Mujer vs Mujer

Rosalía Vergara. Analista Político.
Rosalía Vergara. Analista Político.

Rosalía Vergara

Reportera de la Revista Proceso

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Columna #NoPolitices

 

 

De los hombres no me sorprende casi nada. Su pacto patriarcal está hasta en la biblia. A las que no entiendo son a las mujeres que cuestionan a otras que han sido violadas, abusadas, acosadas, dañadas, traumatizadas, secuestradas, agredidas, insultadas, humilladas y ofendidas solo porque no se sacudieron las heridas para denunciar ante el Ministerio Público que les hicieron daño.

Acabo de ver el caso de Guadalupe Villa, en Argentina. Tenía 21 años. Fue asesinada en plena calle, delante de vecinos y turistas. Había presentado denuncias por violencia de género. Igual que Úrsula Bahillo, su agresor tenía dos restricciones perimetrales. 

¿Qué por qué no denunció antes?, preguntarán algunos y algunas insensibles. Lo hizo y aun así la mató el exnovio feminicida. ¿Por qué no se alejó? El feminicida tenía dos órdenes de restricción y aun así la mató. Cualquiera de las tontas preguntas que se puedan realizar al respecto tiene una sola respuesta: la mató.

Por eso, me avoqué a buscar las respuestas al “por qué no denunciaron antes” y otras dudas sobre violencia sexual, como publicó el Semanario Universidad y de acuerdo con la psicóloga e investigadora del Centro de Investigación de Estudios de la Mujer (CIEM), Sylvia Mesa Peluffo, existen diversos obstáculos para imponer una denuncia. 

“No denunció antes porque no pudo. Eso pasa con las víctimas de violencia sexual siempre… Muchas veces cuando la persona fue hostigada se siente tristemente culpable. Hay una cosa cultural que dice que si la hostigaron es porque se lo buscó. La gran mayoría son mujeres. En esta sociedad cuando la mujer es hostigada se dice: ‘mire cómo se vestía, mire cómo se pintaba, cómo se comportaba, tuvo muchos novios’. Se crea todo un ambiente en contra de la víctima. ¿Va a denunciar porque le dijeron un piropo, por una cosa con doble sentido o porque le tocaron la nalga? ¡Es jugando!”

En lugares donde hay mucha discriminación contra las mujeres la exposición a la violencia es más grande y la posibilidad de denunciar es menor. En otros casos son procesos legales y victimizantes. No hay comprensión de la sociedad. Son distintas respuestas que tienen las mujeres a la violencia, algunas gritan, otras golpean, unas se quedan calladas. Cualquiera que sea la reacción, ninguna implica consentimiento, aseguró Mesa Peluffo.

Citó el caso de un juez italiano que no admitió la violación porque la chica usaba jeans y no creyó que alguien se los pudiera quitar a la fuerza.

Para Peluffo no solo se trata de machismo sino de manejo de poder. Algunos hombres creen que las mujeres son de su propiedad y pueden hacer con ellas lo que quieran, como el feminicidio, donde los hombres matan por infidelidad, por mirar a otros hombres porque piensan que eran suyas y se querían rebelar.

“Hay relaciones de poder desiguales que se acrecientan en algunas circunstancias. No es lo mismo, la violencia que pueda sufrir una mujer adulta, de clase media y profesional, con respecto a la violencia que puede sufrir una adolescente pobre, indígena, de zona marginada y sin acceso a servicios”, añadió.

Nos dicen desde niñas que debemos ser coquetas y resulta que después nos echan la culpa por haber sido coquetas. Es una sociedad que pone a las mujeres en una situación tan difícil que a veces terminan confundidas sobre lo que quieren y lo que no quieren, indicó.

— En muchos casos hay pruebas de que los profesores les escriben por redes sociales y les envían fotos inapropiadas, pero no dicen nada. ¿Qué les impide hacerlo?

— El miedo. Este señor es profesor tiene prestigio. ¿quién me va a creer a mí frente a él? Si yo lo denuncio, luego los otros profesores se van a poner en mi contra y voy a tener problemas para terminar mi carrera. Si lo denuncio me voy a quedar sin trabajo porque él tiene mucha influencia en el medio.

    Agregó: Si a mi me violaron, ¡qué vergüenza que a mí me pasó! La primera reacción es la vergüenza porque el sexo es vergonzoso. Juega un proceso largo en el que lo voy a denunciar y lo voy a ver. Él tiene derecho a estar ahí, y lo voy a tener que oír su versión. Me van a hacer preguntas, me van a hacer repetir las cosas 20 veces para ver si me contradigo. Juega todo un sistema que no está a favor de las víctimas.

    En el segundo semestre de 2019, 6 millones de mujeres mexicanas fueron víctimas de un delito sexual, cuatro de cada 10 mayores de 18 años y casi todas decidieron no denunciar. Es el 99.7% según la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU). La mayoría se enfrentan a una revictimización por parte de los funcionarios públicos.

    “Uno de los principales problemas que alimentan esta falta de denuncia es que los canales para la denuncia no tienen una perspectiva de género, es decir, actúan e incurren a la revictimización viene de un problema de agresión sexual, cuando lo que se necesita es un trato específico para que puedan presentar una denuncia”, indicó el coordinador del Programa de Seguridad de México Evalúa, David Ramírez.

 

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