UN LADRÓN DE LIBROS

Por: Enrique Terán

COLUMNA| MENTIRAS VERDADERAS

 

Ricardo Valero embajador en Argentina, hasta hace muy poco. Tuvo la mala idea de robarse un libro en la librería “El Ateneo Grand Splendid” en Buenos Aires.

Caro le salió la jugada, es casi seguro que ya perdió la embajada y una gran carrera diplomática se ve opacada por la hoguera de la opinión pública.

Para simpatizantes de la cuarta transformación les parece una exageración la critica que hacen al hurto y en efecto no se trata de un latrocinio grave; sin embargo en los tiempos de polarización que vivimos, bajo el escrutinio que se encuentra el nuevo gobierno y el puritanismo recientemente surgido de la oposición; la suerte del embajador ya está echada y será cesado de su cargo.

Es triste terminar una carrera diplomática de esa manera, un hombre decente, que toda su vida, los duendes del azar conspiraron para que Valero, tuviera una vida holgada, burguesa; con suficientes recursos para afrontar la vida sin calamidades.

El libro que hurtó el embajador es una biografía de Giacomo Casanova un pícaro de cuidado, ironías de la vida, él era un embajador del siglo XVIII, libertino que tuvo en su historial 132 conquistas amorosas de gran calado.

A riesgo se sonar defensor y justificar a Ricardo; quisiera pensar que la vida que llevaba el embajador en esa ciudad hermosa como es Buenos Aires; la capital de un imperio que nunca existió, algo de la sofisticación de las capitales europeas, pero con la cuota justa de la decadencia latinoamericana que hace que no tenga la belleza empalagosa de París.

Rodeado de todo aquello y con el futuro resuelto; y admirador de Giacomo; quiso hacer algo emocionante, ya que la seducción quizá no sea una de sus habilidades, prefirió hurtar y salir huyendo como una travesura de adolescente. O simplemente sea un vulgar ladrón, que dilapida su salario y los recursos que el estado le proporciona; yo quiero darle un voto de confianza, aunque de nada sirva: la legión de idiotas ya lo condenó al ostracismo y el desempleo.

Quizá lo defienda porque yo sí me he robado libros de las bibliotecas, mi justificación es que en este país nadie lee y están mejor en el librero de mi casa, ya que yo si les doy un buen uso.

Pueden azotarse y echarme en cara que ustedes son integérrimos y que jamás han robado en su vida; bien por ustedes, yo no. Y agrego: No debieran espantarse de la condición humana, ni de las debilidades que tiene el ser humano; yo nunca he matado, sin embargo entiendo a los que lo han hecho, nunca he sido infiel y puedo entender el alma humana; en la vida me encontrado con seres humanos maravillosos y que a la orilla del rio de ahogan y hacen tropelías.

En la política tuve compañeros, que luchamos por causas nobles, un mundo mejor; hacia conmigo tuvieron actos de verdadera generosidad y tiempo después traicionaron, se vendieron al mejor postor.

En el amor, conocí mujeres maravillosas y cuando terminamos; salió lo peor de ellas, hicieron cosas deleznables; y he entendido que hay que cuidarse de los perfectos, el ser humano común y mortal: comete errores; ya que la política y en el amor, la gente saca lo mejor o lo peor de sí misma.

En conclusión vivimos tiempos complicados y que los eternamente vencidos; ahora ganadores, hoy gobierno, no les van a perdonar el más mínimo desliz.

Es casi poético, literario y de final de tragedia griega lo que le paso al que una vez fue profesor del Colegio de México, embajador de Chile, académico y todos esos puestos de alta honorabilidad; esas cosas pasan, injustas quizá, pero pasan.

A muchos seres humanos les toca jugar así y afrontar la vida con esas complicaciones; tener una vida integérrima y al final de tu vida ser defenestrado; tener que lamentarse los errores en la intimidad y una vez más queda demostrado que la condición humana es complicada; los conflictos actuales, la vida es así; rodeada de mezquindad, envidias y hay que saber convivir con todas estas pasiones que desatan los más bajos instintos; entre puritanos e injusticias hay que hacerle frente a la vida. Larga vida a Ricardo Valero

diciembre 13, 2019

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