¿Quién nos ha robado el mes de Abril?

Por: Enrique Terán

Enrique Terán
Enrique Terán. Analista Político.

COLUMNA/ MENTIRAS VERDADERAS

Sin duda, la inmensa mayoría de los lectores; sabe que el título de mi columna semanal, hace alusión a la canción de Joaquín Sabina.

Un cúmulo de desgracias han asolado al mundo; sin duda las calles desoladas, una incertidumbre que asusta; han hecho unos días tétricos y una sociedad desamparada; pareciera que no hubiera cura ni remedio, para esa tristeza desoladora que se respira en el ambiente.

Yo que soy un liberal; casi anarquista, he decidió acatar el confinamiento, no por ser respetuoso de las leyes, un ciudadano ilustre o víctima del miedo a esta pandemia que tiene paralizado al mundo; nada de ello me doblega o me hace retirar lo dicho; sobre el Covid-19.

Simplemente no hay a donde ir, poco a poco, fueron cerrando los parques, las alamedas, los corredores y se ha vuelto desoladora la calle; con riesgos de saqueo, ya que la autoridad está más ausente que de costumbre.

Ni la ecuanimidad del más sensato de los hombres que pisa este planeta, puede combatir semejante sentimiento de este desamparo que se apodero de nuestro planeta.

No hay a donde ir, las fronteras están cerradas; las calles de la Habana están apagadas, la Fontana di Trevi en Italia no solo está abandonada, dicen los que saben, que está infectada; la puerta de Alcalá ya nadie le hace reverencias y las calles de nuestro amado y repudiado centro histórico; lucen desiertas y vacías; ya hasta el olor a orines hediondos que tanto le irritaba a María Félix; han pasado al olvido.

Por si fuera poco: Marcos Mundstock la voz de Les Luthiers se ha ido para no volver. Luis Sepulveda escritor chileno; con una literatura sencilla, sin pretensiones y bella como todo aquello que es sencillo y hecho para despertar cosas que construyan amor; lo ha matado este virus.

Sin hablar de la muerte de los comunes, que pasarán a ser polvo y olvido; solo serán una estadística más, fría y desalmada.

Algunos han mantenido el ánimo, el optimismo que levanta ingenuos e idiotas (concepto griego) voluntarios y orgullosos de serlo; hasta los más ruines que buscan hacer negocio con la necesidad y la torpeza: desde vender cubre bocas que no sirven para nada; hasta subsecretarios que hasta antes de ayer eran anónimos, que se frotan las manos y saborean los preludios del poder; la ciudadanía que es más inteligente por arriba del promedio, ha decidido sucumbir a sus enredos.

Quizá hasta la estupidez humana se hace exponencial y pareciera ya normal; ya hasta creo que es una obligación ciudadana, aceptarla, respetarla y porqué no, abrazarla.

Ni John Stuart Mill, ni  Étienne de La Boétie; grandes pensadores liberales, nos dejaron en sus obras ¿Qué hacer, cuando el mundo ha decidido derrotarse; en una conjura; sin remedio?

Javier Alatorre fue linchado; por querer expresar y convocar; bajarle a la histeria y dejar de hacer héroe a un canta mañanas. Si osas salir a la calle sin cubrebocas; serás linchado.

Habrá que esperar que la naturaleza; agarre su cauce, que los tribunos y gobernantes; decidan levantar este arresto domiciliario voluntario.

Espero que la gloria no se la lleven los más abyectos como Bolsonaro o Trump; porque entonces a despecho de despreciar el neo fascismo, tendremos que reconocer que ellos tenían razón y la máxima de los ciudadanos idiotas se cumplirá: Los pueblos tienen los gobiernos que se merecen.

Atte Enrique Terán

abril 24, 2020

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