¡Que nadie se sienta engañado!

Rosalía Vergara. Analista Político.
Rosalía Vergara. Analista Político.

Rosalía Vergara

Reportera de la Revista Proceso

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Columna #NoPolitices

 

Ha pasado más de un año de que inició la pandemia de Covid-19 y la gente sigue sin entender que si puede se quede en su casa, si no puede, se cuide mucho y si no cree, mejor no hable, porque con su mala lengua vaya a salpicar a alguien, lo contagie, desarrolle la enfermedad en etapa grave y muera, mientras el negacionista se niega a dejar de hablar.

No me refiero a quienes se contagian porque tienen que trabajar, salir por necesidad o  están afuera de un hospital, esperando que las noticias no sean fatales, pero ahí están, esperando lo mejor, aunque las más es lo peor.

Me refiero a entes como la mujer oriunda de Tampico que viajó a Nuevo León con toda su familia, cinco personas que también se contagiaron con la de la variante B117 del virus SARS-CoV-2 que provino de Reino Unido. Todo por celebrar el año nuevo, como si una fiesta pudiera detener el tiempo o lo hiciera más llevadero en época de pandemia.

Estos casos confirmaron, el 21 de enero, la transmisión local en la entidad de la nueva variante inglesa como al SARS Co-2 le llaman chino o al AH1N1 le llamaron mexicano, con todo el dejo discriminatorio que  conlleva etiquetar a la gente, hasta en el Facebook porque siempre se te olvida alguien.

La narrativa de la secretaria de Salud, Gloria Molina, fue que la familia viajó a Monterrey porque la hija iba a ver a un ente que llegó de Londres a pasar el último día del año con ellos y todos, además, se largaron a Acapulco, Guerrero, porque en el mar la vida es más sabrosa, pero los síntomas de Covid-19 se sienten igual que en todo el mundo, de la fregada.

Al tercer día de ver el amanecer y el atardecer tirados en la playa como sirenas y sirenos quizá esperando la llegada de Greenpeace para que los rodeara como forma de protección, presentaron los primeros síntomas.

El 4 de enero se hicieron la prueba de laboratorio y entre el 13 y 15 de enero el laboratorio los notificó que dieron positivo a la irresponsabilidad y al SARS-CoV2 causante de Covid-19.

El 10 de enero, el gobierno de Tamaulipas había confirmado el primer caso en el país de la nueva cepa. Se trató de un viajero internacional de 56 años que llegó a Matamoros, Tamaulipas procedente de la Ciudad de México, a donde llegó de Londres.

Ese mismo 21 de enero, la Organización  Partners In Health aseguró que las personas con Síndrome de Down tienen más probabilidades de ser hospitalizadas o morir de Covid-19, y más aún si tienen comorbilidades como diabetes o hipertensión.

Citó el estudio Covid-19 Morality Risk in Down Syndrome: Results From a Cohort Study of 8 Million Adults, que incluyó a más de 8 millones de adultos en Reino Unido, las personas con Síndrome de Down tienen cinco veces más probabilidades de requerir hospitalización y más de 10 veces de fallecer por Covid-19 en comparación a la población en general, en ausencia de otras enfermedades concomitantes.

Más letal

Un día después, el 22 de enero, el Primer Ministro de Reino Unido, Boris Johnson, aseguró que la nueva variante del SARS-CoV-2, la B1.1.7, podría ser 30% más letal que la origina, en personas mayores de 60 años.

En una comparecencia informativa en Downing Street, explicó que lo anterior fue arrojado por “algunas evidencias” científicas. Antes del anuncio se aseguraba que la nueva cepa era 70% más contagiosa.

“Todas las evidencias que tenemos muestran que las actuales vacunas siguen siendo efectivas contra el antiguo coronavirus y también contra la nueva variante”, explicó como calmante al mundano mundo apanicado por el anuncio original, el de que en lugar de ser “más mejor” es más mortal.

El científico jefe del Gobierno de Reino Unido, Patrick Vallance, para quien “las pruebas no son todavía muy firmes” y las cifras siguen provocando incertidumbre, lo que supone un “motivo de preocupación”.

Ese mismo día, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) aseguró que los adultos jóvenes y de mediana edad de América Latina y El Caribe tiene un mayor riesgo de enfermarse gravemente o morir de Covid-19 que sus pares en regiones más desarrolladas.

En un comunicado sobre el estudio, fechado el 15 de diciembre del año pasado, difundido por El País, destacó que de los cinco países en desarrollo con más muertes confirmadas por Covid-19 cuatro están en América Latina.

“La alta prevalencia de morbilidades y las limitaciones de los servicios de salud han hecho que los adultos jóvenes y de mediana edad sean más vulnerables a la pandemia de Covid-19 que en otras regiones del mundo”, comentó el economista investigador del BID y uno de los coautores del informe, Juan Pablo Chauvin.

La cepa británica

El 18 de enero, la Organización Mundial de la Salud (OMS) informó que la cepa británica tenía presencia, hasta ese momento, 58 países de cuatro continentes y la sudafricana en 22 naciones, de acuerdo con el director de Emergencias Sanitarias, Mike Ryan, durante su intervención en el Comité Ejecutivo.

El 15 de enero, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés aseguraron que la variante del coronavirus B.1.1.7  detectada en Reino Unido y que es dos veces más contagiosa que el SARS-CoV-2 será la que predomine en marzo próximo en Estados Unidos.

Antes, el 19 de enero, la agencia Associated Press, informó que las mutaciones del virus SARS-CoV-2 causante de Covid-19 están apareciendo rápidamente y cuanto más tiempo se tarde en vacunar a la población más probable resultaría el surgimiento de una variante que pueda evadir los tratamientos y vacunas actuales.

“El coronavirus se está volviendo más diverso genéticamente y cada nueva infección le da al virus la oportunidad de mutar mientras hace copias de sí mismo, amenazando con deshacer el progreso logrado hasta ahora para controlar la pandemia”, señaló en la nota informativa firmada por Marilynn Marchione.

Por eso, advirtió que quizá ahora los más jóvenes están menos dispuestos a usar cubrebocas, evitar multitudes y tomar otras medidas para no infectarse porque la cepa actual no los enferma mucho, pero “en un cambio mutacional, podría hacerlo”, dijo Sabeti y citó el caso del virus del Ébola que mutó en 2014 y lo empeoró mucho.

“Hemos comenzado a ver una evolución sorprendente del virus. El hecho de que hayamos observado tres variantes de preocupación desde septiembre sugiere que es probable que haya más en el futuro”, escribió en Twitter el biólogo Trevor Bedford del Fred Hutchinson Cancer Research Center en Seatle.

Las mutaciones

Un par de meses después de descubierto el virus en China, en marzo del año pasado, surgió una mutación llamada D614G que lo volvió fácil de propagar y pronto se convirtió en la versión dominante en todo el mundo.

La cepa mutada de SARS-CoV-2 identificada en Reino Unido, en septiembre del año pasado, se convirtió en la predominante en pocos meses y está presente actualmente en al menos 30 países, incluyendo Estados Unidos.

Después, Brasil y Sudáfrica informaron de nuevas variantes que, según pruebas de laboratorio, pueden ser menos susceptibles a los fármacos de anticuerpos o al plasma de convalecencia que ayudan al cuerpo a combatir al virus.  

Y el martes 19 de enero, investigadores del Centro Médico Cedars-Sinai en Los Ángeles, California, confirmaron otra nueva variante en un tercio de los casos de Covid-19 en esa ciudad y que pudo ser la causante del aumento de contagios.

 A los funcionarios de salud les preocupa que si el virus cambia lo suficiente podría la gente contraer Covid-19 por segunda vez, pues aunque en la actualidad la reinfección es rara, comentó que Brasil ya confirmó un caso de alguien con la nueva variante que ya se había enfermado con una versión anterior del virus meses atrás.

“Todavía queremos que la gente se esté enmascarando. Todavía necesitamos que la gente limite la congregación con personas fuera de su hogar. Todavía necesitamos que las personas se laven las manos y estén realmente atentos a esas prácticas de salud pública, especialmente a medida que surgen estas nuevas variantes”, señaló Loyce Pace, quien encabeza el Consejo de Salud Global sin fines de lucro.

Nos lo están advirtiendo y nos seguimos engañando, algunos más que otros. Y aunque me estoy resignando a que esta sea mi nueva anormalidad, no me quiero conformar a esta triste sensación de quererme poner a chillar por cada muerto, contagiado, hospitalizado o irresponsable que hace fiestas como si de eso se tratara la vida, como me entero a diario.

Ha pasado más de un año de que inició la pandemia. Nadie podemos decir que no estamos advertidos. ¡Qué nadie se sienta engañado!

PD: #FuerzaPresidente

 

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