PORFIRIO MUÑOZ LEDO: LUZ Y SOMBRA

COLUMNA| Mentiras Verdaderas

Enrique Terán
Enrique Terán. Analista Político

Conocí a Porfirio Muñoz Ledo en la LXI legislatura de la Cámara de diputados: AMLO dio la orden de crear un frente; que llamaron: “Diputados del movimiento” eran treinta legisladores, pero en su mayoría eran unos idiotas por decirlo suave; entre ellos: Agustín Guerrero (apodado: el tontín) cuando platicas con él; adquiere sentido el apodo. Alejandro Encinas si bien no era un zopenco; pero si un tibio. Los más destacados eran: Gerardo Fernández Noroña, Mario di Costanzo, Jaime Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo: era un cuarteto perfecto: Noroña con su histrionismo daba la nota, Mario un economista brillante, Jaime Cárdenas (exconsejero del IFE) un abogado con grandes capacidades jurídicas y el sibarita de Porfirio un orador de gran calado, histriónico en su justa dimensión, intelectual, un internacionalista formado en las naciones unidas y el servicio exterior, traían a raya el congreso; a pesar de ser una minoría. Si bien las elecciones celebradas en 2012, la izquierda no logro llegar a la presidencia; esta oposición dura, debilito al PAN, mandándolo al tercer lugar en los comicios para la presidencia.
Fui testigo de cómo Porfirio, hacia oficio político, se sentaba con Beatriz Paredes con Javier Corral; se manejaba con mucha sutiliza y astucia a diferencia de Fernández Noroña que no dejaba pasar una sola batalla; Muñoz Ledo las elegía con cautela. AMLO en vez de conservar a estos cuadros políticos; les pago mal y prefirió llenarse de zalameros profesionales. Noroña se fue a la banca y cruzo el desierto seis años, Jaime Cárdenas desapareció del mapa; Mario di Costanzo se fue a buscar chamba con Luis Videgaray y lo acusaron de traidor; cuando lo nombraron presidente de la CONDUSEF en el gobierno de Peña Nieto. AMLO al estilo de Stalin con Trotsky; mando a borrarlo de las fotos del movimiento de regeneración nacional. Porfirio Muñoz Ledo quien enfrento momentos duros; como cuando increpo a Miguel de la Madrid en su sexto informe y recibió patadas en las piernas, por el Secretario de la Defensa en el vestíbulo de la cámara, como cuando Cárdenas dio órdenes para sacarlo del PRD. Porfirio decidió por primera vez en su vida, tener disciplina de partido sin partido. Cuentan que adelgazo el ego y fue a ver a Alberto Anaya el dueño del “Partido del Trabajo” para una senaduría y le dieron atole con el dedo; la senaduría termino para un ejecutivo de Televisa.
Porfirio Muñoz Ledo es un político de luz y sombra: Un ego grandísimo, supremamente inteligente, un animal político, un vanidoso, egoentrico imperial. Un día le pregunte: Don Porfirio: ¿Luis Echeverría no lo dejo ser presidente de México por ser demasiado inteligente o simplemente fracaso? El me contesto: Ambas cosas son ciertas. Por desgracia en este país no se valora la inteligencia o las capacidades intelectuales; la regla no escrita en política es marginarlos, demasiada inteligencia; abruma, no es de extrañarse que todos los que fueron presidentes en el régimen priista: eran torpes, pero sumisos, leales y zalameros. Como dijo Carlos Fuentes en su libro “La silla del águila” “Un político no debe dejar huella de sus indiscreciones, que eliminan la confianza, ni de su talento, que alimenta la envidia”
Quizá por eso ayer en la comparecencia de Rosario Piedra Ibarra; su propio partido lo censuro, con la misma mezquindad que lo hizo Luis Echeverría y Cuauhtémoc Cárdenas; la rebeldía no se permite en el sistema político mexicano y quien se salga del guion será rechazado, excluido: Los inteligentes somos como leprosos, alardeando que andamos por allí, prodigando criticas de manera gratuita, sin ninguna otra intención más que el ejercicio de la verdad, mostrando a todos que el rey anda desnudo, ridiculizando a los que se creen poseedores del poder; el precio a pagar es ser rechazado, excluido, odiado, desterrado, no nos invitan a sus fiestas. El politólogo Isaiah Berlin en su ensayo “Contra corriente” habla de los pensadores marginales que lidiaron con la mezquindad de propios extraños y por no ser escuchados: los fanatismos del nacionalismo, de una figura de poder; llevaron a borrar nuestra identidad y llegamos tarde al festín de la razón. AMLO les da cabida a sus lambiscones y no quiere escuchar; por esa gran soberbia envestida de 30 millones de votos; ojala el presidente recuerde lo que Muñoz Ledo le dijo a Ernesto Zedillo, la primera vez que el PRI perdió la mayoría absoluta en 1997: “…saber gobernar es también saber escuchar y saber rectificar, el ejercicio democrático del poder es, ciertamente, mandar obedeciendo” Dejen de ser súbditos y seamos ciudadanos.
Atte Enrique Terán

1 Trackback / Pingback

  1. Plymouth workers call in sick more than any other UK city

Deja un comentario