¿SER PET FRIENDLY O UN BUEN CIUDADANO?

Por: Enrique Terán

Enrique Terán
Enrique Terán. Analista Político

COLUMNA| MENTIRAS VERDADERAS

Tengo un amigo de la infancia, que tuvo pocas oportunidades en la vida, no quiso estudiar y se lanzó al mercado laboral, con sus estudios básicos y se encontró con salarios precarios y ciudadanos deleznables por decirlo suave.

En busca de redimir su pobreza alimentaria, se fue a trabajar de velador a Cuernavaca con la meretriz: Ana Luisa Peluffo.

Un día viajé a Morelos y comimos en el centro; me contó lo que es trabajar con una explotadora y desalmada: Yo le argumenté en mi optimismo irresponsable que me caracteriza, que denunciara sus malos tratos: Los tiempos cambian, ya no estamos en la época del Negro Durazo; donde actrices y políticos fornican a cambió de impunidad; no pude convencerlo de denunciar sus atrocidades.

Me contó que le tenía prohibido meterse a la alberca aunque ella estuviera ausente por largos periodos, cuidaba a unos perros; ignoro la raza.

Pero los sabuesos eran tratados con mayor dignidad que mi amigo, las latas de atún y proteínas eran para los mamíferos, las de sardinas y tortillas duras; para mi amigo, los caninos tenían una recamara especial; mientras el empleado de la casa, dormía bajo un tejado al aire.

Los animales eran acariciados y respetados por la famosa felatriz de los años cuarenta. Según las lenguas de los políticos de aquel tiempo; ella era la mismísima Cleopatra.

Esta finura de persona, utilizaba adjetivos peyorativos como indio, macuarro, gato hacia la gente que colaboraba con ella. Mi amigo sin muchos conocimientos sociales, ni políticos; me dijo: Nunca pensé que hubiera gente tan desalmada con su prójimo; y con una tristeza en su cara: lo único que pude hacer es invitar la comida.

Tuve un perro en mi infancia; era de mi abuela, me cuidaba, jugaba y disfrute mis días a su lado: El día que murió sentí tristeza se fue parte de mi niñez, intentamos tener perros nuevamente, pero fue imposible, vivíamos en un departamento y mi madre era obsesa con la limpieza y francamente es muy desagradable limpiar.

Una vez me regalaron un San Bernardo; precioso, lo dejaron en la puerta de mi casa, con una carta conmovedora: Sabían que me había independizado, mis padres divorciados y mi primer amor decidió terminarme.

Yo estaba furioso, por un regalo tan irresponsable, que asume una carga económica y que no resuelve problemas emocionales; mucho menos de soledad. Era un obrero, trabajaba 14 horas en un restaurante y la vida no era tan generosa como lo es ahora conmigo; fui razonable, dejándolo en la perrera, no podía mantenerlo y ni siquiera tenía recursos, ni tiempo: Yo siempre argumente que amo la vida y los seres vivos merecen cariño, respeto y tiempo para dedicarles; odio a los dementes, mal nacidos que torturan animales; como sadismo y diversión.

Lipovetsky en su obra la: “Era del vacío”; nos explica las nuevas formas de pensamiento y comportamiento, las legitimidades sociales que pululan en los micro-grupos osea los millennials los más vulnerables a estas trampas ideológicas posmodernas: Hoy en día, el retablo de las maravillas y la cámara de los horrores: la definición de lo que es: “Internet”.

Podemos ver a grupos Pro Animal, petfriendly, defendiendo una causa; loable y justa: “No al maltrato animal”, pero como en toda sociedad, nunca faltan extremistas y fundamentalistas con un poco más de iniciativa, promueven el no comer carne y es donde todo se empieza a mal formar, de repente ves personas muy desubicadas; como cristianos eufóricos de su fe; tratando de convencerte de que te hagas vegetariano; incluso atentando contra la máxima de un ser humano: su libertad y su libre albedrío.

Jamás torturaría un animal, pero sí mataría un ratón, si se mete a mi casa; mataría a un perro rabioso, si está mordiendo a un bebé; son cosas elementales, ya que la vida humana debe estar primero; aunque hay muchos que no lo crean.

Sé de la temeridad en estos tiempos, hacer este tipo de declaraciones; pero no olviden sus clases de biología de la primaria: La cadena trófica, porque francamente ya es demencial ir en contra de la ciencia que ha avanzado tanto y nos ha mejorado la calidad de vida. Aunque esté de moda vivir como hippie o como cavernícola pro naturaleza.

La soledad de la ciudad, la era liquida que describió Zigmunt Bauman; nos hace vulnerables en nuestras relaciones sociales y cada día son más efímeras, por descontado es normal que gente recurra a tener perros o gatos para suplir soledades y relaciones interpersonales; al grado de llamarlos “perrhijos”.

Soy empático al dolor humano y entiendo que la gente se encariñe con sus mascotas; entiendo la tristeza, más no me quito el sueño. Si sus padres, sus amores, sus parientes, amigos están bien; la vida es para seguir riendo.

Ustedes pueden decir: “Las mascotas no te traicionan como los humanos”; ¡carajo! la gente es sol y sombra; traicionan y aman, son buenos y malos; se puede ser un canalla y al minuto defender, dar la vida por una causa: Vivir entre humanos es lo mejor que puede pasar, es donde se aprende a vivir y se los dice un misántropo, pero que a ratos se vuelve un optimista irresponsable y piensa que las cosas pueden cambiar.

Yo lo único que les pido: es que vean las cosas en su justa dimensión, que la gente vale, que en la amistad, en los amores, ahí está la vida; en la participación y el esfuerzo colectivo, las mascotas son seres vivos; no son humanos.

Cuidar de la naturaleza, darle de comer a un perro hambriento: es bueno, nos hace ciudadanos ejemplares, dignos, constructores y transformadores de un mundo mejor.

Pero tomarse una Cocacola fría con un popote o pedir bolsas de plástico en el súper; no te hace un ecocida; pero si un mal ciudadano si tratas bien a un perro y te da igual que un ser humano este en la banqueta sufriendo.

Si te indigna más un estúpido maltratando a un mamífero; pero te divierte o es indiferente, el dolor humano; no estás bien de la cabeza.

En fin como dijo Bob Dylan: “People are crazy and times are strange. Im locked in tight, Im out of range” (La gente está loca y los tiempos son extraños, estoy atrapado y fuera de lugar)

enero 3, 2020

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