EL DESTINO DE GATELL

Por: Enrique Terán

Enrique Terán
Enrique Terán. Analista Político.

COLUMNA / MENTIRAS VERDADERAS

 

Transitemos en un lugar común: ¿Qué pasara con Hugo López Gatell; después del confinamiento?: Muchos lo ven como una estrella de rock: un “sugar daddy” de la política, hasta las feministas recalcitrantes; lo ven con buenos ojos, la derecha lo respeta a medias.

Creo que Hugo Lòpez Gatell, no sabe dónde se metió: La fama es un veneno peligroso, cualquier político suplica la mirada ajena, el capital político que acumulo espontáneamente; quizá esa fama, lo convertirá en una persona un poquito peor.

Perder el anonimato y entregarse al sistema político mexicano; una tribu de caníbales, la jauría de hienas y chacales; lo van a devorar y no será más lo que fue y echará de menos, sus días de anonimato.

 

Para muestra está la declaración de la jefa de gobierno; hace unos días: “Las cifras oficiales de la pandemia; son conservadoras”
Si uno hace un análisis de la cultura política que se construyó después de la revolución mexicana y se conformó el régimen contemporáneo: Todos los presidentes, llegaron al poder con incipientes carreras políticas, con la venia del mandamás; con una personalidad sombría de bajo perfil.

Algunos sacaron el verdadero rostro, en el ejercicio del poder, pero todos ellos tejieron redes, camarillas de poder; jamás fueron los talentos, ni hipnóticos discursos que suelen darse en los regímenes populistas; fueron la simpatía y genuflexión: Desde Lázaro Cárdenas; hasta Enrique Peña Nieto.

La gente brillante, políticos sagaces, intelectuales; jamás tuvieron cabida: Henriquez Guzmán, Francisco Mujica, Porfirio Muñoz Ledo, Jesús Reyes Heroles; ni hablemos de los que siempre fueron opositores: Lombardo Toledano o Valentín Campa. Para ser presidente de este país, se necesita ser muy chupamedias, institucional, un poquito bobo, cándido y tener disciplina de partido. Quizá López Gatell; cumple con todos los requisitos; eso es lo preocupante.

Marcelo Ebrard, Ricardo Monreal y Claudia Sheinbaum; pareciera que han quedado fuera del juego; ellos han construído una carrera política, algunos con cargos, experiencia política y lealtades.

Si se hiciera una elección transparente, ecuánime; para decantarnos quien sería nuestro presidente en 2024: Creo que sería Marcelo; (sé que es una temeridad, hacer vaticinios en este país) Aunque Monreal al igual que el secretario de relaciones exteriores; tienen un pasado priista: Luz y sombra; pero las credenciales académicas y experiencia administrativa de Marcelo; son las mejores.

Claudia; pues solo goza de la simpatía del jefe mayor, que para mí es nada, pero para nuestro sistema político es tener media candidatura en la bolsa. La llegada de Hugo; representa un peligro para dudar de nuestro destino democrático: Un riesgo leve; de repetir los esquemas del pasado, ni siquiera una transición moderada de los usos y costumbres del viejo régimen.

Hugo López Gatell; el lector de informes y comunicador sobre la pandemia del gobierno federal; ha hecho un buen trabajo, sin duda.

Sin mezquindades, hay que reconocerle sus talentos, su talante; ante una prensa desmesurada y crítica. Pero no merece ser presidenciable; por mucha confianza que inspire. Si yo fuera el presidente del país; quitaría al intelectual, soberbio y pretencioso de Jesús Ramírez Cuevas del puesto: Coordinador General de Comunicación Social y Vocero de presidencia y ponía a Hugo López Gatell; merece ese cargo, sin duda, tiene todas las aptitudes y capacidades probadas.

Pero por desgracia; eso no pasará. El destino de López Gatell: sin duda va aprovechar su capital político y amagara al partido. Si sus pretensiones son austeras; pedirá una senaduría, una secretaria de Estado. Esto nos deja una lección, no se puede bajar la guardia y la construcción de una ciudadanía más inteligente: Yo pensaba que el país se había curado de espanto, con Fox; el país en 2018 no sucumbió ante el coaching barato de Ricardo Anaya, ni la tecnocracia de José Antonio Meade; pero hoy corre peligro que el país se entregue a sus bajas pasiones; a la gallardía de un canoso simpático y lo poquito que hemos avanzado; se vaya al garete. Cuidemos esas tentaciones caudillistas, a la glorificación personal; nos ha hecho mucho daño esta cultura política súbdita.

mayo 15, 2020

Deja un comentario