Un amigo anónimo

Por: Humberto Morgan Colón

Humberto Morgan Colón. Analista Político.
Humberto Morgan Colón. Analista Político.

 

COLUMNA/ QUE HABLE LA BANDA

 

Concluido el quinto informe de gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, acaecido el pasado 5 de abril, recibí un mensaje por whatsapp de un entrañable amigo de andanzas universitarias, quien en esa época estudiaba en la facultad de economía, y yo, en la de filosofía de la UNAM. Hoy, él ocupa un importante puesto de gobierno.

Me preguntó, cuáles eran mis primeras cinco impresiones del mensaje del presidente, por lo que recordé las largas pláticas entre el marxismo que él profesaba en esa época y ciertas tendencias de sociólogos y filósofos como Michel Foucault, Richard Rorty o Paul Feyerabend a quienes yo leí con la asesoría de mis maestros, en esa etapa del romanticismo juvenil, que a lo largo de los años se va transformando por el cambio permanente y vertiginoso de la realidad.

Yo que tengo edad para recordar los dos últimos informes del expresidente José López Portillo ante el Congreso de la Unión, no pude evitar asociarlos y ofrecerle una comparación, leyendo entre líneas.


Lo primero, es el desencuentro entre la iniciativa privada y los dos presidentes. Lo segundo, el espejismo de la bonanza petrolera de López Portillo y la fe de nuestro actual presidente en el rescate de Pemex.

El tercer aspecto, ese discurso populista del primero los pobres, más que como una política pública sustentable, un compromiso ideológico y mesiánico, uno de los grandes anhelos propagandísticos de la izquierda mundial.

Pero no se me malentienda, que bueno que apoyemos a los más vulnerables, por justicia y humanidad, pero la sociedad se compone de otros sectores y de distintas visiones más, a las que un mandatario tiene la obligación no solo de escuchar, sino de ofrecerles alternativas, para que todos mejoremos.

Particularmente hoy que languidece la clase media, como lo ha apuntado el geógrafo francés Christophe Guilluy, en su libro “No Sociedad, el Fin de la Clase Media Occidental”.

El cuarto aspecto para destacar es la dualidad de los seres humanos, en el caso del presidente López Obrador, el extraordinario apoyo del gobierno a los más pobres y como paradoja, el desarrollo de obras faraónicas como el tren Maya y la refinería de Dos Bocas.

La quinta consideración, es la soledad en la que dio su informe, en contraste con aquellos discursos de López Portillo, arropado por sus diputados y senadores, así como con los sectores sociales afines a él, que, aunque se estuviera cayendo el país, festejaban con algarabía sus erráticas decisiones.
En
este tema, podremos hacernos varias conjeturas, de bote pronto para mí, fueron dos.

La primera, él como el único hombre del estado, el que manda y dirige en autismo. La segunda, simplemente no pude arrancar de mi cabeza las imágenes de la misa del papa Francisco, del pasado 27 de marzo en la histórica bendición para el mundo católico, "Urbi et Orbi" en soledad, que se llevó a cabo en la plaza de San Pedro en el Vaticano, misma que se mantuvo totalmente vacía, como consecuencia de la emergencia del coronavirus.

En este sentido, me pareció una escenografía pensada para lograr un determinado impacto mediático, luego del “Todavía estamos en la primera fase, yo les voy a decir cuándo no salen, pero si pueden hacerlo si tienen posibilidad económica, sigan llevando la familia a comer, esto es fortalecer la economía familiar, vamos a seguir haciendo la vida normal…”


Como colofón, le comenté que era inadecuado e irresponsable, tomar la decisión unilateral de disminuir nuevamente los salarios de la alta burocracia y, sobre todo, no recibir aguinaldo, pues en ciertos sectores, estas noticias se reciben como grandes determinaciones de un presidente justo, pero en los números reales, no se traduce en grandes cambios, ni en significativas inversiones para programas sociales o de infraestructura.

Nuevamente es congraciarse con su base electoral, pero causando una afectación y malestar al buen servidor público, que influye en su rendimiento y la asunción de mayores responsabilidades. Y para los malos funcionarios, se convierte en motivo para recuperar mediante la corrupción, esos ingresos que no se obtendrán en un cheque emitido por el gobierno.

Por supuesto, mi amigo me expuso sus comentarios agudos y objeciones, sustentados en la realidad de nuestro país y en su amplia carrera como servidor público y representante popular.

 

abril 9, 2020

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