ÉCHALE GANAS, Y ¿SALDRAS ADELANTE?…

Por: Daniel Barranco

COLUMNA| Al vino, vino

Como generación Millenial, nos tocó desenvolvernos en un contexto complicado, somos la generación de la que más se habla, pero también la más criticada.

Sin temor a equivocarme, puedo aseverar que somos la primera generación global, es decir, nuestros contemporáneos en la generalidad se identifican con un cúmulo de valores aceptados en la mayoría de los países, crecimos en el auge de la digitalización (aún recuerdo el primer sony ericsson con cámara, parecías tamagochi en la foto), pero también fuimos marcados por el difícil acceso al mercado laboral, precarización de las condiciones laborales, pérdida del poder adquisitivo, y un sin fin de plagas apocalípticas que hoy causan grandes estragos en nuestra generación; siempre sale en la plática de sobremesa “a nuestra edad, muchos de nuestros padres ya tenían una casa, un auto, dos hijos, una mascota, e incluso estaban estudiando un posgrado” ¿Hoy en día, en nuestro contexto es posible?, SI, PERO NO PARA TODOS, ¿tiene que ver con los modelos neoliberales implementados en nuestras sociedades a partir de los años 80?, dejaré el cuestionamiento para otra columna.

Hoy el sistema nos está vendiendo una gran mentira, cuantas veces no hemos escuchado “Échale ganas y vas a salir adelante”, “Si estas así, es porque quieres”, “Estudia más y vas a lograr todo lo que te propongas”, hoy en día, desafortunadamente la educación ya no representa completamente un mecanismo de movilidad social, en gran manera porque el modelo educativo, busca formar mano de obra calificada, y no ciudadanos conscientes y proactivos en cambiar su entorno, entonces ¿Ustedes creen que si trabajamos mucho vamos a cambiar nuestro modus vivendi?, de entrada yo preguntaría ¿es fácil hoy conseguir un empleo?, en Oaxaca la realidad es terrorífica, según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) realizada por el INEGI, reporta en noviembre del 2019, que Oaxaca es la quinta ciudad con mayor crisis laboral en el país, con una tasa del 37.9% de población en esta condición, la crisis laboral representa la suma de desocupados, sub-ocupados, ocupados que trabajan menos de 15 horas a la semana, lo cual representan condiciones de gran complejidad frente al reto de conseguir un empleo en estos tiempos siendo un egresado sin experiencia, por si fuera poco, la encuesta también revela que Oaxaca, es la tercer ciudad de la república mexicana con mayor tasa de informalidad, con un lamentable 59% de personas ocupadas pero en la informalidad.

Según el estudio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en materia de educación superior y su relación con el mercado laboral, el sistema de educación superior en México está errado, carece de diversidad en términos de campos de estudio y niveles de estudios.

Más de un tercio de los estudiantes están matriculados en administración de empresas y derecho, mientras que nueve de cada diez estudian en programas de licenciatura, que ponderan que la educación sea menos costosa para atraer más estudiantes, pero sin la orientación necesaria basada en las diversas vocaciones de cada estado de la república, es duro decirlo, pero muchos están estudiando en vano, porque se matricularan y titularan, y terminaran ejerciendo algo completamente distinto a lo que estudiaron.

Según el estudio ya mencionado de la OCDE, la contratación de egresados jóvenes en México es del 80.7%, tasa inferior al promedio de la OCDE del 84.1%, esto indica que hay egresados que están buscando puestos de trabajo, pero no los encuentran.

En México el promedio de egresados de educación superior jóvenes, mismo que representa el 14.5%, no participa en el mercado laboral. Esta cifra es mayor al promedio de la OCDE de 10.7% y coloca a México en una situación de desventaja, ya que las competencias de esos egresados no se utilizan.

Frente al escenario antes planteado ¿Quiénes están fallando?, ¿Qué debemos hacer?, ¿Cómo cambiamos de rumbo?, son incógnitas y preguntas que parecieran imposibles de resolver, y lo más preocupante es que nuestro bono poblacional juvenil se está desaprovechando en favor del país, y aun peor, mi generación se está deprimiendo, cada día observo más jóvenes hundirse en la depresión, cada día la mentira constantemente repetida se vuelve una verdad obscura, y comienzan a asimilar que fracasaron como personas.

Lo que hoy quiero decirles a mis contemporáneos es: “NOSOTROS NO FUIMOS LOS QUE FALLAMOS, PERO SI NOS TOCA A NOSOTROS CAMBIAR EL RUMBO DE ESTE PAÍS”, quiero decirles también, que nadie va atrasado, ni nadie adelantado, cada quien camina a su propio ritmo, y siempre habrá tiempo para un nuevo comienzo, nunca es tarde, ni muy temprano, no se puede ser tan maniqueo, ni extremista.

Hoy insto a mi generación a que cambiemos el chip, a que nos organicemos y demos batallas colectivas, llenas de empatía y valor, solo juntos y organizados podremos reapropiarnos del actuar de nuestros gobiernos.

Esta columna es la primera entrega de una serie de tres escritos, la siguiente etapa de discusión que será el próximo lunes, abordará las consecuencias catastróficas que estas condiciones están causando en mi generación, hasta entonces les invito a la reflexión, misma que espero llevemos a la acción, porque el tiempo es AHORA.

Alguien muy osado dijo: “HASTA LA VICTORIA SIEMPRE”, diario me lo repito, y de todo corazón espero que todos lo logremos.

enero 27, 2020

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