Malas personas

Por: Rosalía Vergara

Columna #NoPolitices

Reportera de la Revista Proceso
Twitter: @rosaliaproceso
Facebook: /rosalia.vergara

No me agrada mucho usar el llamado lenguaje inclusivo para diferenciar a los géneros de una misma especie, pero en estos tiempos de COVID-19 creo que es necesario separarlos como a la basura, en no tóxicos y tóxicos, grupo al que pertenecen aquellos entes que por miedo agreden a las y los trabajadores de la salud mostrando al público, con la cobardía que los caracteriza, su infinita ignorancia.

¿Sabrán que las y los trabajadores de la salud son funcionarios públicos y que hay una ley que los protege?

El artículo 189 del Código Penal señala: “Al que comenta un delito en contra de un servidor público o agente de la autoridad en el acto de ejercer lícitamente sus funciones o con motivo de ellas, se le aplicará de uno a seis años de prisión, además de la que le corresponda el delito cometido”.

Deberían hacer efectivo este artículo porque no se me ocurre otra cosa qué hacer con estas y estos agresores que seguramente serán quienes andarán exigiendo una atención pronta y expedita si se enferman de COVID-19.

O qué haces con vecinos como los de “Rodrigo del 7B”, quienes colgaron una hoja en su edificio con el siguiente mensaje:

“Estimado vecino Rodrigo del 7B, es hora de que empieces a cuidar a tus vecinos. Sabemos de tu trabajo en Cruz Roja, pero hoy nos toca cuidarnos! (sic) Por favor, no vuelvas a casa, el Estado tiene refugios para el personal de la salud. No vuelvas más!!!!! (sic)” y hasta se atreven a poner el hashtag
#YoMeQuedoEnCasa

¿Qué les pasa a estas y estos cobardes? ¿Quién se creen para amenazar así a una persona que se dedica a salvar vidas? Son malas personas, al nivel de la oposición que quiere miles de muertos para atacar a un gobierno, o los empresarios que no quieren perder un peso y prefieren despedir a sus empleados o los medios de comunicación que cambiaron el periodismo por el alarmismo con tal de vender.

Igual son malas personas quienes prendieron fuego a un hospital en Nuevo León para que no atendieran a pacientes con COVID-19, o quienes bañaron con cloro a un grupo de enfermeras en Jalisco o quienes le fracturaron las manos a una enfermera del IMSS en San Luis Potosí o quienes le impidieron a otra enfermera entrar a su casa en Nayarit, a menos que aceptara no volver a salir.

O quienes, en una clínica del IMSS en Azcapotzalco, Ciudad de México, sometieron a un médico y encañonaron a una doctora y a un enfermero porque se murió su paciente por COVID-19 y no los dejaban entrar a la zona de aislamiento para evitar contagios. #SinPalabras

Por eso, entre el 6 y 9 de abril, el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) ha recibido muchas denuncias por agresiones contra el personal médico y de enfermería que atiende a enfermos de COVID- 19.

Las quejas son porque no les permiten subir al transporte público o, si suben, las han obligado a bajarse. Las agresiones son físicas y verbales. Se ha llegado al punto de pedir a las y los trabajadores de la salud que vistan de civil para ir a trabajar o cuando terminen su jornada para evitar agresiones en los trayectos cotidianos.

En Axochiapan, Morelos, los pobladores –todos–, amenazaron con incendiar el Hospital General instalado en la comunidad si era usado para atender a pacientes con COVID-19. Esto podría constituir un delito, informó el Conapred.

Los “pobladores” se grabaron a sí mismos, reunidos, sin ninguna protección, amagando con quemar el nosocomio. Ojalá no tengan necesidad de estar hospitalizados ahí.

“Cabe señalar que dañar o destruir las clínicas y hospitales puede constituir un delito y niega el acceso a la atención médica de las personas. Todas las personas tienen derecho a acceder a la salud independientemente del padecimiento o condición médica.

“Más que nunca la población mexicana debe seguir las indicaciones de la Secretaría de Salud de quedarse en casa y en el caso de no poder hacerlo, guardar la sana distancia, y no actuar con base en información falsa o prejuicios sobre la enfermedad porque restringen el ejercicio pleno de los
derechos”, ha señalado el Conapred, por segunda ocasión.

La organización Mundial de la Salud (OMS) define la violencia en el trabajo como “aquellos incidentes en los que la persona es objeto de malos tratos, amenazas o ataques en circunstancias relacionadas con su trabajo, incluyendo el trayecto entre el domicilio y el trabajo, con la implicación de que se amenace explícita o implícitamente su seguridad, bienestar o salud”. Y esta misma organización informa que casi un 25% de todos los incidentes de violencia en el trabajo se producen en el sector sanitario”.

Eso ha pasado aquí y en varios países, lo cual apunta a que no es un problema del mexicano, sino de los seres vivientes a quienes podemos, con justa razón, dividir entre humanos e inhumanos.

Posdata:
Si puedes: #QuédateEnCasa
Si no puedes: #ExtremaPrecauciones

abril 14, 2020

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