Tenoch Huerta, soy tu fan

Por: Rosalía Vergara

Rosalía Vergara
Reportera de la Revista Proceso
Twitter: @rosaliaproceso
Facebook: /rosalia.vergara
Instagram: rosalia_vergara

 

Columna #NoPolitices

 

La semana pasada hubo un escándalo por la cancelación del foro de la Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) “Racismo y/o clasismo en México”, porque invitaron a un youtuber, cuyo nombre me reservo aludiendo al derecho de protección de mi imagen.

En respuesta, la organización Racismo Mx, en su cuenta de Facebook armó otro en línea denominado “El racismo no es un chiste”.

Al verlo, me volví más fan de Tenoch Huerta, no solo por su actuación en películas y series, sino por su claridad mental respecto al tema del clasismo y el racismo en los medios de comunicación.

Después de diversas intervenciones, el actor de películas como “Güeros”, “Déficit” o “Así del precipicio”, ganador del Premio Ariel (2011), Tenoch Huerta comentó: “Yo creo que aquí no se viene a dialogar con el racismo, no se viene a dialogar con el clasismo. No está a negociación. El clasismo y el racismo deben ser desterrados de México.

“Tiene que ser desterrado, perseguido y enclaustrado de nuestra sociedad. ¿Por qué? Porque es momento. No se dialoga con el racismo. Al racismo se le condena. Se dialoga con los individuos, se busca, a través de la información, hacerle llegar a los individuos teorías, posturas, visiones y experiencias de muchas personas que se han visto en desventaja frente a la sociedad. Eso es lo que hay que hacer.

“Pero hay cosas, momentos, dinámicas que no pasan con la voluntad. No pasa con que ‘espero que sea en buena onda’ o ‘y si le ruego a Trump, por favor Trump se buen pedo wey, espero que tu voluntad cambie’. ¡Te vas a la chingada, cabrón! ¡Eres un racista y se te van a poner límites!”.

En esos momentos me levanté a aplaudir desde mi oficina en casa, desde donde me estoy acostumbrando a mi nueva normalidad periodística y laboral. Momentos antes había participado el youtubero que no cito por protección a mi imagen, hizo referencia a la incorrección política y había relacionado su comedia y sentido del humor con el “gringo” y lo atribuyó a que creció con series como Los Simpson, South Park, entre otras comedias estadounidenses.

“Yo soy muy fan de la incorrección política no tanto porque me divierta el hecho de ser trasgresor sino porque se me hace la manera más horizontal de hacer humor de todo. Yo en mis canales procuro hacer chistes de cualquier persona y, para mí, es una cuestión personal, los sketches se diseñan como telaraña y es muy frágil que sea un chiste y no caer en un mensaje de odio o
denostar a alguien porque sí”, expresó.

Su “incorrección política”, dijo, se une a la burla y a la sátira. Consideró que la verdadera ofensa que tiene el humor, desde su perspectiva, es porque así fue educada su generación con los programas televisivos de humor, con los chistes de comediantes imitando a un gay o a la suegra y esos programas se veían en familia.

Tenoch Huerta le respondió de manera impecable, volviendo a captar tooooooooda mi atención:
“Yo también me crié con esa comedia, pero también fui a la Universidad y puedo pensar un poco más para cambiar mi discurso. Así que podemos echarle un poquito más de ganas, más allá de la comedia fácil donde se denigra o se racializa a un grupo para hacer reír a otros. No va así la comedia. Ya estamos en el 2020 y creo que tenemos que dar un paso más allá que para eso nos pagan, así que, por favor, si podemos poner a funcionar un poco la cabeza, me parece”.

Y, en ese momento, encendí mi cabecita y no encontré modo alguno para objetar tan buenos argumentos. Posteriormente, Tenoch Huerta se refirió a las narrativas y señaló que si no las cambiamos no podremos transformar todos los mitos y cuentos que nos han venido contando en el cine, la televisión, en los programas de “humor”, las revistas, etcétera.

En medio de la charla con otros personajes que no citaré, opinó que no solo se debe pedir hacer otro tipo de comedia, sino cambiar el discurso evitando la burla y los estereotipos donde se presenta al personaje moreno como el pobre o el violento y al rico como el romántico y con futuro en la vida.

“En las películas cuando hablamos de clase media baja y baja siempre son universos violentos, brutales, horribles, animales. Siempre los actores vamos a ser de piel morena. Pero cuando se habla de clase alta, siempre es comedia romántica, todos son caucásicos, todos en buena onda, todo bonito, las chavas no tienen obstáculos salvo dos o tres cosas que se tienen que convencer de que sí pueden, se sientan a ver el atardecer en la playa y se acabó todo y no hay una aspiración a nada”.

Desde su perspectiva se debe aceptar que la población es racista y clasista con la gente para empezar a hacer otro tipo de chistes o hablar de otras cosas porque la corrección política solo significa decir o dejar de decir algo.

“A veces, podemos caer en la tentación, yo mismo lo creí en algún momento que eso puede coartar nuestra libertad de expresión, pero la libertad expresión es, ósea, a Javier Valdez lo asesinaron, a Miroslava Breach, la asesinaron, Lydia Cacho esta exiliada de su propio país, Anabel Hernández ha sido amenazada de muerte, eso sí es un atentado a la libertad de expresión”.

Desde su perspectiva, un atentado a la libertad de expresión es mucho más profundo, mucho más fuerte y yo creo que por respeto a la banda que ha sido perseguida y que ha sufrido realmente, porque han dañado su libertad de expresión con este u otro gobierno, tenemos que cambiar también ese
discurso”.

Estoy completamente de acuerdo, pero si alguien tiene algo que objetar, pues que objete.
Fin

junio 23, 2020

Deja un comentario