Línea 12 del STC, bomba de tiempo que no se arregló a tiempo

 

Es mentira cuando dicen que el sol sale para todos, en especial cuando para algunos la luz se apagó la noche de ayer en un solo instante. Al rededor de las 22.30 HRS se desplomó un tren de la línea dorada entre las estaciones Tezonco y Olivos, la cifra actual es de 24 muertos y 70 heridos.

24 personas que no vieron salir el sol esta mañana en Avenida Tláhuac mientras se llevaban a cabo maniobras ya no de rescate, sino de limpieza para remover los escombros, autos y vagones que quedaron tras el accidente.

A pesar de que ya había pasado toda una noche, el ambiente era desconcertante. Los vecinos de las estaciones cercanas ubicaban los medios de transporte que sustituirán al Sistema de Transporte Colectivo (STC) metro, esperando no perder la vida de camino al trabajo o de regreso a casa, como las personas de ayer.

“Lamento mucho las pérdidas de las familias, es una tragedia. A demás la Avenida Tláhuac se convertirá en un caos, habrá mucho tráfico, retrocedimos más de 10 años con este desplome, todo por la necedad y negligencia de las autoridades por no darle el mantenimiento necesario, incluso por no supervisar su correcta construcción”, dijo Salvador Montero quien es comerciante de la zona aledaña.

Vecinos afirman que desde el año 2018 ya se habían hecho denuncias por redes sociales para destacar que la estructura de la estación Olivos no se encontraba para nada bien después del sismo del 19S.

“Es muy triste esta situación, sobre todo cuando hubo alertas con tiempo suficiente para que se tomaran cartas en el asunto, pero nadie quiso actuar, ahora todos se echan la bolita y resulta que no hay responsables, esta línea no se construyó sola y necesitamos responsables”, comentó Sandra Quevedo, vecina del Pueblo de San Lorenzo Tezonco.

El ambiente en la zona cero es silencioso, pero se siente la furia y el enojo. Gente rodeaba Avenida Tláhuac para constatar los hechos, a la vista solo un tren destrozado y vías fuera de su lugar, desechas como si fueran de juguete, en el asfalto escombros, restos de cables y partes de autos que sufrieron daños por la carambola que se dio luego del desplome, eso sin mencionar los que quedaron aplastados.

Las miradas no se apartaban ni un momento del convoy que ya había sido partido para solo remover los dos vagones que quedaban colgando, la Guardia Nacional y la Policía formaban líneas para evitar el paso de la gente y evitar ponerlos en riesgo, protección civil hacía lo propio, y aunque obligaban a la gente a caminar hacia atrás, ellos parecían no parpadear.

Ya sea por morbo, preocupación, indignación o cualquier otra cosa, todos miraban atentos como los bomberos alzaban poco a poco parte de la limosina naranja hasta ponerla nuevamente en las vías altas, para posteriormente bajarlo a tierra firme alrededor de las 9 am . Todo fue muy lento, y es que así lo ameritaba, un movimiento en falso provocaría el desplome del otro vagón que justo estaba suspendido a nada de caer y provocar una desgracia más grande.

“Yo llegué al lugar de los hechos alrededor de las 22: 45, pidieron apoyo por el radio y acudimos al llamado, parecía una escena de película, es la primera vez que me toca ver algo como lo de anoche, ver a todas esas personas mal te deja en shock, pero tienes que tener agallas para comprender que estas ahí para ayudarlos y no para sentir lastima por ellos”, comento el oficial Rosales quien afirmó que desde los hechos solo ha podido dormir dos horas, su mirada luce cansada y su ropa manchada por los escombros.

Sin duda nunca falta quién se quiera colgar de las tragedias, cierto grupo político apareció para anunciar una demanda, su sorpresa fue que los vecinos comenzaron a demandarles a ellos, de lo que eran gritos y burlas para ellos sobresalió un grito de desesperación, un llamado de auxilio pero evocado por la ira e impotencia, la señora Tapia y su hija Marisol Tapia traspasaron la línea que formaba la Guardia Nacional para exigir respuestas sobre el paradero de su nieto e hijo respectivamente, quien desapareció desde la noche de ayer después del derrumbe.
“Hablé con el cinco minutos antes, venía del Centro con su papá, a él ya lo encontramos, está muy grave, pero mi hijo no aparece”, comentó la madre del menor de 13 años.

“Quiero a mi nieto, necesito que me digan dónde está mi nieto, si está muerto quiero que me digan, no me dan las listas de los fallecidos, yo solo quiero saber dónde está”, dijo entre lagrimas la abuela de Brandon Giovanni Hernández Tapia.

Como el caso de Brandon hay varios, mucha gente sigue extraviada, muchos se encuentran en hospitales y sin ser reconocidos, las redes sociales se encuentran saturadas con información de pacientes en diversos hospitales, aun así, no hay hospital que de santo y seña de Brandon e incluso hay contradicciones en los mismos.

El ruido de las ambulancias disminuyó debido a que ya no efectuaban maniobras de rescate, el silencio invadía el lugar contrario a la noche anterior que asemejaba una triste sinfonía de sirenas acompañadas por el girar de las hélices de los helicópteros que hasta el momento seguían sobrevolando la zona de la misma forma que los drones.

Esta mañana no todos vieron el sol en Av Tláhuac, esta mañana los vecinos y el país entero se dio cuenta – por si aún no lo hacían- que la corrupción mata, que la gente en el poder se corrompe con el dinero y que este mismo al parecer vale mucho, mucho, mucho más que la vida de más de 20 personas, entre ellos menores de edad, personas de la clase trabajadora, personas que se dirigían a sus hogares después de trabajar más de 8 horas en medio de una crisis sanitaría, personas que no las frenaba nada con tal de llevar el pan a casa, pero al final los frenó y derrumbó la corrupción e ineficacia de la directora del metro, Florencia Serranía y de todos los involucrados en la construcción de la línea 12.

 

Contadores SDV

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