Séptimo, II Informe de Gobierno

Por: Humberto Morgan Colón

Humberto Morgan Colón. Analista Político.
Humberto Morgan Colón. Analista Político.

COLUMNA / QUE HABLE LA BANDA.

La recurrencia del presidente de la república para dar a conocer los avances de su Gobierno, tanto en las mañaneras como en los informes que rinde trimestralmente, tuvo su etapa de obligatoriedad constitucional el pasado 1 de septiembre.

Por la mañana, con un mensaje emitido a los ciudadanos y a un grupo de 70 invitados especiales en palacio nacional y por la tarde, con la entrega del informe escrito a la cámara de diputados.

En su tercer mensaje a la nación de 2020 y segundo constitucional, destacan los pocos datos, los lugares comunes y las cifras genéricas, además de la prudencia para evitar un falaz triunfalismo, obligado por los magros resultados en economía, salud, seguridad pública y generación de empleos.

Aún con esto, el presidente sentenció. No es para presumir, pero en el peor momento contamos con el mejor Gobierno, haciendo referencia a las trágicas condiciones que padecemos en el país y al relato épico que quiere construir para emularse con Benito Juárez, o como lo ha dicho en recientes días, ser el segundo mejor mandatario del mundo.


El mensaje dio inicio, con su reiterado y trillado tema de la lucha contra la corrupción, en el que enfatizo que, Este gobierno no será recordado por corrupto. Nuestro principal legado será purificar la vida pública de México. No obstante, no aclaró las estrategias, métodos o pasos para desterrarla y tampoco hablo de los casos propios de Morena, como el de Bartlett, el de la secretaria Irma Eréndira Sandoval, la expresidenta del partido Yeidckol Polevnsky o el de su hermano Pio López Obrador, entre muchos más.
En salud destacó, La pandemia no es un asunto político sino de salud pública. Por eso he confiado las decisiones en esta materia a un equipo de profesionales con gran experiencia y capacidad. Los mismos que permitieron llegar a la muy catastrófica cifra de más de 65,816 muertos hasta el día de ayer, asentados en datos oficiales.

Sin contar el subregistro y el factor 3.5 que en números reales elevaría la cifra a más de 232 mil fallecimientos, afianzándonos dentro de los 3 peores países en el manejo de la epidemia.

En materia económica manifestó, Estamos enfrentando la crisis económica provocada por la pandemia con una fórmula distinta. Ahora, todos los apoyos y créditos se entregan de manera directa para reactivar la economía de abajo hacia arriba. Ya no se da prioridad a las grandes empresas y bancos.

Ahora, por el bien de todos, primero se rescata al pueblo. Apoyos insuficientes que pretenden constituir un ejército electoral. Que roban las oportunidades de desarrollo y emprendimiento de miles de personas, que se acostumbraran a esperar la dadiva. Haciéndoles dependientes de un Gobierno que no puede ofrecerles un camino de realización, ni la posibilidad de aspirar a ser libres y autosuficientes, con un empleo bien remunerado o apoyos reales a las pymes o al campo.

En su exposición sincrética, a la que nos quiere acostumbrar, no faltaron las reminiscencias al pasado de un México heroico y su retrotopía. A las alusiones religiosas como la de purificar la vida de la nación y ahora, hasta reivindicar una sentencia del padre del capitalismo, Adam Smith.

Por más egoísta que quiera suponerse al hombre, evidentemente hay algunos elementos en su naturaleza que lo hacen interesarse en la suerte de los otros de tal modo, que la felicidad de éstos le es necesaria, aunque de ello nada obtenga, a no ser el placer de presenciarla. Frase con la que trazo un paralelismo de la economía moral, que dice estar aplicando.

Con respecto a los jóvenes expreso. Antes se les daba la espalda y se les discriminaba; ahora tienen garantizado el derecho a la educación y al trabajo; ya no son “ninis”, como despectivamente se les decía; ahora son estudiantes becados o aprendices contratados con salario mínimo para que puedan capacitarse y salir adelante. No dejaremos que los jóvenes sean enganchados por la delincuencia. No están solos, con ellos estamos construyendo el futuro.

Otra afirmación falsa, pues con la instrucción del primer mandatario, Morena puso en marcha el programa cardinal, Jóvenes Construyendo el Futuro, proyecto que resultó un fracaso parcial, al incumplir su meta de 2 millones 900 mil beneficiarios anuales y comprobarse en distintas revisiones, que está plagado de inconsistencias, corrupción y pésima planeación.

Desafortunadamente este año, solo llegará a un poco más de 500 mil muchachos, cuando la cifra de jóvenes que no estudian ni trabajan en el país, es de 10 millones 600 mil personas. Es decir, el programa estrella del Gobierno en este rubro, solo dará cobertura al 5 por ciento de este sector.

Ante la perdida de aproximadamente 12 millones de empleos a nivel nacional, el presidente reitero, En el mes de agosto, se crearon 93 mil nuevos empleos. Y, vamos viento en popa en la construcción del aeropuerto General Felipe Ángeles, la nueva refinería de Dos Bocas y el Tren Maya; estamos haciendo realidad el desarrollo del Istmo de Tehuantepec para comunicar a los países de Asia con la costa este de los Estados Unidos. Además, estas obras generarán 150 mil empleos en el transcurso de este año. Con lo cual, habrá un déficit de 11 millones 770 mil empleos al finalizar el 2020.

Paradójicamente, los expresidentes del pasado neoliberal aparecían en menos actos públicos para informar, pero presentaban mayores resultados. Ahora, el primer mandatario aparece mucho más en televisión, en los diarios de circulación nacional y en las redes sociales, mostrando raquíticos logros de su Administración.

Por lo que es oportuno preguntarnos. ¿Se debe evaluar la gestión de un gobernante por el número de apariciones en los medios de comunicación y por sus intenciones, o por sus resultados?
Preguntas para reflexionar de aquí al 2021.

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septiembre 3, 2020

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