Un mundo raro

Por: Humberto Morgan Colón

Columna/  QUE HABLE LA BANDA

 

Muchos gobernantes estando en el auge del encargo, pierden el sentido común, la autocrítica y sobre todo la objetividad. Consideran que su labor y los cambios propuestos en sus Administraciones, llevan a los ciudadanos a mundos ideales, en los que terminan los graves problemas heredados por otros Gobiernos.

Habida cuenta de ello, no tienen recato para ufanarse de su visión mesiánica en cualquier mitin, acto político u oportunidad ante los medios de comunicación, sin importar, si la imagen que se han forjado en sus relatos corresponde a la percepción y a la vida de las personas de carne y hueso.

Encerrados en sus burbujas y sus zonas de confort, se empeñan viendo en el espejismo del reino prometido, su éxito y su pase a la posteridad como próceres o titanes de su tiempo.

Así, nació Foxilandia, el mundo telenovelesco de Peña Nieto y ahora, la cúspide de nuestra historia, la Cuarta Transformación o Pejelandia. Estos reinos prometidos, consideran terminadas las penurias y los dramas de la gente común, una vez que se ha dejado atrás, la podredumbre y el desastre de sus antecesores.

El pensamiento mágico, les permite creer que luego de la jornada electoral donde obtuvieron el triunfo, cambiaron en automático las condiciones de México y de sus habitantes para bien, por el solo hecho de que ellos llegaron al poder.

En el imaginario de Vicente Fox, transitamos a la alternancia democrática, a la bonanza y a la sepultura del PRI. Según Peña Nieto, movimos a México a niveles de primer mundo y de bienestar. Entre ellos hubo un sexenio funesto, el de los muertos y la guerra imbécil de Felipe Calderón. Y ahora, en la idea de nuestro presidente, vivimos la época de la justicia para los pobres, el destierro de la corrupción, el mandato del Pueblo y la austeridad como sinónimo de honestidad republicana y de buen Gobierno.



Desafortunadamente, estas utopías, no corresponden a la realidad, ni a la mejora en la calidad de vida de las personas más pobres, ni de la casi extinta clase media. Pero hay de aquellos que osen contradecir a los hombres del poder, porque serán vituperados, descalificados y perseguidos por ejércitos de bots al servicio de la patria celestial.

Esta nota viene a cuenta, luego de múltiples declaraciones del presidente López Obrador, al ser cuestionado por la situación económica, la inseguridad, la pandemia provocada por el coronavirus y la violencia contra las mujeres.

En sus respuestas, expresa afirmaciones que no corresponden del todo con la cotidianidad. Como si él y nosotros, viviéramos en universos paralelos y lo único que compartimos, son los problemas, pero en el mundo de cada uno, los resultados y las consecuencias son diametrales, a veces, sin punto de comparación.


En el mundo del presidente, casi todo está resuelto, la felicidad es el estado general de la población y su virtud, se transmite por ósmosis y a través de la palabra revelada, que se pronuncia todas las mañanas desde Palacio Nacional.

No obstante, en estas conferencias encontramos las disimilitudes entre lo ideal y lo posible, lo real y lo irreal. Por ejemplo, cuando le preguntaron por el desplome económico arrastrado desde el primer año de su mandato y agravado por la pandemia, comentó que tiene otros datos, que los indicadores internacionales son neoliberales y que vamos bien.

Cuando se le cuestionó por la pérdida de empleos el pasado 25 de mayo, respondió enfáticamente, que creará 2 millones de empleos, la mayor cantidad de plazas se impulsará con los programas Jóvenes Construyendo el Futuro, Sembrando Vida, con la operación del Banco del Bienestar, el Mejoramiento Urbano, el Tren Maya y Dos Bocas. Sin embargo, aquí en la Tierra, los tres primeros programas enunciados, han representado un rotundo fracaso para la Administración, con lo que difícilmente podrían ayudar a la generación de plazas de trabajo en los números que indica.

El pasado 3 de abril, el presidente fue cuestionado por una reportera, sobre si le habían informado que “marzo fue el mes más violento”, declarando en el acto, “Seguimos bajando en general en el trimestre, pero no como quisiéramos… ya hemos podido ir bajando el número de homicidios…” Cosa que no corresponde a la realidad, pues en el propio informe de seguridad del Gobierno, en el primer trimestre del año, se consigna que no vino a la baja este delito y evidentemente no se redujo, configurándose como los primeros tres meses más violentos desde que existe registro de este tipo en el país.

Con respecto al coronavirus, el pasado 12 de julio en su mensaje dominical, aseguró, “La pandemia va a la baja porque está perdiendo intensidad”, esto de acuerdo con un reporte del Gabinete de Salud, en el cual solo en nueve de los treinta y dos estados del país hay incrementos en el número de contagios.

Contexto que no corresponde nuevamente a la realidad, pues solo ayer 14 de julio, se rompió el récord de nuevos contagios con 7,051 y 36,327 muertes, lo que nos confirma en el cuarto lugar de los países con más decesos por Covid 19.


En relación con la violencia contra las mujeres, una reportera le cuestionó “¿Por qué su gobierno ha fallado a las mujeres para vivir una vida libre de violencia y que están haciendo para cambiarlo?” A lo cual el presidente respondió, “No hay disminución del presupuesto, nunca se había protegido tanto a las mujeres de México como ahora. En México no se violan derechos humanos, antes el Estado mexicano era el principal violador de los derechos humanos. En México no hay tortura, no hay masacres, estamos construyendo la paz con justicia.”

Hechos que también no corresponden completamente a la verdad, y más tarde, fueron refutados de inmediato en un duro tuit de Adrián LeBarón, que escribió, “¿Cómo le hacemos para vivir todos en el México de López Obrador? Ahí seguiría viviendo mi hija (porque no se matan mujeres) y mis nietos (porque no hay masacres). Cómo le hacemos????”

Una probable tarea nacional, sería preguntarnos ¿En qué mundo vivimos, en el de los ciudadanos que padecen o en el de los privilegiados de la dimensión desconocida?

 

 

 

julio 16, 2020

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