UTILE AC SERVILIS

Por: Daniel Barranco

Daniel Barranco. Analista Político.
Daniel Barranco. Analista Político.

COLUMNA/ Al Vino, Vino

 

El poder de nombrar las cosas es equivalente al poder de crear la percepción sobre la realidad, crear la realidad implica tratar de imponer una verdad, y como lo hemos comentado, la verdad está configurada por el espacio y el tiempo, es decir existen muchas realidades y verdades, pero lo más importante en este silogismo, es que en el momento en que se produce una “verdad”, en consecuencia, se excluye y silencia otra, se estipulan reglas estrictas, además de introducir formas de subjetividad, pero sobre todo se está ejerciendo el poder en una determinada dirección.


Han sido meses complicados por distintos factores, pero hoy se suma que nos encontramos en vísperas del proceso electoral más grande en la historia de México, y no me refiero únicamente por el gran número de posibles votantes, sino también me refiero a la complejidad de estas elecciones intermedias dado el contexto socio-político, por un lado lo propio frente a los partidos de oposición, pero por otro lado y a mi parecer el escenario más complicado, el proceso interno de MORENA.


En rio revuelto ganancia de pescadores, y hoy hasta los menos flexibles se avientan unas marometas dignas de juegos olímpicos, hoy todos son los virtuales ganadores, hoy todos traen las canicas en su bolsa, hoy todos tienen la fuerza y el apoyo de las bases, hoy todos son participativos, leales, comprensivos, solidarios, hoy todos son los mejores perfiles de sus regiones, sin embargo esta simulación y vasallismo responde ni más ni menos a la falta de liderazgos verdaderos, y a la vieja forma de hacer política, la de levantar manos en señal de victoria esperando que el futuro ganador sentado en el trono, se “acuerde” que en algún momento entregaste más afiliados o firmas y le llenaste el evento con gente que en la mayoría de las ocasiones, no entienden la dinámica política suscitada.


Estas prácticas solamente nos conducirán al fracaso, la oxigenación política de un movimiento que muestra desgaste dada la mala actuación de compañeros en diversos niveles de gobierno, la falta de una política progresista y de vanguardia, la ausencia de los poderes legislativos en los estados como contrapeso a los ejecutivos, y el dogma de formarse a besar la mano de quien se cree que pueda dirigir el partido y por ende fortalecer los intereses propios de cada actor, terminaran por enterrar un proyecto que busca transformar de raíz el sistema político mexicano.


La pregunta introspectiva es ¿Están siendo serviciales o serviles? porque aunque pareciera ser lo mismo, ambos conceptos distan mucho de tener algo en común, mientras el primer concepto denota el deber ser de un político con su gente al brindarle el honor de poder mejorar sus condiciones de vida, el segundo refiere una actitud rastrera, oportunista y sobre todo pusilánime, y para muchos de estos politiqueros locales será debut y despedida, lo triste es que todo mundo lo sabe menos ellos.


No me resta más que retomar del sociólogo Georg Simmel y sus postulados acerca del prestigio, que la lisonjearía de los políticos locales es ni más ni menos una forma de dominación según el gran Weber, ya que se encuentra no solamente obediencia, sino adulación a uno u otro candidato a los puestos postulados, además que el prestigio que piensan que construyen a partir de las fotos con los candidatos o políticos de talla nacional, no es más que un homenaje voluntario al superior, al grado que son más libres cuando acatan un orden superior como el estado y sus poderes, que cuando se dejan arrastrar por un “Político prestigioso”.


Si me preguntan quién es para mí el mejor perfil para la presidencia del partido, sin duda alguna les contestaría que es Gibrán Ramírez Reyes, ¿Por qué? Porque supo resumir en una sola frase su candidatura y campaña cuando lo escuche en Oaxaca, “Es momento de hacer una irrupción al interior del partido, sin pedirle permiso a los viejos”, hoy más que nunca me siento completamente identificado, es momento de empujar a los políticos obsoletos de todos los partidos, es momento de empujar el relevo generacional, mismo que sin duda no transitara bajo el acuerdo, se lograra empujando con fuerza a la generación que no permite el cambio verdadero.

Saludos fraternos.

Contadores SDV

 

 

septiembre 14, 2020

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