¡Estamos hartos de…!

Por: Rosalía Vergara

Rosalía Vergara
Reportera de la Revista Proceso
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Columna #NoPolitices

Si la memoria no me es infiel, durante mi adolescencia había una campaña que debió ser política, electoral o gubernamental, no lo sé de cierto, pero rezaba: “¡Estamos hartos de…!” y hablaban de los males que aquejaron, aquejan y seguirán aquejando a este país como la corrupción, la inseguridad, la violencia contra las mujeres, los feminicidios, la religión, la pederastia, la pobreza, los políticos, los apolíticos…

Y otros flagelos que añado yo, pero me los reservo como medida de protección a mi bocafloja, lengualarga, o como le quieran llamar a mi bonita costumbre de siempre decir lo que pienso.

Traigo a cuento esta anécdota borrosa en mi cabecita porque desde el 3 de agosto, cuando las redes sociales reventaron con el video de la golpiza que le propinaron unos pasajeros a un ladrón que pretendía asaltarlos y que le quitaron hasta los calzones, día a día leo, escucho, veo noticias sobre la organización vecinal en colonias populares para atrapar a delincuentes, violadores e infractores de la ley para golpearlos; algunos han muerto.

¿Harían lo mismo los vecinos de las zonas residenciales con los llamados delincuentes de cuello blanco? #EsPregunta

“¡A ver hijos de su puta madre, ya se la saben!”, gritó el sujeto que se había subido a una vagoneta de la ruta 83 que circulaba sobre la carretera federal Texcoco-Lechería, pero que fue sorprendido por la habilidad del conductor y los pasajeros que lo molieron a golpes.

En un video de 03:45 se ve cómo los pasajeros gritaron: “¡Agárralo! ¡Agárralo!”, y lo comenzaron a golpear. “¡Llámale a la tira! ¡Agárralo güey!”, el asaltante amenazó: “¡Voy a disparar” y alguien le contestó, entre golpes: “¿Sí? ¿A quién le vas a disparar!”. Otra voz señaló: “Muchos huevos, ¡ratero culero!”, se escucha en el mientras el frustrado ladrón les reviró: “¡Ya! ¡Si no les quité nada!”.

Así siguieron los insultos por varios minutos, junto con los intentos del agresor de zafarse de los golpes.

“¡Te vuelves a pasar de verga! ¡Te vuelves a pasar de verga, eh culero! ¡Órale, a chingar a su madre!”, le reviran los pasajeros, quienes lo patearon hasta el cansancio; en tanto, él tipo se defendía diciéndoles que ya no le dieran nada, que su madre estaba hospitalizada, que él no llevaba el arma, que a él lo llegaron y lo dejaran de golpear, pero sus súplicas no tuvieron ningún eco.

“Ya! ¡ya! ¡ya!”, clamó el sujeto, pero no calmó la furia de los usuarios que lo siguieron insultando; “¡Venías bien león! ¡Venías bien león! ¿no culerito?”
“¡Pa’ que sientas lo que sentimos culero!”, se ve en el video grabado desde el interior del vehículo, al parecer el viernes 31 de julio, alrededor de las 17:22 horas.

En las redes se menciona que la camioneta se estacionó en la comunidad Magdalena Atlicpac, en Los Reyes La Paz. Otras versiones, en redes sociales, indicaron que la combi iba hacia Ixtapaluca.

En un segundo video grabado desde otra unidad de transporte se ve como los pasajeros bajaron al presunto delincuente en calzones y minutos después, uno de ellos se los quitó y los aventó lejos, dejándolo desnudo y tirado en el asfalto.

“Pues ahí compañeros, miren, ahí está la rata. ¡Ya la agarraron!”, comentó el que grabó el video que fue celebrado por los usuarios de las redes, por los comentaristas en medios de comunicación tradicionales hasta que a alguien se le ocurrió decir que nadie debe hacer justicia por su propia mano.

Más o menos fue así la relatoría que, incluso, inspiró a alguien a hacer un poema a los valientes de la combi, el cual finaliza con la melosa frase: “le regalaría una caguama, pero se ganó el cielo”. #RisasGrabadas

A raíz de la difusión de los videos donde la población se defiende los asaltantes, en las redes sociales se hizo viral un video del 24 de junio de 2020, donde un pasajero le disparo a dos asaltantes que les estaban quitando sus pertenencias a los pasajeros de un autobús en la carretera México-Puebla, cuando circulaba por la alcaldía Tláhuac, Ciudad de México.​

En el video de 01:31 minutos, grabado por la cámara de seguridad del camión, se ve a dos individuos con medio rostro cubierto con paliacates oscuros y con un arma de fuego en la mano, amedrentando a los ciudadanos y uno de ellos les grita: “el dinero, el dinero”, mientras truena los dedos. “¡Rápido!”, explotó, mientras el otro va recibiendo las cosas de cada pasajero.

En el segundo 22 del video se escucha la primera detonación desde el fondo del autobús. La gente grita, se cubre la cabeza con los brazos, se esconden entre los asientos. Los ladrones responden también accionando sus armas de fuego. El enfrentamiento duró siete segundos.

Los ladrones bajaron del camión, seguido por los pasajeros, algunos usaban cubrebocas, otros no. Entre ellos hablaban de una persona herida.


El 25 de junio, la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) publicó una tarjeta informativa sobre el asalto a pasajeros de transporte público e informó del fallecimiento de tres personas y dos heridos por arma de fuego.

En la relatoría, informó que los policías fueron alertados por una llamada de emergencia al 911 sobre el robo a la unidad de transporte público sobre los carriles centrales de la autopista, pero al llegar al lugar vieron a dos hombres tendidos en la cinta asfáltica, ya sin signos vitales.

Informó que el conductor narró que los dos sujetos abordaron el camión desde la base del metro Zaragoza, pero a la altura del Puente de la Concordia empezaron a despojar a los pasajeros de sus pertenencias.

“En tanto, un usuario sacó el arma de fuego y realizó varios disparos en contra de los posibles asaltantes, quienes repelieron la agresión; esto provocó que dos de los posibles agresores perdieran la vida y dos pasajeros resultaron lesionados”, detalló.

Mencionó que el hombre que enfrentó a los asaltantes también perdió la vida y según las primeras versiones era un policía en activo del Cuerpo de Seguridad de Auxiliares del Estado de México (CUASEM), el cual portaba su arma de fuego con la que realizó los disparos.

Los uniformados acordonaron la zona y vigilaron la vialidad en la autopista. Hicieron del conocimiento de lo ocurrido al agente del Ministerio Público de la zona y las autoridades federales investigarían el caso.

“Además, derivado de este hecho, un policía de esta Secretaría que resguardaba la zona fue atropellado por el conductor de un vehículo que se dio a la fuga, por lo que se solicitaron los servicios médicos, quienes diagnosticaron con probable fractura de radio, cúbito, húmero, tibia y peroné de brazo y pierna derecha y de inmediato el oficial fue trasladado a un hospital para su atención médica definitiva”, agregó.​

Y así, mientras escribía estas líneas vi varias notas informativas sobre la organización vecinal para frenar a los imparables delincuentes que imploran perdón y les piden piedad en nombre de un Dios al que ignoran cuando hacen fechorías.

“Robó y vecinos lo lincharon”, “Vecinos casi linchan a delincuente que pidió perdón y le pidió ayuda a Jesús”, “Linchan a hombre acusado de robar a dos niños en Tlacotepec”, entre otras noticias del mismo todo que me hizo recordar al “¡Estamos hartos de…!”

Porque es cierto, todos estamos hartos de algo, de alguien, de nosotros mismos, de la vida, de estar hartos y aunque para algunos la mejor manera de desquitarse es conjugando el verbo chingar en todos los tiempos del singular y del plural, para otros es defendiéndose del malandro, lo que unos llaman “justicia por su propia mano”, otros “karma”, los menos “justicia divina”, pero que para mí es una reacción entre la causa y el efecto en un mundo muy violento.

agosto 11, 2020

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