LA ALIANZA OPOSITORA DE LENGUA LARGA Y EL GOBIERNO DE COALICIÓN

Por: Daniel Barranco

 

Daniel Barranco, analista político
Daniel Barranco, analista político. 

COLUMNA / Al  vino, vino

Tía Blanca ha sido para mí como una segunda madre, siempre me dijo “chitón perrito”, y con esto me aconsejaba analizar con detalle cada uno de mis comentarios, a contar lo expresamente necesario, y sobre todo a jamás alardear sobre ninguna situación, buscando evitar que un sangrado abundante corriera por uno de los músculos más poderosos del cuerpo humano, la LENGUA.

Cuánta razón tiene, al igual que la sabiduría popular al murmurar que “más rápido cae un hablador que un cojo”. El fin de semana, cayó en jauría la mal llamada alianza opositora, grupo de gobernadores que en su afán de generar rating y polémica a la vieja usanza politiquera, ha decidido retar, denostar, desconocer, e incluso desobedecer ciertas medidas en diversos temas de interés público, propuestas por gobierno federal.

Todos menos ellos, sabíamos que su pusilánime “Alianza Federalista”, no daría más de dos pasos, antes de argumentar de alguna manera muy diplomática según ellos, que ningún gobierno estatal cuenta con la capacidad necesaria y suficiente para enfrentar la crisis sanitaria y económica por la cual atraviesa el país, además de ahora sí privilegiar el diálogo, aludiendo a que hoy más que nunca un nuevo federalismo debe prevalecer, vaya descubrimiento, bien dicen de lengua cualquiera se come 10 tacos.


Pero esta posición discursiva, obedece a que el próximo 19 de agosto, el presidente de la república, se reúne con la Conferencia Nacional de Gobernadores (CONAGO) a tratar diversos temas, y claro buscan suavizar su postura insolente, para no seguir haciendo el ridículo.

Pero metámosle algo más de contenido, hemos hablado en reiteradas ocasiones de democratizar la democracia, y uno de los mecanismos que sugieren un avance, es el Gobierno de Coalición.

De modo amistoso, el presidente ha hecho un llamado a trabajar juntos en la construcción de una nueva etapa político-social del país, es decir ha llamado a implementar un gobierno de coalición, y no hay mejor manera de hacerlo, que de buena fe, y si no me creen volteen a ver tantito la historia del “Pacto por México”.


Pero y ¿qué es el gobierno de coalición y porqué tengo mis reservas? el gobierno de coalición fue producto de una reforma político-electoral llevada a cabo en el año 2014, esta reforma al artículo 89 constitucional, otorgaba ciertas facultades al presidente de la república a partir de 2018, para que pudiera conformar un gobierno de coalición capaz de generar un plan nacional de desarrollo que cumpliera con las expectativas del contexto socio-político mexicano, en caso de no contar con las mayorías necesarias en las cámaras del poder legislativo, lo cual pudiera entorpecer el proceso de desarrollo del país y generar una parálisis como sucedió en los sexenios panistas.

Ojo con esta situación, ¿les parece casualidad que en vísperas de un triunfo inminente por parte la izquierda mexicana, ahora si dejaran abierta esta figura jurídica para colaborar en orden y paz? pecaríamos de inocentes, sabían que perderían y tenían que dejar algún mecanismo que pudiera darles acceso a negociación e interlocución con el nuevo gobierno.

Cabe destacar que el gobierno de colación legalmente hablando es una figura opcional, se puede o no llevar a cabo según el criterio del presidente.


Si bien el gobierno de coalición como ya lo hemos comentado es una figura que busca racionalizar el poder presidencial como ha expuesto en sus textos Valadés, a mi juicio también fue una reforma pensada y calculada en términos de gobernabilidad futura, ante un nuevo partido de Estado.

Hoy los que se hacen llamar oposición, deben buscar la implementación de un gobierno de coalición, de alianza, de solidaridad, de colaboración, alejado de la mezquindad que ha caracterizado a nuestro sistema político, y reitero que debe ser de buena fe, porqué de nada sirven planes supuestamente bien articulados, legalmente constituidos y demás peripecias legales como el pacto por México, si en realidad no existe voluntad política de tomar las decisiones correctas por el bien ciudadano.

Hoy frente al escenario actual, la “oposición” tiene la oportunidad de demostrar con hechos que sabe trabajar en colaboración y alianza por el bien ciudadano, además de entender que actitudes caprichosas e insensatas no ayudaran a un mayor posicionamiento de sus partidos, ni mucho menos a incidir en la agenda política del país.

Como cierre, Henry Thoreau nos invita a una reflexión más profunda y provocativa, con una frase que dice lo siguiente: “Lo deseable no es cultivar el deseo por la ley, sino por la justicia”, y hoy lo justo para México, es que los que se dicen oposición, tengan un poco de sapiencia en su actuar, y se dejen de shows mediáticos.

Saludos fraternos.

agosto 17, 2020

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