Perder a un ser querido en época del coronavirus

Por: Humberto Morgan Colón

COLUMNA/ QUE HABLE LA BANDA

 

A la memoria de Javier Saucedo Téllez.

 

Un 14 de mayo decidiste abandonarnos, probablemente te fuiste porque ya estabas cansado de ver la descomposición de este mundo, aunque siempre rescataste lo mejor de todos y apreciaste lo valioso de la gente buena, que bien aprendiste y con esmero practicaste.

Contigo se va una parte de nuestras vidas, una entrañable, una que siempre dedicaste a los demás. Aunque los tiempos muchas veces te fueron adversos, nunca perdiste la rectitud, la honorabilidad, el respeto, ni la responsabilidad en todas las esferas de tu vida.
No trastocaste tus principios y nunca faltaste a la palabra empeñada, esa la asimilaste de nuestros padres y abuelos, siempre honrándola con mucha decisión.

Paradójicamente, tus buenos modales, tus nobles intenciones y tu carácter rudo se forjaron entre la necesidad y la lucha juvenil de la que fuiste parte sustantiva, como integrante de una de las bandas juveniles más célebres de Santa fe, la Flexi Stone, de los años ochenta.


Queda como ironía que por tu clase social, fuiste considerado pandillero, solo por pertenecer al barrio en el que el destino te arrojó y por ser pobre, Aun así, nos mostraste que si nos comprometemos, si hay otra forma para cambiar este mundo, con humildad y compromiso para no darnos por vencidos al primer revolcón que nos da la vida.

 

No te tomo de la mano el Covid 19, él no te arrastró a la oscuridad, pero si te empujó para que a atravesaras el umbral a otra dimensión. El coronavirus no se infiltró en tu cuerpo, ni en tu sangre, o en tus pulmones, ni invadió tus entrañas.

Pero sí propició, que el caos y la desorganización que hay en el sistema de salud del país, te dejará sin medicamentos y sin doctores, que exhaustos de atender la pandemia, no pudieron dedicarte un poco más de tiempo, ni ofrecerte las medicinas apropiadas para tu enfermedad, porque simplemente no las había.

Eres otra de las víctimas de las deficiencias que hoy padecemos como nación y sociedad. A ti, no te vino como anillo al dedo la pandemia, ni la lastimosa precariedad de nuestro colapsado sistema de salud.

La cadena de errores o causalidades, te fueron llevando cada día que pasaba a la orilla del río que trasciende el plano terrenal. Aún con el eslabonamiento de hechos infaustos, no perdiste el ánimo, pero si te preocupó tu familia, tus pequeños nietos y tus amigos a los que nos dejaste en la orfandad.

Serás otro número en la estadística que se esconde como polvo bajo una gran alfombra del fastuoso palacio nacional, donde de manera cotidiana un sofista rodeado de reflectores y corbatas de seda da a conocer dudosas cifras, que nos hunden cada vez más en la incertidumbre.

Mientras en los hospitales, la gente muere y se debate en la espantosa austeridad, en la soledad, en el desamparo más lúgubre, en las catacumbas del olvido, que contrastan con la frivolidad, de quienes dicen representarnos.

Por desgracia ya no hay vuelta atrás, emprendiste ese viaje sin retorno. Pero Ángeles tu esposa, no olvidará tus conversaciones amorosas, los detalles caballerosos que construyeron su relación, durante más de tres décadas.

A tus hijos, les faltaran tus lecciones y tu madre extrañará con el más profundo dolor, todos los martes que le dedicabas semana tras semana, sin excepciones.

En el trabajo, no podremos olvidar tus consejos, como el Tío sabio de todos. Y yo, te viviré agradecido por la orientación que le diste a mi hija, cuando concluyó la preparatoria y quiso independizarse con sus roomies. Ella tampoco podrá olvidar las dulces y prudentes palabras, para sortear con éxito esa alocada etapa.

Tus padres te ayudaron a concluir la secundaria, luego tú, costeaste tu carrera técnica. Pero en la vida real, te licenciaste como gran amigo, solidario y fraterno.

Obtuviste la maestría orientando y resolviendo problemas de mucha gente que preocupada te contaba sus cuitas. Te doctoraste como gran ser humano, cercano y comprometido con los demás.

¿Por qué se va primero la gente buena? ¿por qué nos quita su guía? Tal vez porque terminaron su trabajo aquí, tal vez para evaluarnos desde otro sitio, tal vez para observarnos cómo asumimos nuestras responsabilidades con el prójimo, para que este mundo no se siga deteriorando entre charlatanes y esquizofrénicos.

Tal vez, para que hagamos conciencia de lo que tenemos al perderlo. Y para recordarnos, que no hay pretextos cuando se tiene amor a la vida, por dura que sea.
Contadores SDV

 

 

 

 

septiembre 10, 2020

2 comentarios en “Perder a un ser querido en época del coronavirus

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