#LibertadparaElis

Por: Rosalía Vergara

Rosalía Vergara. Analista Político.
Rosalía Vergara. Analista Político.

 

 

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#LibertadparaElis

 

Columna #NoPolitices

 

La Universidad Nacional Autónoma de México inició sus clases virtuales con una nueva anormalidad.

La estudiante de 24 años, del sexto semestre de Sociología de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Acatlán, Tania Elis Hernández Velázquez está encarcelada en el Centro de Prevención y Readaptación Social (Santiaguito) en Almoloya de Juárez, Estado de México, acusada de daños al plantel.

Las autoridades piden 4 millones de pesos como pago de indemnización.

Elis formaba parte del colectivo “Argüenderas y Revoltosas”. En marzo pasado tomaron los cubículos de los edificios A-6 y A-9 del plantel para denunciar las agresiones y acosos sexuales por parte de alumnos, profesores y trabajadores, algo que no es nuevo, pero que hasta ahora este grupo de estudiantes se atreve a denunciar.

En ese cubículo pretendían abrir un centro de atención para estudiantes agredidas ante la indolencia de la UNAM a un fenómeno que lleva años padeciéndose en las UNAM en general y en la FES Acatlán, en particular.

¿Cómo lo sé? Yo estudié ahí, hace más de 20 años y cuando las chicas instalaron su tendedero con las denuncias de sus agresores me sorprendió ver los nombres de algunos maestros de la carrera de Periodismo y Comunicación Colectiva que estudié de 1996 al 2000 -2001 por la huelga del 99, que actuaron así, como acosadores patéticos que deben usar una calificación para salir con una estudiante porque no pueden conseguir a una mujer por méritos propios.

Desde hace meses, en la FES Acatlán se denunciaron casos de abuso y acoso sexual a estudiantes e incluso profesoras por parte de docentes, trabajadores y estudiantes, principalmente hombres porque no puedo garantizar que no haya mujeres acosadoras.

Pese a las denuncias, las autoridades son lo que mejor les sale, omisos.

Por ejemplo, la madrugada del 5 de abril las estudiantes fueron desalojadas de manera violenta por un grupo de hombres que incendiaron los cubículos, e incluso uno se lastimó.

Después se denunció en redes sociales que había golpeadas, violadas, quemadas y la FES Acatlán respondió demandando a las estudiantes y exigiendo el pago de 4 millones de pesos, en una universidad que se jacta de dar la educación pública y gratuita.

El 25 de agosto, a Elis la detuvieron agentes judiciales, la trasladaron a la Fiscalía de Naucalpan en el Estado de México. Después la encarcelaron. La acusan de daños en propiedad privada en modalidad de banda y de ser la líder de la organización feminista –un delito muy grave en una sociedad machista y patriarcal-. Ah, y por tomar dos cubículos de la FES.

En diversos portales el padre de la estudiante, Moisés Hernández, denunció que la detención de su hija se trata de un acto político. “La universidad quiere 4 millones de pesos para la reparación del daño, para retirar la denuncia. Yo hablé con la abogada de Jurídico de la FES Acatlán y le dije que no contamos con los recursos y me dijo que ya tenían identificada a mi hija de participar en protestas y que la tenían en la mira, supe en ese momento que fue una detención política”, dijo al portal México Viral.

Moisés Hernández le envió una carta al presidente Andrés Manuel López Obrador que tiene el folio 20200909HEPMDP (de la que esta casa editorial tiene copia) donde informa del caso y pide su intervención.

Debo reconocer que no me sorprende la actitud de las autoridades. Eso hicieron durante la huelga del 99, aunque no se pusieron tan mal con la toma de cubículos tras la huelga o que el espacio estudiantil se convirtiera en un tianguis donde vendían hasta dulces todos aquellos que participaron en la toma de instalaciones y después ya no se les dio la gana dejar la escuela para vivir la vida y ahora hasta tienen un espacio propio como si se lo hubieran ganado con el sudor de su frente y no dándole dádivas a las autoridades que ahora se ofenden por las protestas feministas.

Pero lo que más me saca de onda son los comentarios de otros estudiantes, veinteañeros, celebrando que encarcelen a una de sus compañeras que tiene todo el derecho a disentir y a quien la insultan, agreden en redes sociales o celebran su desgracia.

No los entiendo, son como esos que no creen en el Covid-19 hasta que se les muere uno de sus familiares o que critican a las madres de algún desaparecido hasta que les desaparecen a alguien cercano, o los que son malas personas hasta que una mala persona se comporta igual con alguno de sus cercanos. La hipocresía, pues.

Deseo, en verdad, que nunca sufran ninguna injusticia, aunque deseo más que dejen de ser violentos en sus redes sociales.

Contadores SDV

 

septiembre 22, 2020

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