Maximiliano Hernández Esparza y el arte de acomodar los dedos en el piano

Por Guillermo Juárez Chávez

El niño pianista originario de la Ciudad de México, Maximiliano Hernández Esparza dio la gran sorpresa al ser el más joven entre decenas de participantes procedentes de diversas latitudes al haber obtenido, dos terceros lugares en la Segunda Edición del Concurso Latinoamericano para Piano “América para todos” y así como en la Edición 17 del Concurso Internacional de Piano “Irina Samodaeva”.

Con tan solo seis años de edad, Hernández Esparza interpretó un repertorio que incluía: “A Funny Story” de Dimitri Shistakovich, “Musette” de J.S. Bach, “Minuet en Sol Mayor” de J. S. Bach. “Gina” de Mario Ruiz Armengol.

Y así como una pieza “Alone” que su padre, el Maestro Alejandro Hernández Cadengo quien es músico y compositor le compuso y que a su vez, Hernández Esparza ejecutó como estrenó mundial, en ambos concursos.

Maximiliano Hernández Esparza, inicia formalmente sus estudios de piano bajo la tutela de la destacada pianista mexicana Argentina Durán a la edad de 3 años teniendo con una habilidad innata para transportar cualquier melodía a otros tonos y sacarlas de oído.

Posteriormente, con 5 años cumplidos tocó por primera vez las notas de Fur Elise de Ludwig Van Beethoven, ofreciendo así, su primer recital realizado en la Ciudad de México.

Al ser entrevistados, los progenitores del pequeño músico narraron un poco de la historia del joven talento, que nos relatan nació rodeado siempre de conciertos sinfónicos, semana tras semana y ensayos en casa por la permanente actividad musical que ejerce su padre. Y con numerosas horas de estudio del instrumento, al lado de su madre, Yazmín Esparza.

“Con tan solo 6 meses de edad (Maximiliano) imitaba los sonidos de la trompeta que su padre ha estudiado en casa todos los días de su corta vida. Así como el contrabajo., Incluso estando en el vientre, se notaba la estimulación que la música le generaba”, comenta Esparza

Continua: “A los 4 años recibe de obsequio su primer contrabajo, y a los 5 años su piano, y como su padre se dedica a la reparación de instrumentos musicales también, pues nunca le ha faltado un violín, una guitarra, la armónica que le regalo la abuela”.

“Además de la excepcional voz de su abuelo cantante, el tío que a su año de vida le obsequio un bosquejo de él envuelto entre teclas de piano y notas musicales, un amigo ingeniero de audio, y una Miss que siempre lo ha guiado en su educación”

“Y un sin fin de nombres, que podríamos decir lo han amado tanto. Tere, Irene, Tessy, Fer, Toy, Guada y así como en cada familia, sobran los nombres de todos aquellos que con gran amor reciben a un niño”, relatan los padres del menor.

Los logros obtenidos y el buen sabor de boca dejado en ambos concursos y además a tan corta edad, lo realizado por el niño Maximiliano Hernández es sin duda el gran inicio de un futuro lleno de bellos sonidos en la vida de lo que se espera sea un gran artista. “Que hace grandes esfuerzos por poner en alto el nombre de nuestro México lindo y querido”, concluyeron Jazmín y Alejandro.

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