juan Collado, él salió como si nada del restaurante.

Asimismo, vimos a que las actividades sindicales de Joel Ayala seguían de manera normal, y por su parte, Carlos Aceves del Olmo se volvía senador y continuaba dirigiendo a la CTM sin ningún tipo de contratiempos ni problemáticas.

Se conoce, gracias a columnas de diversos articulistas, que dichos líderes sindicales estaban atentos a cualquier acción en contra de ellos. Algunos incluso comentan que debido a ello, Romero Deschamps tuvo la reunión con Juan Collado para comenzar analizar su defensa jurídica.

Empero, ante un clima de incertidumbre económica, la Administración Pública Federal lleva meses cabildeando en Washington la ratificación del Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, México y Canadá (T-MEC). Dicho tratado no se ha podido ratificar debido a que los demócratas han expresado sus inquietudes en cuanto a la aplicación del capítulo laboral.
Siendo esto así, podemos decir: ¿eso qué tiene que ver?

Bueno, el aspecto económico se ha mencionado como uno de los pilares más endebles de la administración de AMLO, y la necesidad de ratificar el T-MEC es una prioridad para la administración. Luego entonces, a través del cambio de la cúpula sindical se puede demostrar acciones concretas en favor de la libertad sindical e inicio de la implementación de la reforma laboral, despejando las dudas de los congresistas demócratas. Siendo esto así, más que luchar en favor del trabajador estamos viendo que la coyuntura requería sacrificar a alguien…

Esto forma parte de una estratagema superior. Con este movimiento, la administración de López Obrador no solamente se beneficia con el T-MEC, sino que también se deshace de líderes que son incómodos y que históricamente forman parte de lo que él ha denominado como la “mafia del poder”.

En su columna del 21 de Octubre en la Jornada, Enrique Galván Ochoa, comenta lo siguiente que el “PRI perdió dos fuentes de suministro de dinero en menos de una semana. Primero, Carlos Romero Deschamps… y luego Joel Ayala decidió abandonar las filas tricolores con las huestes de la FSTSE”.

Hay diversas investigaciones, tanto periodísticas como penales, con respecto a los desvíos que dichos personajes sindicales han hecho en el transcurso de su vida política y sindical. Por lo tanto, esto es un golpe tanto para el PRI como para el PAN.

Como ya se sabe, las aportaciones que recibirán dichos partidos políticos por parte del INE, son sumamente ínfimas comparadas con las arcas financieras que recibieron el sexenio pasado.
Estos personajes aportaban desvíos millonarios a estos partidos, así como su estructura sindical para efectos electorales. Por lo cual, el PRI-PAN se quedan sin una de sus fuentes de dinero más importantes… y cabe preguntarse: ¿cómo podrían recuperarse estos partidos políticos que siguen sin encontrar el rumbo si ahora tampoco tendrán la fortaleza financiera de antes?
Pero, tal vez el punto más importante a destacar es el posible corporativismo que se está forjando en tiempos de AMLO.

Retomando la definición de corporativismo mexicano de Philipe C. Schmitter se establece que es “un sistema de representación de intereses en el cual las unidades constitutivas se organizan en un limitado número de categorías singulares, compulsorías, no concurrentes, ordenadas jerárquicamente y diferenciadas funcionalmente, reconocidas y autorizadas por el Estado, y a las que se les concede un exclusivo monopolio de la representación dentro de sus respectivas categorías…”.

Esto sale a colisión debido a que desde inicios del sexenio de AMLO el corporativismo mexicano parece que está retomando fuerza nuevamente.

Una de las principales figuras políticas que actualmente son aliadas de Obrador es el actual Senador Napoleón Gómez Urrutia que es el líder sindical de uno de los sindicatos más importantes a nivel nacional, el Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos, Siderúrgicos y Similares de la República Mexicana.

No solamente es el actual Presidente de la Comisión de Trabajo y Previsión Social, lo cual claramente destaca su influencia en el actual Congreso de la Unión, sino también es el creador de la Confederación Internacional de Trabajadores que quiere hacerle un contrapeso a la actual CTM.

¿Esto que tiene que ver? Bueno, con los actuales cambios que se están dando en las cúpulas sindicales de mayor relevancia, no solamente se puede impulsar la llegada de nuevos líderes alineados con AMLO, sino, que también se debilitan a confederaciones como la CTM con el fin de fortalecer a la Confederación Internacional de Trabajadores.

No es exageración proponer lo anterior, ya que, en reformas como la educativa vimos los acuerdos que se dieron con el sector más radical de los maestros: la CNTE.

Asimismo, a pesar de su alejamiento a las elecciones internas de la SNTE, así como de otros sindicatos, se ha visto un claro favoritismo con ciertos grupos… incluso, en algún punto se dieron encuentros cercanos con el grupo de la otrora poderosa lideresa, Elba Esther Gordillo.

En ese sentido, ¿cómo es que no podemos pensar que AMLO no busca forjar un corporativismo como el que existía en el presidencialismo mexicano del siglo XX?

Vale la pena considerar que en diversas ocasiones AMLO ha llevado a la praxis acciones que también realizaron personajes que él idólatra… Y recordando eso, uno de sus personajes favoritos fue el General Lázaro Cárdenas.

En aquél entonces, cuando se dio la ruptura entre Cardenistas y Callistas, lo primero que hizo fue alinear a los sindicatos en su favor y eliminó a personajes incómodos como lo fue Luis N. Morones.
Entonces, ¿por qué no pensar que AMLO quiere hacer lo mismo y así fortalecer aún más su figura presidencial?

octubre 29, 2019

Deja un comentario