Cuando la soberbia mata

Por: Rafael Guarneros

COLUMNA/ Como anillo al dedo

 

Era más fácil promover el uso cubrebocas que conseguir y colocar respiradores artificiales.

De la emoción al exponer sus amplios conocimientos y “elocuencia” en la argumentación científica, pasaron a la frustración y a la necesidad de maquillar las muertes en los informes diarios sobre la evolución de la epidemia en México.

Siguiendo la estrategia de comunicación y control de daños que ha sido el soporte de la comunicación gubernamental, durante la conferencia de este martes 7 de julio, en la presentación del estado que guarda el país en la lucha contra el COVID-19, se suprimió la Tabla en la que se resume el balance general de la epidemia. Algo así como cuando se vio la estrepitosa caída del Producto Interno Bruto en México y el Presidente de la República planteó dejar de usarlo como indicador del crecimiento económico.


Hasta el sábado 4 de julio se habían realizado 127 conferencias vespertinas en las que se reportaba una especie de balance de los resultados que se habían logrado con las diferentes acciones de contención realizadas hasta ese momento por el Gobierno de México en la lucha contra la enfermedad y muerte producida por el coronavirus SARS-CoV-2.


 

Sin embargo, el dar a conocer algunos medios de comunicación que la muerte de más de 30 mil personas colocó a México como el quinto peor país en el mundo, al haber rebasado a España y Francia en número de fallecimientos, hicieron que los estrategas del gobierno federal decidiera suprimir esta información en la conferencia diaria que imparte el Dr. Hugo López-Gatell sobre el COVID-19 en México.


En un intento por controlar los daños por el evidente fracaso en las acciones para evitar las muertes por COVID-19, el domingo 5 de julio, se realizó el primer intento por matizar el impacto de las frías cifras de muertes en continuo ascenso en México. La tabla del resumen de casos confirmados en México fue modificada, tratando de orientar la atención hacia la comparación del número de personas recuperadas respecto a las fallecidas.

El lunes 6 de julio, la tabla nuevamente se modificó, tratando de enfocar la atención aún más en el comparativo del número de defunciones respecto a las personas recuperadas, cambiando el fondo negro que resaltaba el número de fallecidos, por un fondo azul marino y cambiando su ubicación, para poner en el centro del resumen el número de personas recuperadas. Valga hacer la precisión que el número de personas recuperadas no necesariamente presentó una enfermedad grave, por lo que su recuperación no requirió de intervención alguna de las instituciones de salud. Ya para este lunes 6, la cifra de fallecimientos había superado las 31,119 personas.




Este intento por quitar la atención sobre el número de muertes volvió a quedar corto y la mirada de la opinión pública se orientó hacia la distancia que separa a México de Italia, que fue el principal foco de la pandemia en Europa. México se encuentra a 5 días de superar a Italia, con lo cual el fracaso de la estrategia de contención de la epidemia en México se consolida en el pensamiento colectivo de los mexicanos, ya que la muerte sigue acechando en cualquier momento y en cualquier lugar de México.


Ante la fallida estrategia de control de daños, este martes 7 de julio burdamente decidieron eliminar el informe de muertes totales de la conferencia vespertina y se sustituyó por un comparativo semanal que indica la variación porcentual entre el número de fallecidos de la semana de reporte con la anterior.


En este nuevo formato se comparó la semana 25 con la semana 24, en la que se hace mención que hubo 21% menos muertes. Este resultado es solo reflejo de la variabilidad de muertes de un día a otro, pero no es evidencia de que la tendencia de fallecimientos esté a la baja. Veamos en la siguiente tabla el comportamiento diario del número de muertes, desde que se confirmó la primera en México. Es evidente que el número de muertes sigue en ascenso; este martes 7 llegamos a más de 32 mil personas fallecidas en México. Estamos por superar a Italia este fin de semana y a Reino Unido en tres semanas.



Ante este evidente fracaso para evitar las muertes de decenas de miles de mexicanos, para mejorar la mala imagen producto de la desconfianza por la inconsistencia de la información vertida cada tarde por el equipo del Dr. Hugo López-Gatell; introducen estrategia de comunicación enfocando ahora el conteo de las muertes en función de la población de los países que han sido referencia para medir el fracaso de México.


Su argumento es que España y Francia tienen menos habitantes que México, por lo tanto la incidencia de fallecimientos por millón de habitantes es mayor en estos países que en nuestro país. Ese argumento usado ahora para minimizar el número de muertes en México, se cae cuando con ese mismo criterio se compara entonces a México con la India, Rusia, China, que tienen poblaciones mayores, e incluso con Japón con una población ligeramente menor; sin embargo, tienen menos fallecimientos por COVID-19 que México.



Ante el desmoronamiento de esa estrategia de defensa del supuesto éxito de las acciones contra el COVID-19, este martes se presentó la gráfica de la incidencia de contagios por cada millón de habitantes y comparan a México con Panamá que hasta el momento es el peor país en cuanto a incidencia de contagios.


Efectivamente resulta apantallador ver que Panamá tiene 9,338 contagios por millón de habitantes y México sólo 2,079 contagios por millón de habitantes. Sin embargo, si se contrasta esta información con la incidencia de fallecimientos, resulta que México por cada millón de habitantes tiene 2,079 personas que se han contagiado y 248 fallecimientos, mientras que Panamá por cada millón de habitantes tiene 9,338 personas que se han contagiado y 185 fallecimientos.

En materia del análisis de la eficacia de las acciones de gobierno contra el COVID-19, el balance final más contundente debería ser evitar la pérdida de vidas humanas. En esta materia México está fracasando en su estrategia. En menos de un mes pasará a formar parte de los tres países con más fallecimientos a nivel mundial en la lucha contra el coronavirus SARS-CoV-2.

Veamos algunos puntos que pueden ser la causa de los malos resultados sustentados en el número de personas que han fallecido hasta este momento.

La soberbia, errores en la comunicación del riesgo y acciones tardías, pueden ser las causas más evidentes. Se conoció con al menos dos meses de anticipación al primer caso confirmado en México, la información que generaron los científicos chinos con base en su experiencia en el manejo del brote de contagios. Tan es así, que el Secretario de Relaciones Exteriores Marcelo Ebrard Casaubon manifestó en una reunión virtual ante el Senado de la República que “Desde un principio se tuvo información.

Cuando ellos enfrentaron su primer brote relevante, México fue un país que estuvo cerca de la información, cerca de las necesidades que en su momento tuvo China”. Por lo que México tuvo los datos desde el principio.

Se conocía la vía de contagio que era de persona a persona, a través de gotas de secreciones de nariz y boca, así como la vía de acceso a través de los ojos, nariz y boca. Partiendo de ese conocimiento básico, había que evitar la cercanía entre personas y proteger los ojos, nariz y boca.


La decisión tibia en la implementación de las medidas de contención, básicamente se basaron en promover la sana distancia de al menos 1.5 metros entre las personas y el estornudo o tos de etiqueta; esta semana el Dr. López-Gatell ya está hablando de que la distancia mínima debe ser de 2 metros. Además, por lo menos los cuatro meses anteriores mantuvo la postura de desalentar el uso de cubrebocas por la población en general.

Por su parte, la población más preparada e informada, por cuenta propia comenzó a resguardarse en sus casas, principalmente los jubilados. Muchas personas comenzaron a utilizar cubrebocas e incluso caretas de protección para ojos y cara.

Sin ser científicos, ni expertos en medicina, simplemente usando el sentido común, mucha gente empezó a proteger sus ojos, su boca y su nariz, así como a guardar distancia para evitar los contagios.

Entonces, si el tiempo ha dado la razón a un segmento de la población que por sentido común y sentido de supervivencia tomó acciones preventivas para evitar contagios ¿por qué desde el gobierno se mantuvo una postura condescendiente, tibia y omisa para evitar los contagios; incluso, no solo evitó el uso obligatorio de cubrebocas, sino por el contrario desalentó su uso?

El gobierno federal es quien ha dado el peor ejemplo a favor de la cultura preventiva, prácticamente la mayoría del gabinete evade el uso de cubrebocas en los eventos oficiales y el principal responsable de encabezar la estrategia contra el coronavirus se mantiene en su postura de no usar cubrebocas. Ya hubo un llamado de atención de los representantes de la Organización Mundial de la Salud, pidiendo a los gobiernos como el de México, emitir mensajes congruentes entre los distintos niveles de gobierno, ya que no están contribuyendo a que la población esté bien informada.


En contraste el gobierno federal, Claudia Sheinbaum Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, ha decidido dejar de ser sólo reactiva y ha lanzado una fuerte ofensiva para la contención de la propagación de la epidemia. La primera acción ha sido promover el uso del cubrebocas y dar el ejemplo. Ella da sus mensajes, incluso haciendo uso de cubrebocas.




La segunda acción ha sido formar brigadas de comunicación de las medidas de prevención en materia sanitaria y a la vez detección de posibles casos y la ampliación del número de pruebas de laboratorio. La más reciente de las estrategias, es la de regalar y promover el uso de caretas de mica de protección adicional al cubrebocas.

Se aprecia una gran diferencia en el actuar del Subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud del Gobierno Federal y la Secretaria de Salud de la Ciudad de México: el primero sigue con la lógica de atención de la enfermedad a través

de la reconversión hospitalaria aumentando en número de unidades COVID; mientras que la Secretaria de Salud del Gobierno de la CDMX le apuesta a la contención y prevención del contagio. Lo primero sin lo segundo será un barril sin fondo y no se evitarán las muertes evitables. En algo tuvo razón el Presidente López Obrador cuando dijo que “lo mejor es no enfermarse”, pero ni la oposición, ni su gabinete entendió.




Es más fácil y más barato prevenir, que curar la enfermedad; era más fácil desde un inicio, usar cubrebocas que usar ventiladores; era más fácil regalar cubrebocas e incluso fabricarlos en la industria militar o privada, que importar respiradores a sobrecostos por su escasez, capacitar al personal médico para su uso, contratar personal médico, dotarlo de su equipo de protección y evitar sus muertes.

El intento de ocultar en las ruedas de prensa vespertinas el número de muertes por COVID-19 en México, fue un burdo y penoso hecho que pone en evidencia la frustración y la desesperación. Tan sencillo que era aceptar, promover y capacitar a la población para el adecuado uso de cubrebocas y tal vez, insisto tal vez, se hubieran podido evitar algunas muertes, disminuir la demanda de atención de hospitales y personal médico especializado y con ello también evitar la muerte de personal médico, personal de enfermería, así como de personal administrativo y de intendencia.

Hubo otros errores en la comunicación, ya que se promovió como estrategia la idea de que la solución a la pandemia se daría de manera natural por la “inmunidad de rebaño”. Es decir, mientras más personas se infecten dentro de una población, más rápido se creará inmunidad de grupo. De hecho se hacía énfasis en que era necesario que se infectara alrededor del 70% de la población para generar inmunidad de rebaño. Aunado a este planteamiento, también se insistió en que sólo la población adulta mayor de 66 años era la vulnerable y podría tener un COVID-19 grave, por lo que los jóvenes tendrían sólo una enfermedad leve e incluso podría pasar desapercibido como personas asintomáticas.

Esta idea provocó que algunos jóvenes no sólo se negaran a usar cubrebocas, sino también que promovieran reunirse con amigos contagiados en alguna fiesta para que todos se contagiaran y detonaran en sus grupos la inmunidad de rebaño.

Entre los errores más visibles en la alegre e irresponsable utilización de este concepto están los siguientes:

  1. No está aún demostrado cuánto tiempo queda la inmunidad en una persona que estuvo contagiada de COVID-19 y que después sanó. Algunos especialistas han comentado que la inmunidad puede durar unos 6 meses.
  1. La respuesta inmunológica óptima para que el organismo de un individuo venza a un virus, depende tanto del estado de salud previo de la persona, así como de las características genéticas que determinan la predisposición a la vulnerabilidad o resistencia ante una enfermedad contagiosa. Por lo tanto, no sólo las personas con comorbilidades pueden fallecer (como hipertensión, diabetes o tabaquismo), sino también personas sanas y jóvenes. Ejemplo de ello, puede ser la muerte por el desencadenamiento de la tormenta de citoquinas que se crea como consecuencia de una respuesta inmunológica violenta que no sólo destruye al coronavirus, sino que ataca también a los órganos del cuerpo humano, hasta provocar la muerte de la persona, así sea joven, sano y deportista.
  1. En el caso de México, la letalidad del virus en estos momentos está fluctuando por arriba del 11% de las personas contagiadas. Es decir, mueren 11 de cada 100 personas que se confirma que están contagiadas. Ya que México es de los países que hacen menos pruebas de laboratorio para detectar personas infectadas, tomemos como referencia una letalidad promedio mundial del 4%. Si tenemos una población de casi 128 millones de personas y el gobierno espera que se contagie el 70% para que se obtenga inmunidad de rebaño en México, esto implicaría que infectarán 89.6 millones de personas. Si consideramos la letalidad promedio mundial de 4%, entonces se esperaría que fallecieran casi 3.6 millones de mexicanos, hasta antes que se adquiriera inmunidad de rebaño en México.

 

  1. La inmunidad de rebaño como la plantea el Dr. López-Gatell nunca se logrará, ya que para ello se requeriría cerrar fronteras o poner retenes sanitarios para evitar el ingreso de personas infectadas de otros países.
  1. Tampoco se lograría fuera de los casos teóricos que se manejan en las publicaciones científicas, debido a que los virus mutan con mucha facilidad. El ejemplo de la gripe común, es más que claro. Nunca ha generado inmunidad de rebaño. Todos los años hay brotes de gripe común.
  2. Para generar inmunidad de rebaño para COVID-19 en una población hay tres vías: por selección natural, en la que sobreviven los más aptos para resistir el ataque del virus; el desarrollo de vacunas, que no se vislumbra su difusión masiva a toda la población, al menos en los próximos dos años; y medidas preventivas, mejorando los hábitos de limpieza, modificando las relaciones sociales y reforzando el distanciamiento social.

 

Ya se ha reconocido que debemos aprender a convivir con el coronavirus SARS- CoV-2, ya que la fase grave de la epidemia en México durará de dos a tres años.

Si de esto está tan convencido el Subsecretario López-Gatell, ya es tiempo de replantear su estrategia encaminando las acciones para evitar muertes. Si China y Japón tienen una incidencia respectivamente de 3 y 8 muertes por cada millón de habitantes y México tiene una incidencia de 248 muertes por cada millón de habitantes, ya es tiempo de reconocer los errores, aprender de las experiencias de éxito de otros países y dejar de justificarse todas las tardes mostrando nuevas tablas, gráficas y comparaciones, que en nada ayudan a salvar vidas en México.

Los habitantes de México, ya han demostrado que pueden sacrificar incluso la libertad personal con tal de combatir a este enemigo silencioso que produce COVID-19. Seguimos esperando más de ustedes y que hagan a un lado su soberbia y la politiquería, para poder sumarnos todos en el esfuerzo nacional que se requiere para evitar las muertes evitables que están enlutando miles de hogares mexicanos. A nadie le viene como anillo al dedo el fracaso de la lucha contra el coronavirus SARS-CoV-2 en México.

 

 

 

 

 

julio 9, 2020

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