“La imbecilidad y el feminismo”

Por: Enrique Terán

Enrique Terán
Enrique Terán. Analista Político

COLUMNA| Mentiras Verdaderas

 

La democracia de occidente; tiene vacíos y está creando ciudadanos idiotizados. Nos han enseñado a reprimir nuestros pensamientos, a callar lo que pensamos y adecuarse a generaciones frágiles, a discursos de lo políticamente correcto, a públicos que no se sientan ofendidos.

Algunos le llaman prudencia, otros censura; pero creo que quienes nos dedicamos a las ciencias sociales, debemos tener un compromiso con la verdad, tener una visión responsable por nuestro paso en este mundo.

La época demagógica que vivimos es horrible, hoy feministas que nunca han leído a Vladimir Nabokov, pueden prohibir el libro de “Lolita” porque la consideran pedófila e incestuosa.

Atentar contra nuestro patrimonio cultural, una obra de la literatura universal; es preocupante, raya en el nivel de la locura. Poderes ocultos y no controlables ¿pueden hacer que este libro maravilloso con relatos románticos, eróticos, el retrato de una sociedad autocomplaciente, compleja, así como temas sobre la moral y la perversión psicopatológica: cuando la ética y la moral entran en un conflicto; que desaparezca? Yo creo que sí, las visiones ñoñas están ganando la partida.

Por si fuera poco, también hay una perversión en el lenguaje; constituir institucionalmente aberraciones como “todes, nosotres” considerándolo lenguaje inclusivo; ya es el colmo.

Cualquier estudiado de la lingüística sabe que la lengua es un organismo vivo, que registra las connotaciones que los hablantes le dan a las palabras; que la palabra Golfo y Golfa tengan diferente significado; no es porque el patriarcado se puso de acuerdo; para joderles la vida a las mujeres. Es una radiografía de un instante; un registro de como la sociedad construye su realidad atreves “La imbecilidad y el feminismo” de la palabra.

Bueno les explico: Hay adjetivos de dos terminaciones, como rojo y roja. Listo o lista y otros de una sola terminación válida para femenino o masculino: Azul, marrón o imbécil. Si la estupidez es muy democrática y no discrimina a nadie; en eso si coincido.

Lo políticamente correcto, actúa como la religión: Una visión al autoritarismo, ideologías destructivas, inatacables; la libertad; pero de hacer el mal: Dañar patrimonio histórico, prohibir, decidir la forma de conducirnos; de expresarnos, de relacionarnos. Una verdadera tiranía.

Se de antemano que lo que estoy diciendo, crea ámpula, desata odios y hordas fanáticas; acusándome de machista, misógino y una larga lista de vituperios. Pero creo que mi compromiso es decir la verdad, la buena literatura es aquella que es amoral, que nos cambia la vida, nuestra visión de las cosas, que nos enfrenta con nuestros miedos, nuestras pasiones, nuestros bajos instintos, nuestros fantasmas; quien diría que las feministas progresistas quieran imponernos manuales de comportamiento ético y moral: que se vayan a leer “Juventud en éxtasis” de Carlos Cuauhtémoc Sánchez; yo quiero leer a Vargas Llosa como se enamoró de su tía y luego se casó con su prima, quiero leer a Shakespeare, el suicidio de Romeo, quiero que mis hijos lean a Mario Benedetti y vean como un viejo a punto de jubilarse, se enamora de una jovencita; quiero leer lo que me dé la gana, quiero expresarme como me dé la gana; no como un grupo que proyecta sus culpas, sus traumas y malas conciencias por medio de sus dogmas y empanadas mentales.

Abandonemos la victimización, quien haya tenido relaciones interpersonales; sabe muy bien que hay gente buena y mala, sabe que en momentos uno es amado y otra es amante.

Que el amor no es una guerra de género; es una rendición ante el otro y alguna vez han abusado y otras hemos abusado; de nuestra condición humana.

La sororidad es una invención; esa palabra que parece asociación de monjas y supuestamente la usan para la unión de mujeres que excluye a los hombres; es una falacia, basta preguntarle a una mujer bonita por arriba del promedio, el sufrimiento e infamia de la que es víctima de mujeres con tejido adiposo, circunspectas; en una oficina. Mucho peor que el supuesto acoso que puede sufrir por el género masculino. La realidad es más complicada que visiones pueriles y simplistas donde hay buenos y malos.

Atte.
Enrique Terán

enero 10, 2020

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