COLUMNA/ ¿Por qué es importante la apropiación de litio en el país?

Dahena Falcón. Periodista.
Daena Falcón. Periodista.

 

El litio, calificado como “el petróleo del futuro” y “oro blanco”, cuenta con aplicaciones importantes dentro de la industria farmacéutica en donde, con bajas cantidades del metal, se crean medicamentos para tratar la depresión, manías, bipolaridad y otras psicopatías, ya que actúa como un calmante.

En el sector químico es utilizado como depurante de otros elementos, pero su uso más sobresaliente es en la industria electrónica, en donde se generan pilas de larga duración para teléfonos inteligentes y audífonos inalámbricos. El mismo fin tiene en la industria automotriz para la manufactura de pilas para los autos eléctricos de última generación que va en aumento.

Debido a su importancia dentro del proceso de transición energética y a que este elemento se encuentra abundante en el territorio nacional en los estados de Baja California, San Luis Potosí, Zacatecas y Sonora, la reforma energética del presidente Andrés Manuel López Obrador, contempla la apropiación de los minerales estratégicos.

Con esto el gobierno dejará de otorgar concesiones para la exploración y explotación de yacimientos de estos materiales a las empresas extranjeras, pero, ¿qué es la reforma energética?

Es una iniciativa de decreto que consta de la reforma a los artículos 25, 27 y 28 de la Constitución, que hablan del crecimiento económico del país, la propiedad del territorio y la monopolización, consecutivamente.

Esta propuesta que fue enviada por AMLO al Congreso de la Unión para su aprobación, es vista como una contra reforma a la del ex presidente Enrique Peña Nieto, aprobada en 2013, que abrió el mercado energético a la inversión privada y extranjera bajo el argumento de generar mayor competitividad y oferta en los precios a los usuarios.

Esta nueva propuesta tiene como objetivo un cambio administrativo en los sectores petrolero, de energías limpias y principalmente en el eléctrico, en donde se planeta la desintegración de la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) y la Comisión Reguladora de Energía (CRE), encargadas de elegir las mejores ofertas para ponerlas en el mercado, delegando sus funciones a la Comisión Federal de Electricidad (CFE), quienes no sólo otorgarían el servicio eléctrico sino también lo administrarán.

Así, se verían afectadas las empresas privadas que actualmente brindan servicios eléctricos como Iberdrola, empresa española que opera desde hace dos décadas en México con 20 plantas distribuidas en Baja California, Durango, Querétaro, San Luis Potosí, Nuevo León, Tamaulipas, Monterrey y Sinaloa.

Aunque el documento presentado por el Ejecutivo explica que la generación de electricidad deberá ser en un 54% de la CFE y el 46% restante de las compañías privadas, lo cual no implica la monopolización del sector como algunos lo refieren.

Los expresidentes panistas, Felipe Calderón y Vicente Fox, impulsaron en sus respectivos mandatos reformas que permitieron la inyección de capital extranjero en materia de petróleo, aunque sin gran éxito.

La reforma más reciente, impulsada por Peña Nieto en el “Pacto por México”, culminó con la apertura a la inversión extranjera en los sectores petrolero y energético, pretendiendo ofertar mejores precios a los usuarios, aunque a 8 años de su aprobación, el costo de la gasolina se ha duplicado.

Ante las acusaciones que ha sufrido por parte de la oposición en donde señalan un intento de expropiación por parte del Ejecutivo, López Obrador aclaró que la reforma no pretende apropiarse del sector eléctrico, pero tampoco permitirá que “un puñado de empresas” se siga beneficiando a costa del sufrimiento de la gente.

La propuesta emitida por el Ejecutivo Federal se encuentra en estos momentos siendo analizada por la Cámara de Senadores, en donde necesita de dos tercios de votos afirmativos para ser aprobada.

Debido a que Morena ya no cuenta con la mayoría representativa y a que la oposición panista votó en negativa, la decisión definitiva recae en la bancada del PRI, quienes siguen discutiendo su postura.

Ante esta indecisión, el presidente ha dicho que “esta es su oportunidad para saldar la deuda histórica con el pueblo”, asimismo aseguró que aquellos que estén en contra de su propuesta, están en contra de la ciudadanía.

Ignacio Mier Velazco, coordinador del grupo mayoritario de Morena en la Cámara de Diputados, adelantó que la reforma constitucional se estará votando en el pleno de San Lázaro entre el 12 de noviembre y el 15 de diciembre.

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