La TV ¿educa o entretiene? columna rosalia vergara

Por: Rosalía Vergara

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Rosalía Vergara. Analista Político.
Rosalía Vergara. Analista Político.

Columna/ #NoPolitices

 

En algunas ocasiones, cuando alguien critica los contenidos de la televisión y suelta la frase: “¡eso es lo que les están enseñando a los niños!”, suelo entrecerrar mis ojos, de por sí pequeños y mirar fijamente a mi interlocutor o interlocutora y con las enseñanzas que me dio la carrera de periodismo y comunicación en los años noventa, suelo decir: “¡La televisión no educa, entretiene!”.


Ahora, con la firma del convenio hecha por el presidente Andrés Manuel López Obrador con los concesionarios de las televisoras Televisa, Televisión Azteca, Imagen Televisión y Miletino TV para usar canales extras para transmitir las clases a 30 millones de estudiantes entre 4 y 18 años de edad de nivel preescolar hasta preparatoria, a partir del 24 de agosto, porque, debido a la pandemia de Covid-19 no se regresará a clases presenciales hasta que el semáforo epidemiológico esté en verde, pues me he quedado sin palabras.

Mi azoro se hizo más evidente cuando una amiga me contó que su hijo se sentía triste porque terminó la primaria con promedio de 9, se quedó en la primera opción de las secundarias que eligió y no iba a poder ir a su escuela ni siquiera para conocer las instalaciones.
Tampoco sabe si lo hará en segundo año o tercero o solo por Google Maps. ¿No es triste?

Cuando yo iba a entrar a la secundaria hice un examen. A los padres de los escuincles sopeados los citaron junto a sus hijos en el patio de la secundaria. La mía se llama Jacinto Uk de los Santos Canek. Y desde el primer piso la directora iba gritando los nombres de los muchachos que se habían quedado en los grupos que iban de la letra “A” hasta la “F”. Yo me quedé en el “B” de burros, buenos, babosos, bocaflojas, bellos, balines, o lo que se les ocurriera a los otros niños que podían apodarnos como clase por ser del “B”.

Los rechazados eran trasladados, no sin antes ser mal vistos, a otra escuela lejana a sus hogares.

Pero eso no era lo peor en aquella ochentera época. Lo peor que le podía pasar a alguien entre los 12 y los 15 años era tener que ir a una telesecundaria. No, no era ver clases desde la comodidad del hogar, sino ir a un lugar donde el maestro era una televisión, porque los encargados ni siquiera asistían a verificar que los alumnos aprendieran algo.

La telesecundaria era un modelo de educación mexicano fundado, en 1968, por Álvaro Gálvez y Fuentes, “El Bachiller”, que fue locutor de Radio Educación y la XEW, conductor de televisión, periodista, abogado, guionista, redactor de la revista Tiras de Colores.

Fue el promotor de los medios audiovisuales como auxiliares de la educación en zonas rurales o de difícil acceso en el país, para erradicar el analfabetismo.

La idea surgió cuando el nivel analfabetismo en México superaba el 30% de la población, mientras la matriculación escolar se reducía en zonas rurales o de difícil acceso.

Por eso, en 1964, al entonces presidente Adolfo López Mateos y el secretario de Educación, Jaime Torres Bodet, incrementaron el presupuesto en educación de 15.8 a 23% lo cual ayudó, pero no resolvió el problema.

Por eso, en 1968, en el año de la masacre estudiantil en Tlatelolco, con Gustavo Díaz Ordaz en la presidencia y en la SEP con Agustín Yáñez que se creó el sistema de educación a distancia por televisión.

Las primeras clases se transmitieron por el canal XHGC-TV (Canal 5) con 304 “tele aulas” en el Distrito Federal, ahora Ciudad de México y en los estados de Hidalgo, Morelos, Oaxaca, Puebla, Tlaxcala y Veracruz.

Basándose en el modelo italiano, retomó tres elementos: el telemaestro, el maestro monitor y el aula con el material necesario. El telemaestro exponía la lección, el maestro monitor despejaba dudas de los alumnos cuando la sesión terminaba y se adecuaba el trabajo escolar a la capacidad del estudiantado.

La clase duraba 60 minutos. Los primeros 10 eran para repasar la clase anterior, los 20 siguientes para ver la clase televisada, otros 20 a supervisar los ejercicios planteados y los 10 restantes eran para el descanso. La clase era reforzada con guías de estudio o materiales impresos.

El 2 de enero de 1998 quedó inscrita la modalidad de telesecundaria en el Sistema Educativo Nacional. Tiene validez oficial y con el empleo de la tecnología ha ido avanzando mediante la Red Edusat, por el canal 14.2, ahora denominado Canal 14.

El Modelo Pedagógico Renovado fue considerado en la reforma de planes de estudios de secundarias en 2006 y se integraron elementos como los ya casi extintos CDs para la clase de español, con audiotextos, videos, textos modelo, canciones e imágenes, mediateca, videos interactivos, etcétera.

El objetivo era permitir que el alumno desarrolle un amplio criterio educativo, le ayude a desenvolverse, a que aprenda en una clase televisada, guías, libros y la interacción con el profesor para que los alumnos sean auditivos, visuales y kinestésicos.

Para quienes vivían en zonas rurales habría herramientas para incursionar en un entorno tecnológico. Los servicios son gratuitos para cumplir con el artículo 3 de la Constitución.

Los problemas de ese modelo eran principalmente por la lejanía de las comunidades que dificultaban la llegada de los recursos para la telesecundaria, la cual también se situaba alejada de la vivienda de los estudiantes.

Al parecer, estos problemas no han cesado y esperemos que este modelo pueda también acarrear una solución.

Otro factor problemático ha sido que la pobreza sigue orillando a los padres a no mandar a sus hijos a la escuela, sino a trabajar, por lo que muchos niños no concluyen con sus estudios básicos. Todavía hay rezagos sociales y económicos, falta de luz eléctrica, agua o servicios básicos para poder, por lo menos, tener la intención de tener algún tipo de educación.

Cuando yo iba en la secundaria y mi mamá, junto con otras mamás hablaban de las telesecundarias parecía que hablaban de los reformatorios a donde van las niñas y los niños que reprueban sus materias, se portan mal, le contestan a sus padres, no se acaban todo lo que les sirven en el plato, se pelean con sus hermanos o lo que se les ocurriera.

En esto pensé cuando el presidente López Obrador informó este lunes que el inicio del ciclo escolar de México arrancará el 24 de agosto a distancia y a través de canales de televisoras debido a la pandemia de Covid-19.

En 1968, las clases por televisión fue una propuesta bien intencionada. Ahora la pandemia orilla al gobierno a utilizarlas no solo para los de secundaria, sino a personitas en el kínder, niños de primaria y jóvenes en preparatoria.

 

Eso también obliga a las autoridades a dejar atrás las buenas intenciones para mejorar la educación y me está orillando a cambiar la idea de que la televisión solo sirve para entretener, pues ahora un virus la está obligando a educar.

 

 

 

agosto 4, 2020

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