Que hable la banda

Por: Humberto Morgan Colón

COLUMNA/ ECOS DE LA METRÓPOLI

 

Durante varios meses titulamos a esta columna, Que hable la banda, en referencia al origen juvenil de quien escribe y a la necesidad de compartir y transmitir algunas ideas, conceptos y vivencias de nuestra historia y cotidianidad.

Sin embargo, los tiempos cambian y nosotros con ellos. Por esto y desde hoy, iniciamos un nuevo ciclo, en el que como el fenómeno del eco, replicaremos, retransmitiremos y daremos cuenta de los acontecimientos de la gran metrópoli, junto a otros temas de carácter nacional.

Precisamente haciéndonos eco de Frederick Nietzsche, analizaremos los sucesos, sus causas y motivaciones, puesto que según el filósofo, no hay hechos, sino interpretaciones. Lo que implica un verdadero esfuerzo de intelección, en un mundo que está acostumbrándose a las fakes news y a la falta de verificación de las noticias que se transmiten todos los días a través de las redes sociales.

Un tema de trascendencia mundial es el triunfo del presidente electo Joe Biden y la vicepresidenta electa Kamala Harris, que sin duda, rebasa a los Estados Unidos de América como pueblo, pues inicia una nueva fase para seguir construyendo sobre el sistema democrático del mundo occidental, que si bien no es perfecto y ha generado grandes disparidades entre personas y pueblos, si es mucho mejor que los regímenes de un solo hombre y los neopopulistas.


Sistemas que se aprovechan de la necesidad e ignorancia de los que menos tienen y lucran con la pobreza, destruyendo lo hecho por sus adversarios ideológicos, sin proponer o tener la creatividad para construir mundos distintos donde se alcance la justicia social y se respeten los derechos y las libertades humanas.

Por supuesto que hay múltiples causas por las que la gente voto por Donald Trump. En un inicio, todos desestimaron el resentimiento de millones de norteamericanos a los que supo ganarse con un discurso virulento y de bravucón de cantina.

En efecto, Trump canalizó la furia de los estadounidenses contra la clase política neoliberal de Washington. Encontró la manera de explotar la ansiedad que les causaba el presente y su miedo por un futuro incierto. Los convenció de sentir dolor por trabajar muy duro y haber sido olvidados, privilegiándose a los inmigrantes.

Las excentricidades de su reality show, su oratoria vulgar, sus discursos llenos de mentiras e insultos hacia casi todos los sectores de la sociedad estadounidense – latinos, afroamericanos, héroes de guerra, mujeres y musulmanes- en lugar de descalificarlo para llegar a la presidencia, lo apuntalaron, dándole una victoria sin precedente.


Trump reconstruyo el movimiento de levantamiento de los estadounidenses olvidados, que evocó la “mayoría silente de Richard Nixon” a finales de los años 60. Metiendo en la cabeza de una gruesa capa de ciudadanos, que los americanos estaban hambrientos de cambio y que él era el hombre para hacerlo. Que solo él podría “limpiar el pantano”, al barrer con la corrupción en Washington.

Cuatro años después, el supuesto remedio para reconstruir la sociedad norteamericana, el presidente Trump, fracasó. El gran laboratorio social que constituye los Estados Unidos, donde viven gentes de prácticamente todo el mundo, nos da esperanzas de volver a una senda donde se reinstalen los derechos y las instituciones republicanas, para que resistan y soporten los anhelos y obsesiones de salvadores de la patria, de mesías, de hombres predestinados e iluminados.

No obstante, ahora tenemos que esforzarnos más, para que México también resuelva su presente con la suma de todas y de todos, donde cancelamos la anacrónica ideología de que para salvar a los pobres hay que darles migajas, dadivas y restos del banquete nacional, convertidas en becas o apoyos del Gobierno.


Para mejorar a la nación, se necesita castigar a los corruptos, desterrar a los abusivos neoliberales y neopopulistas y privilegiar a los más necesitados en un sólido marco legal y con la garantía de instituciones fuertes. Además de educación de calidad basada en la ciencia, con un sistema robusto de salud y con un andamiaje que motive la productividad y el desarrollo de habilidades en igualdad de circunstancias.

Probablemente el triunfo demócrata en los Estados Unidos sea un incentivo en otros países para retomar los cauces democráticos, probablemente en las elecciones del 2021 en nuestro país, el eco del triunfo de Biden y de Harris, nos motive a reconfigurar la política nacional.

Contadores SDV

 

 

noviembre 12, 2020

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