Las y los chingaqueditos

Por: Rosalía Vergara

Rosalía Vergara
Reportera de la Revista Proceso
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Columna #NoPolitices

 

 

Desde hace unos días unas preguntas bastante serias me rondan en la cabeza, y no les encuentro una respuesta satisfactoria.

¿Por qué algunas personas se toman tantas molestias para lastimar a otros? ¿Se despiertan con la intención de fastidiar al azar o es premeditado? ¿Planean los ataques en el desayuno? Cuando son malos, ¿la comida no les hace daño? ¿Pueden dormir después de que sacaron al chingaquedito que llevan dentro?

Me hice estas preguntas después de leer una historia que me dejó realmente impactada.

La titularon: “Esta no es mi tumba, sino la de mi hijo”: los fetos enterrados con el nombre de sus madres que causan polémica en Italia.

No es una práctica nueva, por lo que leí en la web de BBC Mundo, fue que se empezó a debatir si era legal y ético después de que una afectada dio su testimonio en las redes sociales.

“Las imágenes, ya se sabe, son más potentes que el texto; ‘llegan primero’”, indicó la nota sobre el mensaje que la mujer Marta Loi escribió el 28 de octubre en su página de Facebook, junto con la fotografía de una cruz con su nombre en un cementerio romano.

“Hela aquí… empiezo escribiendo que esta no es mi tumba, sino la de mi hijo”, redactó antes de explicar que la sepultura contiene los restos del feto de su hijo al que tuvo que abortar por razones médicas, no por decisión propia y que fue colocada sin que nadie le pidiera su consentimiento.

Sin querer entrar en discusión con las personas próvidas, antiaborto, religiosas y todas y todos –porque aquí somos parejos—aquellas y aquellos a las y los que la sinrazón las y los gobiernan, al grado de no poder sostener un debate respetuoso, la pregunta es: ¿por qué joder así a esas mujeres?

Primero imaginé el impacto psicológico de ver tu nombre escrito sobre una cruz en un cementerio. Recordé el caso de Salvador Dalí, a quien sus padres nombraron como su hermano muerto y lo llevaban de niño a visitar su tumba. Si eso me pareció muy loco, la noticia del cementerio de no natos se me hizo algo desquiciado.

Después pensé que el saber de la existencia de este ritual sería un flagelo para las mujeres que sí querían ser madres pero no pudieron por cuestiones físicas.

Finalmente, me quedó claro que las religiones creen que tienen el derecho exclusivo de saber qué hacer con las almas de los natos y los no natos, lo cual me aterroriza porque si eso quieren para el más allá, pues desde el más acá renuncio a que mis 21 gramos de alma sean propiedad privada.

Pero si hay quienes piensan muy detalladamente cómo fastidiar al prójimo, hay otras y otros a las y los que les sale de manera natural, así, les brota por los poros, como a Denise Dresser, quien sin querer queriendo agredió a Sabina Berman el viernes 13 al presentar la mesa de debate llamado “Toma y Daca”, en la que participarán dentro del programa de Carmen Aristegui.

Así le dijo, literal: “Entonces yo no voy a decir nunca que Sabina es una chaira, arrastrada, lame huevos y ella no va a decir de mi… Que es una prianista, conservadora, neoliberal, itamista, elitista, etcétera, nunca lo voy a decir.

“Nunca voy a decir que Sabina es una burguesa blanca que analiza al país desde el privilegio. Y yo no me voy a poner a gritar que es una mal cogida”, expresó, así casual, mientras Sabina se reacomodaba en su silla y pelaba los ojos sorprendida.

Si no lo iba a decir, entonces ¿por qué lo dijo? #EsoTambiénEsViolencia.

Me doy cuenta de este insano comportamiento cuando veo las conferencias vespertinas del subsecretario de Promoción y Prevención de la Salud, Hugo López-Gatell, pues mientras se están dando las cifras comienzo a leer los comentarios de la gente y hay personas que solo entran al chat para insultar, ofender, agredir, molestar a otros.

O el no menos importante caso de la FES Acatlán que se toma su tiempo, meses, para perseguir a estudiantes activistas que protestan contra la violencia de género, como fue el caso de Elis Hernández, de 24 años de edad, quien fue detenida el 19 de septiembre, encerrada en el Centro de Prevención y Readaptación Social Santiaguito en Almoloya de Juárez, Estado de México por supuestamente haber participado en actos vandálicos que se registraron en el campus el 5 de abril pasado y liberada el 25 de ese mes porque retiraron los cargos.

Al ver los memes y comentarios de las personas que no les gustó la liberación de la estudiante, me sorprendió el odio que generó en la gente la situación de esta muchacha, cuyo derecho a protestar es tan legítimo como el libre derecho a la manifestación de las ideas de los tuiteros y feisbuqueros.

Después de la liberación de Elis, la FES Acatlán lo volvió a hacer y el 5 de noviembre detuvieron a Adán Fernández, alias “Don Kubo”, por haber sido acusado por autoridades acatlecas. El muchacho había estado durante los hechos violentos reportados el 5 de abril, donde fue golpeado, agredido y hasta tuvo que ser operado de la mandíbula.

A esto se suma que la FES Acatlán quieren callar a quienes se manifiestan, empezando por lo que sucede en las clases virtuales, cuando se han difundido videos de maestros ofendiendo a sus alumnos o refiriéndose de manera misógina y machista hacia las alumnas, lo cual, no es nuevo, pero lo peor es que no se termina.

Y así podría seguir una interminable lista de casos para desvelar cómo las malas personas se toman mucho tiempo de su vida para buscar la manera de lastimar a otros, ¿a poco no?

Contadores SDV

 

 

 

noviembre 18, 2020

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