La solidaridad en tiempos del coronavirus. El caso del Observatorio de Seguridad Ciudadana, Pro México.

Por: Humberto Morgan Colón

COLUMNA QUE HABLE LA BANDA

 

En épocas de catástrofes y trances difíciles para la humanidad, como las guerras, los desastres naturales, las crisis y profundas depresiones económicas, todas calamidades que nos llevan al límite, como la pandemia que hoy vivimos.

Los seres humanos ofrecemos lo mejor de nosotros, pero algunas veces, también lo más despreciable de nuestra especie.

En esos momentos extremos, somos testigos de acciones grandiosas y encomiables, de muestras de ayuda, de solidaridad, de empatía y de esperanza. Y desafortunadamente también, otras que nos llevan a pensar que los seres más destructivos y perversos del planeta somos los humanos.

Hay, quienes en estas circunstancias se aprovechan del dolor y del sufrimiento del prójimo, para satisfacer sus necesidades y deseos, incluso disfrutando de la desgracia de los otros.

Las dos facetas de la naturaleza humana las hemos vivido en las últimas décadas con intensidad, con asombro, orgullo y a veces indignación, según sea el caso y el rasero nuestros valores. En el terremoto de 1985, vimos emerger la fuerza de la sociedad civil, ante la incompetencia y el abandono del gobierno.

Nos enteramos de proezas y de héroes anónimos, que removieron escombros para salvar vidas, aún a costa de su propia integridad; otros que se organizaron para llevar víveres a la zona del desastre y que lograron actos de verdadero amor al género humano.

Desafortunadamente también, percibimos rapiña, desdén y desfalco en los recursos de donación, depositados en manos de malos servidores públicos que no aplicaron esos fondos en la reconstrucción de la ciudad.

Hoy con la pandemia que nos azota, hemos visto muestras de amor, solidaridad, ayuda y acompañamiento espiritual, debido al confinamiento que padecemos.

Desde los aplausos en balcones a médicos, enfermeras y personal que atiende en el mundo la primera línea de contención y alivio; la donación de millones de dólares por parte de ricos famosos; funciones virtuales de grandes estrellas, para hacer más llevadero el quédate en casa; hasta los actos simples pero entrañables como el del joven español que, con un megáfono, pidió matrimonio a su novia teniendo como escenario su balcón y a sus maravillados vecinos.

Ahora, con el positivo encierro de miles de personas, la tierra ha respirado, los animales salvajes han encontrado un remanso en playas y bosques, incluso en las ciudades se han visto algunos especímenes extraordinarios, que nos muestran la potencia de la vida.



Pero por otro lado, tristemente en nuestro país, esta epidemia no ha detenido al crimen organizado, ni a sus sicarios que, en el mes de abril, han marcado récord en el número de homicidios dolosos.

Afortunadamente en la ciudad de México, encontramos múltiples colectivos, grupos y personas, que viendo las consecuencias de tan extrema prueba con la que nos reta la naturaleza, se organizan para ayudar desinteresadamente y mostrar con su solidaridad, el cariño y el deseo para que afrontemos unidos estos tiempos de oscuridad.

Un caso verdaderamente excepcional, es el del Observatorio de Seguridad Ciudadana Pro México, una asociación civil que coadyuva en rubros de participación y seguridad ciudadana.

La integran, decenas de líderes naturales y representantes ciudadanos, con amplia trayectoria y activismo, en beneficio de 90 colonias, distribuidas en nueve alcaldías de la ciudad de México.

Con la iniciativa de su presidenta, Trinidad Belaunzarán y otras valiosísimas mujeres y hombres, llevan a cabo ahora mismo, un esfuerzo extraordinario para coadyuvar en el cuidado y la protección de la salud, de cientos de elementos de la policía capitalina, entregando kits de cubrebocas y dotaciones de gel antiséptico, en los diversos sectores de la ciudad.

 

Esta magnífica idea, retomada de una experiencia exitosa en la ciudad de Houston, la han cristalizado promoviendo la donación de insumos como telas, elástico y gel, además de pequeñas donaciones en efectivo, para pagar a costureras comprometidas, que manufacturan los cubrebocas y posteriormente los miembros del Observatorio, arman y distribuyen los kits.

La ayuda directa a los a cuerpos de seguridad es adicional a los insumos que la propia Secretaría de Seguridad Ciudadana entrega a sus elementos y tiene como objeto, mostrar el reconocimiento a la valentía, responsabilidad y compromiso personal de cada policía, además y sin duda, colaborar para cuidarlos a ellos y a sus familias. La filosofía del acto puede resumirse en la frase: Cuidamos a los que nos cuidan.

Hasta el día de hoy, han entregado miles de cubrebocas de tela lavable, reutilizable y concientizado a sus vecinos, para observar rigurosamente la Jornada de Sana Distancia y procurar en la medida de lo posible, la directriz, Quédate en Casa, evitando con ello, los riesgos de contagio y la multiplicación del virus.

Para cumplir estas metas, han diseñado un efectivo mecanismo de comunicación e información vía chats de whattsapp, que evita en la medida de lo posible, el traslado y la movilidad física.

Cabe destacar, que este instrumento de comunicación ciudadana es el mismo que utilizan para recabar la incidencia delictiva en sus colonias y compartirla con los mandos policiacos, para que de manera conjunta, se diseñen esquemas de prevención y atención de incidentes.

Lo que los ha llevado a especializar su uso y detectar la Cifra Ciudadana, conocida como cifra negra, constituida por los delitos que no se denuncian ante la fiscalía de la ciudad. Pero que al conocerse con este novedoso esquema, se identifican los lugares e infracciones recurrentes, para que después la policía intervenga, inhibiendo otros delitos.

El Observatorio de Seguridad Ciudadana Pro México, es un interesante encuentro y experimento social, que muestra la creatividad ciudadana y el compromiso desinteresado de hombres y mujeres, que perteneciendo a diversos sectores socioeconómicos de la población, fortalecen su condición disímbola con metas comunes, respeto, ayuda y tolerancia.

Pues sus miembros, lo mismo viven en las Lomas de Chapultepec, Tacubaya o en Milpa Alta, como en la colonia Narvarte o en Lindavista, en el Pedregal de San Ángel o el Pueblo de Santa Fe, entre otras zonas que denotan el mosaico multicultural y los contrastes de la ciudad de México.

La asociación, es una muestra valiosa del compromiso y de la organización con miras altas, sin protagonismos, ni actividad partidista, ni política y cuyo fin principal, es coadyuvar, proponer y colaborar en temas de seguridad ciudadana y de mejora en la participación social, para transformar su comunidad.
Vaya desde aquí un merecido reconocimiento a todas y todos estos ciudadanos ejemplares.

abril 23, 2020

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