Justicia para Marisela Escobedo

Rosalía Vergara
Reportera de la Revista Proceso
Twitter: @rosaliaproceso
Facebook: /rosalia.vergara
Instagram: rosalia_vergara

 

Columna #NoPolitices

 

Todavía recuerdo la impotencia que sentí cuando me enteré que habían asesinado a Marisela Escobedo, el 16 de diciembre de 2010.

Era la mamá de Marisol Rubí, una adolescente de 16 años que fue asesinada por el novio de su hija, Sergio Rafael.

A más de diez años de que iniciaron los hechos, Rubí, Marisela y el feminicida están muertos, pero la impunidad perdura, como una herida abierta, en una sociedad donde la mayoría de las mujeres, pese a las deshonrosas decepciones, como la cantante que declaró que “calladitas nos vemos más bonitas”, estamos hartas de la violencia de género en cualquiera de sus modalidades.

No pude evitar las lágrimas cuando vi el video de su asesinato, frente al Palacio de Gobierno de Chihuahua cuando el gobernador era César Duarte, actualmente preso en Estados Unidos, acusado de narcotráfico.

Me había resistido a ver el documental de Netflix: “Las tres muertes de Marisela Escobedo”, estrenado en septiembre pasado, dirigido por el documentalista Carlos Pérez-Osorio y Laura Woldenberg como la productora ejecutiva, junto con los periodistas Karla Casillas y Alejandro Melgoza.

Lo vi, y se me revolvieron los sentimientos porque el crimen se organizó para salir impune de este delito.

Marisela es una mujer que es un ejemplo de vida para las mujeres porque dedicó su vida a la búsqueda de la justicia, nunca se movió del ámbito de la legalidad y dejó un legado.

Habrá quien piense que de qué le sirvió si la mataron. Esa lectura barata solo refuerza mi firme creencia de que las personas solo reaccionan cuando las cosas les afectan en lo personal o en el bolsillo.

Su historia

Después de dos años de pepenar la impartición de justicia por el feminicidio de su hija Rubí, el 16 de diciembre de 2010 Marisela Escobedo fue asesinada frente al Palacio de Gobierno de Chihuahua.

En agosto de 2018, Sergio Rafael Barraza, la entonces pareja de su hija Marisol Rubí Fraire Escobedo, de 16 años, la mató de manera violenta y la desapareció. Cuando ella denunció, las autoridades fueron omisas, entonces ella emprendió su propia investigación y dio con un testigo quien le contó que el feminicida le confesó el crimen.


Para ese momento, Barraza ya había escapado de Chihuahua, pero Marisela lo encontró en Fresnillo, Zacatecas. Lo detuvieron y pese a haber confesado el asesinato de la joven, e incluso informado del lugar donde quemó su cuerpo, fue absuelto por los jueces.

Marisela no se rindió y después logró que se cambiara la sentencia, declarándolo culpable, aunque por la dilación del proceso, el feminicida se volvió a fugar.

Entonces decidió marchar de Ciudad Juárez a la Ciudad de México, entrevistándose con pobladores y con cada procurador de justicia para informarles sobre su situación.
Pidió audiencia con el entonces presidente, Felipe Calderón, quien la ignoró y le negó su petición.


De regreso a Chihuahua, Marisela pasó por Fresnillo, Zacatecas y volvió a encontrar al feminicida. Avisó a las autoridades y se llevó a cabo un operativo para detenerlo, pero Berraza se les escapó a los policías.

Cuando lo encontró de nuevo, el feminicida se había enlistado en el grupo delictivo “Los Zetas”.

Cuando llegó a Chihuahua enfrentó al gobernador César Duarte, actualmente preso en Estados Unidos, acusado de desviación de recursos y enriquecimiento ilícito.

Era 2010 y Marisela compartió toda la información sobre el feminicida con la procuraduría estatal, pero las autoridades no hicieron nada, así que antes de terminar ese año montó un plantón frente al Palacio de Gobierno de Chihuahua, desde donde despachaba Duarte. Ahí pernoctaba e incluso declaró que pasaría las fiestas navideñas en el campamento.

No sucedió así. La noche del 16 de diciembre de 2010, un sujeto descendió de un automóvil y le disparó a quemarropa, como se puede observar en un video de vigilancia.

El gobierno presentó a José Jiménez, “El Wicked”, pero el hermano de Marisela, testigo de su asesinato, rechazó que ese fuera el autor material. Las autoridades siguieron con su versión de los hechos y acusaron a Berraza de ser el autor intelectual del asesinato que cumplieron miembros de “Los Zetas”.

Todavía pasaron dos años sin que hicieran nada las autoridades, hasta que el 12 de noviembre de 2012 se dio a conocer que Berraza había sido abatido por los militares en un enfrentamiento con “Los Zetas”.

Así, Duarte cerró el caso de homicidio de Marisela, el feminicidio de Rubí y las fallas en la impartición de justicia, dejando este caso en la impunidad.

Una rayo de esperanza

El 17 de diciembre de 2020, en atención al Centro de Derechos Humanos de las Mujeres (CEDEHM), el gobierno de Chihuahua anunció que la Fiscalía General de Justicia del Estado (FGJE) reabrirá el caso del asesinato de Marisela Escobedo.

El fiscal de Chihuahua, César Augusto Peniche Espejel, indicó van a retomar la investigación, a profundizarla para que todos queden ciertos que en el caso de Marisela Escobedo no existe impunidad.

“Dadas las circunstancias, dado todo lo que tenemos en este caso, creo que es correcto, lo justo, que retomemos de nuevo la investigación, que profundicemos sobre las posibles líneas de investigación que algunos familiares han señalado, y desde luego ahí está el compromiso de la Fiscalía”, indicó.

“Todos estos hechos han caracterizado a este asunto del fallecimiento de Marisela Escobedo y, en primera instancia, hubo dos sentenciados, uno que se le conoció con el apelativo Wicked, otro más que se le conoce con el apelativo de El Gordo que actualmente está sentenciado y se encuentra recluido en un centro de reclusión aquí en el estado de Chihuahua, y desde luego, pues, el autor puesto que fue Sergio Berraza que fue abatido en un enfrentamiento en Zacatecas”.

Ante los hechos, el gobernador Corral le preguntó al fiscal Peniche: ¿Esto quiere decir que se retomaran los señalamientos hechos a otros responsables?

“En efecto, vamos a atender los señalamientos que han hecho familiares particularmente de Marisela Escobedo. Vamos a agotar esas investigaciones y vamos a darnos esa oportunidad y vamos a cumplir un compromiso que hay con Marisela Escobedo. Vamos a revisar su caso”, indicó.

Han pasado diez años y Marisela Escobedo no se olvida gracias a las organizaciones de mujeres, periodistas, usuarias de redes sociales, y personas empáticas que no dejan de luchar por justicia. El logro de reabrir un caso que ya habían cerrado es un gran logro para un país donde se tuvo que clasificar el feminicidio como delito para visibilizarlo.

Por eso, no entenderé como ahora que un estudiante Adán Fernández Sánchez, de la FES Acatlán, preso en el penal de Santiaguito, en Almoloya de Juárez, acusado de hechos violentos dentro del campus, cometidos por porros de la UNAM, no genere ninguna muestra de empatía en los hombres que, en algunos casos, se atreven a decir: “a nosotros también nos matan”, o algunos se toman muchas molestias para soltar su veneno en páginas de agrupaciones feministas o encasillan al movimiento por unas decenas de encapuchadas rayen monumentos y se enfrentan a la policía, sin indagar qué las motiva.

En el caso de Elis Hernández se hizo tanto ruido que la tuvieron que dejar libre. En el caso de Adán, se han hecho denuncias y no ha pasado nada. Le quieren colgar el pago de los 4 millones de pesos para dejarlo libre y, al parecer, el joven pasará la navidad y el año nuevo preso en un penal del Estado de México.

 

Contadores SDV

2 Trackbacks / Pingbacks

  1. dumps pin shop
  2. buy lsd online

Deja un comentario