EL RETO DE NUESTRA GENERACIÓN

Por: Alejandro Villafuerte

COLUMNA/ LA ÚLTIMA PIEZA DEL TABLERO

 

Según la Teoría de las Generaciones de Ortega y Gasset, estas nacen aproximadamente cada 15 años, con una nueva forma de pensar y ver al mundo.

Es decir que para este pensador español, son los cambios en la sensibilidad de vida, son las decisivas en la historia.


El modelo Orteguiano, da paso a reflexionar sobre nuestro ahora y la generación que está asumiendo los retos del momento, y nos referimos principalmente a las generaciones millenial y sus anteriores próximas (es decir los nacidos de 1980 al 2000). Bajo la premisa de que todos somos parte de la historia.

Debemos comprender el alcance generacional, desde su gestación, su consolidación, su empoderamiento y en algunos casos la de su decadencia, pero ¿en qué etapa nos encontramos?

Sin embargo, a la par de estar viviendo el proceso de esta pandemia, ya es bien sabido que representa una amenaza a nuestra salud e integridad física, pero más allá de ver el lado negativo, los invitaría a que viéramos el lado positivo; si pensamos que el quedarse en casa, es un verdadero adelanto en nuestro futuro próximo, en la implementación de nuevas tecnologías en diversos ámbitos, y que justamente nos encontramos en pruebas, para ver cómo nos podemos adaptar.

Usar nuestras las tecnologías actuales, para aprender aquello que ignoramos y que es y será indispensable como en este momento, pensar en la auto sustentabilidad familiar, el involucrarse en negocios solidarios, enseñar a otros lo que sabemos, poner a prueba nuestras capacidades cognitivas, artísticas, científicas, etc.

Nuestra ventaja, es que más de una generación se ha sabido adaptar, pues hoy trabajar desde una computadora conectada al internet, es una realidad, que se intensifica en la medida del distanciamiento.

Estos cambios nos obligan aceptar la realidad, como el florecimiento de los negocios virtuales 2.0, las relaciones humanas a distancia, como enamorarse de otra persona de algún país lejano en tiempo real, así mismo, se han cerrado los estados para jugar virtualmente un partido de fútbol.

La desconfianza y el alejamiento hacia los medios de comunicación tradicionales, como la radio y principalmente la televisión, es sin duda, por la falta de contenidos interactivos, lo que ha llevado a nuestra generación a solo depender de internet y sus variantes, y si el individualismo sigue imperando sobre el colectivismo.

Esto podría llevarnos al colapso generacional, por depender en gran medida del internet y de las redes sociales, por lo que debemos preguntarnos ¿Qué haríamos si un día estas colapsaran las redes sociales? Lo hemos padecido cuando por unas horas cae twitter, Facebook o Whats App, etc.

¿Qué tanto dependemos de internet? La respuesta es que es casi indispensable, para nuestra vida moderna, pero ¿cómo podemos ser realmente felices independientemente de las tecnologías? Mientras reflexionamos esto, es momento de explorar lo que amamos en verdad, ver si somos una sociedad más humanista y justa que antes, y preguntarnos, si todavía extrañamos el cariño de los otros, junto con los abrazos profundos y sinceros.

Lejos de que si esta pandemia asentará la transformación emprendida por el Presidente Andrés Manuel López Obrador, en nuestro país, su terminología empleada “Nos vino como anillo al dedo” para muchos nos resulta incomprensible, pero si la podemos aplicar para actuar frente a la otra pandemia, que vive nuestra joven sociedad actual, inmersa dentro del aburrimiento, el ocio, la injusticia y la improductividad, podemos vencer todo esto y alejar el posible colapso de nuestra generación actual.

abril 22, 2020

Deja un comentario